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La noche en el hotel: cuando un huésped borracho te pide ser plomero y psicólogo al mismo tiempo

Ilustración en estilo caricatura de un auditor nocturno manejando una queja de un huésped sobre una filtración en el techo.
En esta vibrante escena en 3D, un auditor nocturno enfrenta una crisis nocturna mientras un huésped ebrio reporta una fuga de agua. Esta ilustración divertida captura los desafíos inesperados de la industria hotelera, reflejando perfectamente los momentos caóticos y humorísticos de trabajar en el turno de noche.

Trabajar de noche en un hotel puede sonar como un trabajo tranquilo: poca gente, menos movimiento y, en teoría, todo bajo control. Pero, como bien dicen en Latinoamérica, “no todo lo que brilla es oro”. Y si alguna vez pensaste que lo más peligroso de un hotel era quedarse sin café en la madrugada, prepárate porque hoy te cuento una historia digna de novela, ocurrida en algún rincón de esos hoteles donde la realidad supera a la ficción.

El huésped borracho y el misterio de la fuga de agua

Imagina estar en recepción, a medianoche, haciendo el corte de caja y pensando en lo que vas a cenar después del turno, cuando de repente aparece un huésped tambaleándose, claramente más borracho que un mariachi después de una boda. El señor, en un inglés arrastrado por el alcohol, te dice que hay una fuga de agua en el techo de su suite king. Hasta ahí, todo “normal” para los que han trabajado en hoteles. Pero aquí viene lo insólito: el huésped NO quiere que nadie entre a su cuarto, tampoco quiere cambiarse de habitación, ni esperar a mantenimiento porque “eso es para mañana”.

La recepcionista, una joven de 21 años que apenas empieza en el mundo hotelero, le ofrece lo que cualquier buen hotel daría: cambio de habitación, compensación por las molestias y la promesa de que en la mañana, cuando llegue el encargado de mantenimiento (porque en la noche no hay quien repare fugas), se atiende el problema. ¿Quedó conforme el huésped? Claro que no. Más bien, se enojó y exigió que la recepcionista subiera con él, despertara a los huéspedes del cuarto de arriba y cerrara el suministro de agua. ¿Qué tal, eh? Como diría mi abuelita, “¡este no quiere queso, sino salir de la ratonera!”

Cuando te piden que seas todólogo... ¡pero sólo te pagan por recibir llamadas!

Aquí es donde la historia se pone color de hormiga. La recepcionista, con toda la paciencia del mundo, le explica una y otra vez: “Señor, sólo puedo ofrecerle opciones, no puedo hacer reparaciones y mucho menos meterme en otro cuarto a despertar gente”. Pero el huésped insiste, incluso sugiere hacerlo él mismo. El ambiente se pone tenso, el tipo golpea el mostrador y la empieza a insultar. Nuestro personaje, con el temple de quien ha visto tres telenovelas seguidas sin llorar, llama a su gerente varias veces, mantiene la calma y no se deja intimidar.

La comunidad de Reddit, donde la chica contó su historia, reaccionó con una mezcla de empatía, humor y consejos muy útiles. Como dijo un usuario, “en los hoteles hay huéspedes que creen que eres experto en todo: plomería, electricidad y hasta psicología. Pero uno sólo está ahí para atender, no para arriesgar la vida por $16 la hora”. Otro comentó, “en cuanto el cliente empezó a gritar y golpear el mostrador, era para llamar a la policía. No estamos para aguantar groserías de nadie”.

Y es que en Latinoamérica todos conocemos ese tipo de clientes: el que se pone necio, el que exige lo imposible y encima se ofende si no le das la luna y las estrellas. Pero como bien dijo otro usuario, “ningún trabajo vale más que tu seguridad”. Así que, si tú trabajas en atención al cliente, grábate esto: ante la duda, mantente en tu puesto y nunca, pero nunca, te arriesgues con un desconocido, y menos si viene borracho y agresivo.

¿Emergencia real o intento de “ligar” muy torpe?

Una de las dudas más grandes que surgió en los comentarios fue si en verdad había fuga o si el huésped solo quería sacar a la recepcionista de la recepción. Varios señalaron lo extraño que era que se negara a que alguien revisara la habitación o a cambiarse de cuarto. “Eso está raro, si de verdad te molesta el agua, aceptas la solución. Aquí huele a gato encerrado”, opinó un usuario. Otra persona contó una anécdota similar y sentenció: “Nunca vayas sola a la habitación de un huésped, tu seguridad es primero”.

La protagonista confirmó después que sí había una pequeña fuga, pero que el huésped estaba tan borracho que ni sabía cuándo se iba a ir del hotel. Además, lo que más le molestaba era que ella no lo acompañara arriba. “Al final, mantenimiento llegó en la mañana y arregló todo en un par de horas. La gerente me felicitó por cómo manejé la situación”, relató.

¿Y entonces, qué hacer en estos casos?

En México, Colombia, Argentina o donde sea que leas esto, la recomendación es la misma: los hoteles tienen protocolos claros. Si hay una emergencia de verdad, se llama a supervisión, se reporta y listo. No te pagan para arriesgarte ni para hacer milagros. Y si un huésped se pone agresivo, insultante o violento, lo mejor es llamar a seguridad o a la policía. “En mi hotel, si alguien se pone así, se va sin compensación y se le prohíbe volver. No podemos permitir abusos”, compartió otro usuario.

Al final, la moraleja de la historia se resume en un dicho muy nuestro: “Más vale prevenir que lamentar”. Y si alguien te pide que le arregles una fuga de agua a la medianoche, recuerda que no eres plomero ni superhéroe. Eso sí, la próxima vez que escuches que el trabajo de recepcionista nocturna es aburrido, ya sabes la verdad: ¡hay historias para escribir un libro!

Conclusión: ¡Cuéntanos tu historia!

¿Te ha tocado lidiar con clientes así de necios o situaciones que parecen sacadas de una comedia? ¿Qué hubieras hecho tú en el lugar de la recepcionista? Déjanos tus comentarios, comparte tu anécdota y no olvides: aunque el cliente siempre tiene la razón… ¡tu seguridad siempre va primero!

¿Quién dijo que el turno de noche era aburrido?


Publicación Original en Reddit: im confused.