La luna de miel que duró a punta de manzanas: una pequeña venganza con mucho sabor
¿Quién diría que unas manzanas peladas podrían convertirse en el motor de una venganza épica y, de paso, mantener viva la chispa de un matrimonio? En Latinoamérica, donde siempre hay alguien que se burla del almuerzo ajeno en la oficina, esta historia nos cae como anillo al dedo. Prepárate para reír, reflexionar y, quizás, mirar las manzanas de tu lonchera con otros ojos.
El inicio: bromas de trabajo y un matrimonio recién estrenado
Todos conocemos ese ambiente laboral donde los chismes y las bromas vuelan más rápido que el café de la mañana. Así le pasó a Dave, un recién casado que volvía a la rutina después de su luna de miel. El pobre, con problemas dentales de toda la vida (gracias a la mala alimentación de la Gran Depresión, como muchos abuelos de por acá), tenía que someterse a varios tratamientos, lo que le impedía morder manzanas como si nada. Su esposa, Sue, amorosa y solidaria, le preparaba la lonchera con las manzanas peladas, sin corazón y en rebanadas, para que no sufriera al comerlas.
Pero ya sabemos cómo son los compañeros de trabajo: si ven una señal de cariño, ¡enseguida sacan el arsenal de bromas! Y no faltó el típico “chistosito” que, muerto de la risa, soltó: “¡Miren nada más! ¡Dave todavía está en la luna de miel, su esposa hasta le pela y le rebana la manzana!”. Y como pasa en todos lados, las risas no se hicieron esperar.
La pequeña gran venganza: manzanas, paciencia y mucho amor
En vez de enojarse o dejarse avergonzar, Dave decidió darle la vuelta a la situación. Llegó a su casa, le contó todo a Sue y le pidió, con esa picardía que solo da el matrimonio: “¿Me puedes seguir pelando las manzanas para callarles la boca a estos tipos?”. Y Sue, más dura que el membrillo y con ganas de dejar huella, aceptó el reto con una sonrisa.
Durante dos años, ni uno ni un solo día, Sue dejó de pelar, descorazonar y rebanar las manzanas para Dave. Y como buen equipo latino, cada día que Dave sacaba su manzana impecablemente preparada, era un recordatorio silencioso para el bromista de turno. Poco a poco, las burlas fueron perdiendo fuerza, hasta que un día simplemente dejaron de molestar.
Un usuario en Reddit lo resumió perfecto: “No sólo le llegó hasta la piel, fue hasta el corazón”. Y otra persona bromeó: “¡Esta venganza tiene semilla de buen chiste!”. Es que en el fondo, todos sabemos lo satisfactorio que es responder a la burla con clase y constancia, algo muy valorado en nuestra cultura donde el ingenio pesa más que el grito.
El cierre perfecto: la última mordida y la lección bien dada
El día que Dave dejó ese trabajo, no perdió la oportunidad de dar el golpe final. Sacó su manzana, miró directo al bromista y, con la calma del que sabe que ya ganó, le dijo: “Pues parece que mi luna de miel nunca terminó, ¿eh?”. Los compañeros, que por dos años habían sido testigos de esta batalla silenciosa, estallaron en carcajadas, ¡pero ahora a costa del bromista!
Como bien dijeron varios comentaristas, esta venganza no fue cruel ni rencorosa, sino una “dulce” manera de decir: aquí mando yo. Y no faltó quien comparara la historia con anécdotas propias, como una hermana que, cansada de las burlas por pelar las uvas, le mandó a su esposo un racimo con solo tres uvas colgando y puro tallo, para que aprendiera a no quejarse.
Reflexión: el poder de los pequeños gestos y el humor latino
Esta historia nos recuerda que, en nuestra cultura, las “pequeñas venganzas” son casi una forma de arte. Nos gusta bromear, sí, pero también sabemos aguantar y devolver la pelota con estilo. Como dijeron algunos usuarios, lo importante es que todo fue consensuado y que Sue, lejos de sentirse explotada, disfrutó cada día de ser parte del juego. Al final, la pareja estuvo junta 55 años, mientras que el bromista… bueno, dicen las malas lenguas que no le fue tan bien en el amor.
Y es que en Latinoamérica, sabemos que el amor verdadero, como las buenas manzanas, requiere dedicación, paciencia y un poco de picardía. Quién sabe, tal vez la próxima vez que alguien te moleste por un gesto cariñoso, puedas inspirarte en Dave y Sue. Que no te dé pena, ¡dale la vuelta con humor y elegancia!
¿Y tú, tienes alguna historia de venganza pequeña pero poderosa? ¿Algún gesto de amor que haya silenciado a los criticones? ¡Cuéntalo en los comentarios y sigamos celebrando esas victorias mínimas que hacen grande la vida!
Publicación Original en Reddit: Let’s see how long the honeymoon lasts…