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La llamada escalofriante: Cuando trabajar en recepción se vuelve un thriller nocturno

Representación cinematográfica de una persona reaccionando a una inquietante llamada de un número oculto, transmitiendo miedo y ansiedad.
En este momento cinematográfico, el peso de una llamada inesperada de un número confidencial se siente abrumador, capturando la cruda emoción del miedo y la duda. ¿Cómo reaccionarías en una situación tan escalofriante?

¿Alguna vez te ha pasado que un simple timbrazo te acelera el corazón? No hablo de que te llamen para ofrecerte una tarjeta de crédito, sino de una de esas llamadas que te ponen los pelos de punta, de las que te quitan el sueño y te dejan pensando si la realidad supera a la ficción. Así fue la noche para una recepcionista de hotel, que recibió una llamada tan fría y extraña que hasta los fantasmas de la Candelaria se habrían espantado.

Porque sí, trabajar en la recepción de un hotel no es solo recibir turistas confundidos con mapa en mano o a familias regateando el precio del desayuno. A veces, te toca vivir situaciones dignas de película de terror psicológico, y reaccionar no siempre es tan fácil como parece.

Una voz helada y una pregunta inquietante

Imagina: la noche avanza lenta, el lobby está en silencio, y de pronto suena el teléfono desde un número confidencial. La recepcionista contesta con esa voz amable que todos hemos practicado: “Hotel X, buenas noches”. Pero la respuesta, lejos de un “¿tienen habitaciones disponibles?”, es una voz femenina que, muy despacio y con un tono tan gélido como el pasillo de la morgue, pregunta: “¿Te molesto?”.

La recepcionista, sin saber que estaba a punto de entrar en una conversación de esas que te dejan con el estómago hecho nudo, contesta con cortesía. Pero la siguiente pregunta es aún más rara: “¿Te sientes cómoda hablando de cualquier tema?”. Silencio incómodo. Y aquí es donde el cerebro, como cuando uno ve una cucaracha voladora, simplemente se paraliza.

“No, la verdad no…”, responde, tratando de mantener la calma. Al final, la recepcionista le explica que está para ayudar con reservaciones o dudas del hotel, pero que para otros temas, ahí no es el lugar. La misteriosa mujer cuelga sin más, pero deja su voz flotando en el aire. Literalmente, la protagonista confiesa: “Ahora me persigue esa voz”.

Entre la empatía y los límites: ¿qué harías tú?

Lo que parecía una anécdota de miedo pronto se llenó de matices cuando la recepcionista compartió la historia con su compañera de turno nocturno. Resulta que la mujer de la voz helada ya había llamado antes. Es una persona deprimida que no quiere marcar a las líneas de ayuda, y prefiere desahogarse llamando a recepciones de hotel, tal vez porque “siempre están abiertos y es tranquilo en las noches”.

Aquí es donde la comunidad de internet, siempre lista para opinar (como las tías en la sobremesa), se dividió: algunos aplaudieron la reacción profesional y cortés de la recepcionista; otros opinaron que nadie está preparado para ser psicólogo de emergencia mientras tramita check-ins. Como dijo uno de los comentarios más votados: “Reaccionaste de la mejor manera. Otros caminos también serían válidos, pero lo importante es que no hiciste nada mal. Además, seguro decepcionaste a alguien que solo quería asustarte”.

Varios recordaron que en Latinoamérica, aunque nos encanta platicar hasta con el desconocido de la fila de las tortillas, hay límites. “No es justo que una persona busque en trabajadores no entrenados la ayuda emocional que necesita. Para eso existen líneas y profesionales”, comentaron, comparando el asunto con pedirle al bolero del parque que te saque una muela solo porque está ahí.

Lo que nadie te dice de trabajar en recepción

La realidad es que, tanto en hoteles de CDMX como en hostales de Cartagena, los trabajadores de recepción han escuchado de todo: desde el clásico “¿tienen habitaciones con jacuzzi?” hasta llamadas extrañas a las 3 de la mañana de personas que, por soledad, tristeza o algo más turbio, buscan hablar con un desconocido.

Algunos internautas compartieron historias propias, como el caso de una tienda donde una clienta llamaba a desahogarse porque ni su propio dealer quería contestarle. Otros recordaron la importancia de marcar límites: “No te pagan para ser terapeuta; tu trabajo es otro”, decían. Incluso hubo quien lo tomó con humor, sugiriendo que la próxima vez, la recepcionista podría contestar: “¿Prefiere hablar del ciclo de vida del escarabajo pelotero africano o de si la piña va en la pizza?”.

Pero más allá de la anécdota graciosa, muchos coincidieron en que los empleados de hotel no tienen la preparación ni la responsabilidad de manejar crisis emocionales graves. “Las líneas de ayuda existen por algo y quienes trabajan ahí han decidido escuchar y apoyar a quienes lo necesitan. Nosotros solo fuimos a trabajar”, resumió un comentario.

¿Y tú, cómo reaccionarías en una llamada así?

La historia deja una pregunta abierta para quienes han trabajado de noche, ya sea en un hotel, una farmacia o incluso en un Oxxo: ¿qué harías tú ante una llamada así? ¿Cuelgas, escuchas, o marcas un límite amable? No hay respuestas fáciles, y a veces la empatía tiene que ir de la mano con el autocuidado. Porque, como recordó otro usuario, “ser humano es cometer errores y reaccionar diferente ante lo inesperado”.

Quizá la próxima vez que marques a un hotel de madrugada y te contesten con voz de sueño, recuerda que detrás de esa recepción hay una persona real, con sus propios miedos y cansancios, que solo intenta hacer bien su trabajo… y que espera que la próxima llamada sea solo para pedir otra almohada, no para vivir un capítulo de La Rosa de Guadalupe versión thriller.

¿Tú también tienes una historia rara de atención al cliente? ¿Qué harías ante una llamada tan extraña? Cuéntanos aquí abajo, o comparte este blog para que más gente sepa que, en la recepción, nunca se sabe lo que te espera tras el próximo timbrazo.


Publicación Original en Reddit: The bone chilling phone call