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La insólita vez que tuve que repintar la fotocopiadora porque 'se veía fea

Ilustración estilo anime de una copiadora de oficina alegre siendo pintada por un técnico.
En esta vibrante representación anime, nuestra querida copiadora recibe una nueva capa de pintura, gracias al dedicado Susurrador de Impresoras. ¿Quién diría que una máquina tan sencilla podría traer tanta alegría a la oficina?

Trabajar en una oficina latinoamericana puede ser tan impredecible como un partido de fútbol en tiempo extra: uno nunca sabe qué va a pasar ni quién va a marcar el gol... o en este caso, quién va a decidir que la nueva fotocopiadora es demasiado fea para el jefe. Sí, así como lo lees: esta es la crónica de cómo un simple cambio de máquina terminó en una misión casi artística, con risas, memes, y lecciones sobre el absurdo del mundo corporativo.

Cuando la fotocopiadora se convierte en el centro del universo

Imagina esto: eres el encargado de TI en una empresa mediana, con más de 200 empleados. Tienes una docena de impresoras y una sola fotocopiadora que, aunque ya tiene más años que algunos pasantes, sigue funcionando gracias al “Susurrador de Impresoras”, ese técnico que parece tener pacto con el diablo para revivir cualquier aparato.

Llega el día fatal: el Susurrador te dice que la vieja máquina ya dio todo lo que podía dar, y que pronto no habrá repuestos ni milagros que la salven. Haces lo lógico: pides recomendaciones, eliges la mejor opción, la compras (con descuento por buen cliente), y hasta te la instalan de inmediato. Todo en orden, ¿no? Pues no.

Al día siguiente, te cae el correo del CTO (¡uno de los que aprobó la compra!): “La nueva copiadora debe devolverse inmediatamente y antes de pedir otra, el CEO tiene que aprobarla”. ¿Qué pasó aquí? ¿Se equivocaron de modelo? ¿Es un clon defectuoso? Nada de eso. El problema es más profundo, más filosófico... más estético: “¡Es fea!”.

El arte de pintar problemas donde no los hay

Sí, tal cual: el CEO, al ver la nueva fotocopiadora, decidió que era demasiado oscura, muy “triste”, nada que ver con la clásica beige que reinaba en la oficina desde tiempos inmemoriales. Como si estuviéramos eligiendo el color del nuevo automóvil familiar y no una herramienta de oficina que solo verá el personal detrás del mostrador.

En ese momento, uno siente que está viviendo un episodio de alguna serie de humor, tipo “El Chavo del Ocho” pero con corbatas. Uno de los comentarios más graciosos de la comunidad fue: “Así es como surgen las grandes decisiones desde la cúpula directiva”. Otro usuario, con ese sarcasmo tan nuestro, dijo: “Nunca entenderé cómo alguien llega a ser CEO con esa mentalidad. Ignoran el incendio por concentrarse en lo que ni siquiera está ardiendo”.

Y es que, como bien lo notaron varios, en las oficinas de América Latina (y el mundo), muchas veces los jefes se obsesionan con nimiedades mientras dejan pasar temas realmente importantes. Ya lo decía un usuario: “Tal vez es una forma rara de procrastinar, como cuando uno lava la loza para no hacer la tarea”.

Soluciones creativas para problemas absurdos

¿Devolver la máquina? Era una locura: la compra fue personalizada, el Susurrador de Impresoras es un pequeño empresario local (¡de esos que uno cuida como oro!) y rechazar el equipo significaba poner en riesgo una relación de 20 años. Así que, en un acto de creatividad latina, surgió la solución: “¿Y si la pintamos?”

El Susurrador casi se desmaya cuando se lo propusiste, pero finalmente accedió: “Haz lo que quieras, pero no toques el interior”. Así, los paneles frontales de la fotocopiadora terminaron en el taller de un decorador, que seguro pensó que era una cámara oculta. Días después, la máquina volvió, ahora más “alegre” (o al menos menos oscura), y el CEO pudo volver a dormir tranquilo.

Pero claro, el chisme en la oficina no se hizo esperar. Los compañeros se burlaban: “¿Y ahora qué, vas a repintar la cafetera porque no combina con las cortinas?” Otro colega bromeaba: “¡Deberías ponerle llamas para que saque las copias más rápido!”. Si algo nos une en el trabajo, es la capacidad de reírnos de lo absurdo.

¿Qué aprendimos de todo esto? (Además de elegir bien al técnico)

Esta historia, que ya acumula más de mil votos y cientos de comentarios en Reddit, es el reflejo perfecto de cómo la vida en la oficina puede volverse surrealista. Algunos usuarios sugirieron llevar la personalización al extremo: “¿Por qué no ponerle vinilos con el logo de la empresa, colores del equipo favorito, o hacerla parecer R2D2? ¡El límite es la imaginación!” Aunque el autor aclaró que el material no permitía vinilos, la idea quedó sembrada.

Otros, más filosóficos, apuntaron que este tipo de situaciones son la esencia de la famosa “ley de la trivialidad”: nos enfrascamos en lo irrelevante porque lo importante nos da miedo o es más difícil de resolver. ¿Te suena familiar?

Y por supuesto, no podía faltar el clásico consejo latino: “Guarda esta historia para tu próxima evaluación de desempeño o entrevista de trabajo”. Porque en este mundo, sobrevivir a los caprichos del jefe es casi un superpoder.

Conclusión: Cuando la vida te da impresoras, ¡ponle color!

Al final, lo que era un simple cambio de equipo terminó siendo una anécdota digna de sobremesa y un recordatorio de que en las oficinas, como en la vida, a veces se gana más con paciencia y sentido del humor que con pelea. Y tú, ¿qué harías si tu jefe se obsesiona con el color de la taza del café o la silla del recepcionista? ¿Te ha pasado algo así?

Cuéntanos tu historia en los comentarios y sigamos riéndonos juntos de las locuras del mundo laboral. ¡Hasta la próxima, y que tus impresoras siempre sean del color que le guste al jefe!


Publicación Original en Reddit: That time I had a photocopier repainted