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La increíble aventura de los turistas sin dinero (ni ganas de pagar) en una atracción turística

Ilustración en 3D de una pareja desconcertada en un mostrador de información, buscando ayuda mientras viajan sin pagar.
En esta vibrante escena en 3D, una pareja confundida se acerca al mostrador de información en una atracción turística, tratando de resolver sus problemas de viaje sin ningún tipo de pago. ¡Sus divertidas peripecias demuestran hasta dónde llegan algunos por conseguir algo gratis mientras exploran nuevos destinos!

¿Te imaginas viajar al otro lado del mundo y olvidarte de lo más básico: el dinero? O peor aún, ¿hacer todo lo posible para no gastar ni un centavo? Así comienza la historia de una pareja de turistas que, como diríamos en Latinoamérica, querían “ver si pegaban chicle” y conseguían un free pass para guardar sus abrigos mojados… pero lo que realmente consiguieron fue regalarnos una anécdota digna de contar.

El arte de buscar el “freebie” (y fallar en el intento)

La historia se desarrolla en un punto de información de una famosa atracción turística (piensa en museos como Bellas Artes en Ciudad de México, o el Malba en Buenos Aires). Nuestro protagonista, encargado de dar indicaciones y resolver dudas, se topa con una pareja que llega, abrigos chorreando, preguntando por el locker. Hasta ahí, todo normal: nadie quiere pasear empapado, menos si el clima está para quedarse en cama viendo novelas.

Les explica que hay lockers de autoservicio y que pueden pagar con tarjeta, efectivo o incluso contactless desde el celular. Pero aquí empieza el show: primero, que no tienen tarjeta; después, que tampoco tienen efectivo; luego, que tampoco tienen tarjeta física, pero sí pago móvil… ¡pero necesitan WiFi! El encargado, ya medio resignado como quien atiende una ventanilla de banco un viernes a las 2 de la tarde, les ofrece el WiFi gratis del lugar.

Justo cuando parece que ya no quedan excusas, la pareja baja la guardia y pregunta si no hay un lugarcito “donde colgar los abrigos, nomás tantito, mientras ven la exposición”. Como quien pide fiado en la tiendita de confianza. La respuesta, digna de meme: “No”.

¿De verdad viajas sin dinero? O el deporte extremo del tacañismo

En los comentarios de la publicación original, la mayoría coincide en que la pareja no estaba tan perdida, sino que simplemente quería ahorrarse el gasto. Como dice un usuario, “algunas personas son patológicamente tacañas. Esto es eso”. ¡Y vaya que todos conocemos a alguien así! Está el amigo que en la fiesta nunca pone para la pizza, o el familiar que lleva su topper para llevarse medio pastel.

Otros, entre la nostalgia y la risa, recordaron los tiempos en que viajar sin efectivo era impensable. Un usuario contó: “Antes tenías que ir al banco y comprar ‘cheques de viajero’. ¡Boom! Mente explotada”. Y es cierto, en Latinoamérica hasta hace unos años, cargar efectivo era regla de oro para cualquier viaje. Ahora, con el pago sin contacto, muchos salen con solo el celular, pero siempre hay quien lleva un billete “por si las moscas”. Como otro comentó, “siempre cargo 15 euros en un sobre, por si acaso, y cuando regreso los vuelvo a guardar”.

Un detalle que no pasó desapercibido: algunos lectores dudaron de la excusa del WiFi. “Ni Apple Pay ni Google Pay necesitan conexión para pagos chicos”, aclaró uno. Es decir, la pareja quería el locker gratis y ya, pero la jugada no les salió.

El precio del locker y la cultura del “todo gratis”

Quizá lo más gracioso es que la atracción era gratuita. Solo se cobraba por guardar el abrigo o comprar café y souvenirs. El locker costaba unas 4 libras (alrededor de 100 pesos mexicanos o 2.000 chilenos), un precio razonable comparado con otras ciudades donde hasta la entrada cuesta. Pero como bien lo señalaron varios, siempre hay quien hace hasta lo imposible por ahorrarse un gasto, aunque sea pequeño.

En cualquier país latino, la escena sería igual: el visitante preguntando si “no hay un lugarcito al fondo, donde dejar las cosas un ratito” o incluso buscando un rincón oculto para “esconder” la mochila y ahorrarse la renta del locker. ¡Y ni hablar de los que quieren meter la comida al cine, disimuladamente!

Reflexiones de taquilla: ¿realmente funciona hacerse el desentendido?

El encargado se quedó con la duda: ¿cuánta gente sí logra el truco de hacerse el que no tiene nada para pagar? Y aunque la respuesta no está clara, lo cierto es que hay quienes viajan con lo mínimo, cruzando fronteras y confiando en la buena voluntad de los demás… o en su propio ingenio para conseguir algún “regalito”. Como contó otro usuario, trabajando en la frontera entre Canadá y Estados Unidos, “siempre hay quien cruza sin nada para pagar el peaje… hasta que le toca regresar y ‘oh, milagro’, aparece la cartera”.

Al final, la pareja aceptó su derrota y siguió su visita, y por suerte no dejaron sus abrigos tirados en las escaleras (algo que, según el encargado, pasa más seguido de lo que uno creería).

¿Y tú, qué hubieras hecho?

Viajar es una aventura, pero también una lección de sentido común (y de no abusar de la hospitalidad). Cuéntanos, ¿tienes alguna historia de turistas creativos (o tacaños) que te haya hecho reír o enojar? ¿Alguna vez intentaste el “truco” para ahorrarte algo en un museo o atracción? ¡Déjanos tus anécdotas en los comentarios! Porque en Latinoamérica, si hay algo que nos une, es la habilidad para encontrar la solución más ingeniosa… y a veces más cómica.

¡Nos leemos en la próxima historia de viajeros y ocurrencias!


Publicación Original en Reddit: Traveling with no form of payment