La dulce venganza mínima: cuando el karma se sirve desde la caja registradora
¿Quién no ha soñado alguna vez con ese momento en que la vida pone en su lugar a quienes nos hicieron daño? Todos conocemos al menos una historia de ese compañero o compañera que en la secundaria se creía la reina del drama y, por alguna razón absurda, decidía convertirnos en el blanco de sus ataques. Pero, ¿qué pasa cuando el destino nos regala la oportunidad perfecta de una pequeña venganza? Hoy te traigo una historia viral de Reddit que nos muestra que, a veces, la justicia no grita... pero sí te hace caminar bajo el sol.
De amigas a enemigas: el drama clásico de la secundaria
La historia comienza como tantas en Latinoamérica: en la preparatoria, donde las amistades pueden cambiar más rápido que el clima en la CDMX. Nuestra protagonista era amiga de una de las chicas "rudas" del salón. Pero, como suele pasar, una envidiosa decidió inventar el chisme de que ella había llamado a todas sus amigas “malditas perras” (lo traduzco suavecito porque aquí todos sabemos cómo se ponen los ánimos). ¿El resultado? Amistades que parecían sólidas se desmoronaron en un segundo, y la protagonista pasó de sentarse en la mesa cool del recreo a ser el blanco de miradas feas, empujones y acoso diario.
Muchos en los comentarios de Reddit se identificaron con esto. Como bien dijo un usuario, “Tus ‘amigas’ ni siquiera dudaron, te creyeron culpable de inmediato. No eran tus amigas, solo compañeras de pasillo, y de las volubles”. ¿Quién no ha sentido ese golpe de realidad? En la secundaria, las lealtades a veces son tan frágiles como un vaso de mole en una fiesta familiar.
"El que ríe al último, ríe mejor": una venganza tan simple como satisfactoria
Pasaron los años. Nuestra protagonista, después de graduarse, consiguió trabajo en una tienda grande, de esas tipo supermercado o tienda departamental donde medio mundo ha trabajado al menos una vez. Un día, la vida le regaló la escena soñada: su exbully entra a la tienda, sudando bajo el sol, buscando desesperadamente un teléfono para llamar a un taxi. (Sí, esto fue antes de que todos tuviéramos WhatsApp y Uber.)
La exbully llega a la caja donde está la protagonista y le pide usar el teléfono. Ella, con la mejor cara de “yo no rompo un plato”, le pasa la bocina. Y aquí viene la magia: cada vez que la bully marca, no logra salir de la línea interna y solo le contesta el área de automotriz. Intenta una y otra vez, y la protagonista solo se encoge de hombros, con la cara de “ni idea, amiga”. Al final, la exbully, frustrada, se va... y nadie le dice que solo tenía que marcar el 9 para salir a una línea externa.
Como comentó un usuario en Reddit: “A veces, la venganza más pequeña es la más dulce. No tuviste que gritar ni pelearte, solo la dejaste perderse sola con una línea telefónica. Eso es justicia poética”. ¿Quién no ha sentido ese gustito cuando la vida cobra las cuentas pendientes?
El saborcito de la justicia poética
Lo mejor de esta historia es que no hubo gritos, ni escándalo, ni venganza exagerada. Solo un pequeño detalle: no avisarle sobre el “9” que debía marcar. En palabras de la autora, “Espero que haya tenido que caminar bajo el sol y que le hayan dolido los pies. No me desquité del todo, ¡pero al menos tuve ESO!”.
En los comentarios, muchos celebraron ese pequeño triunfo. Alguien dijo: “No te desquitaste, te superaste. Fue una victoria perfecta”. Otra persona bromeó: “Seguro ese paseo bajo el sol le dio mucho tiempo para reflexionar”. Y claro, no podía faltar quien remató con humor: “Le faltó un taxi para relajarse, o al menos un ‘relaxicab’”.
Pero más allá del chisme y el sabor de la revancha, la historia también nos recuerda lo crueles que pueden ser esos años de adolescencia, donde por un chisme tonto puedes perderlo todo. Como comentó otra usuaria: “El maravilloso mundo de ser adolescente entre adolescentes. Yo también fui adolescente y me enorgullece no haberme convertido en una arpía, pero ¡caray, las chicas adolescentes pueden ser bien venenosas por las razones más tontas!”.
¿Y tú, también tienes una venganza chiquita pero sabrosa?
Lo cierto es que la vida, tarde o temprano, acomoda las piezas. A veces la justicia llega en forma de una gran lección, y otras, como en esta historia, basta con no decirle a tu exbully cómo marcar a un taxi para sentirte en paz.
¿Te pasó algo parecido? ¿Tienes una anécdota de “mini venganza” que te hizo el día? Cuéntanos en los comentarios, porque en este espacio todos nos entendemos y a veces, el desahogo y la risa compartida son el mejor remedio.
Al final, como dicen por ahí: “Al que obra mal, se le pudre el tamal”. Y aquí, el tamal se quedó sin taxi.
¿Tú también tienes alguna venganza pequeñita que te hizo sonreír? ¡Déjala en los comentarios y hagamos catarsis juntos!
Publicación Original en Reddit: The smallest petty win over a bully