La dulce venganza del brownie ensangrentado: cuando tu roomie se roba hasta tu sartén
¿Quién no ha tenido un roommate tragón que se roba la comida ajena y, de paso, maltrata tus cosas? Si has vivido con alguien así, prepárate para una historia digna de las reuniones familiares donde todos se carcajean del “Kevin” de la casa. Esta anécdota, sacada de un post viral de Reddit, mezcla cocina, sangre, y una pizca de venganza que haría a cualquier latino decir: “¡Así se hace!”
Vamos a sumergirnos en los años 90, cuando la paranoia por el VIH/SIDA era tan fuerte como el olor a mole en las fiestas, y conoceremos cómo un simple brownie puede convertirse en el arma perfecta para darle una lección a un roommate metiche.
Un hogar humilde, un brownie accidentado y un roommate llamado Kevin
La historia comienza en un humilde cuarto de servicio, de esos que muchos hemos rentado alguna vez en la vida para poder sobrevivir la crisis y la renta cara. La autora y su esposo estaban empezando de cero, viviendo en un barrio no tan bonito, pero agradecidos de tener techo y cocina propia después de pasar noches en el carro.
La autora, fanática de la cocina (como esa tía que siempre lleva el postre a la reunión), había horneado unos brownies, pero ya llevaban días y estaban un poco duros. Su esposo, delgado como muchos que sobreviven a base de sopas instantáneas, intentó cortar uno con un cuchillo enorme. El resultado: corte profundo en el pulgar, sangre, y una escena digna de película de terror. Los brownies, empapados de sangre, terminaron en el fregadero, y ellos corrieron al hospital por unas puntadas.
A su regreso, notaron que la mitad de los brownies sangrientos había desaparecido y su roommate, Kevin (nombre célebre en Reddit para describir a los despistados), estaba encerrado en su cuarto. Y sí, ni modo, se los comió… ¡del fregadero! ¿Quién hace eso? Como dijo un comentarista: “¿Quién demonios come comida de una charola ensangrentada en el fregadero? Eso ya es suficiente para merecer lo que le pasó”.
La gota que derramó el sartén: la venganza se sirve fría (o rayada)
La autora, buena onda, decidió dejar pasar el incidente de los brownies. Pero la paciencia tiene un límite, sobre todo cuando uno ahorra de a poquito para comprarse un sartén bonito y lo estrenan… ¡para hacer huevos revueltos con tenedor! El paquete desapareció y el sartén quedó rayado como pista de baile de quinceañera.
Aquí, la venganza fue planeada con la calma y el ingenio que solo da el coraje acumulado. Unos días después, Kevin llegó a casa y la autora, parada en la única puerta del departamento, le preguntó:
—Kevin, ¿te comiste algunos de los brownies del fregadero? —Sí, estaban buenos. Pensé que no te iban a importar porque ya estaban ahí.
Entonces, con lujo de detalle y cara de preocupación, le contó cómo los brownies terminaron bañados en sangre por el accidente del esposo. Kevin fue cambiando de color, del blanco al verde, hasta que soltó la pregunta que refleja el estigma de la época:
—¿Se puede contagiar el SIDA por comer sangre?
La autora, con maestría digna de abuela contando historias de miedo, solo respondió con cara seria: “No sé, pero creo que sí es posible”. Resultado: Kevin salió corriendo al baño a vomitar, y de ahí en adelante, ni volvió a tocar su comida ni a hablarles. El sartén rayado jamás se mencionó, pero la lección quedó servida.
Reflexiones y carcajadas: lo que dice la comunidad (y nosotros)
En Reddit, la historia causó sensación. Muchos aplaudieron la venganza, diciendo cosas como “Eso sí fue salvaje” y “¡Justicia divina!”. Otros bromearon sobre la salud de Kevin, recordando que si bien no era probable contagiarse de VIH así, comerse el Teflón rayado del sartén podría ser peor. Un comentarista lo resumió perfecto: “No te preocupes por el SIDA, preocúpate por comerte el antiadherente”.
También hubo quien recordó, con humor muy latino, que en todas las casas hay un “Kevin”, ese que cree que la comida en el refri es de todos, que usa tus cosas sin permiso y que, cuando lo enfrentas, pone cara de “yo no fui”.
Y ojo: la paranoia de Kevin no era tan fuera de lugar en esos años, cuando la desinformación sobre el VIH/SIDA era enorme. Un usuario incluso aclaró que, aunque es muy poco probable, sí puede haber riesgo si hay heridas abiertas en la boca. Pero, como dijo la autora, para entonces la sangre ya estaba más seca que el pan de la semana pasada.
Moraleja: no te metas con la comida ajena (y respeta el sartén de tu roomie)
Esta historia es un recordatorio de algo básico en la vida compartida: pregunta antes de agarrar lo que no es tuyo, cuida las cosas de los demás, y si ves un brownie en el fregadero con manchas sospechosas… ¡mejor ni lo pruebes! En Latinoamérica, donde el “¿me das tantito?” es casi ley, también sabemos que hay límites que no se cruzan, y la comida casera y los utensilios de cocina son sagrados.
Así que la próxima vez que veas a un roommate metiéndose con tus cosas, recuerda esta historia y piensa dos veces antes de dejar tus brownies a la vista. Porque, como bien dice el dicho: “El que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe”.
¿Qué opinas? ¿Tienes alguna anécdota de venganza entre roommates o de comida robada? ¡Cuéntanos en los comentarios y comparte para que más “Kevins” aprendan la lección!
Publicación Original en Reddit: Oh no! Did my brownies give you AIDS?