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La dulce venganza de un cajero: “Señora, no aceptamos monedas canadienses”

Cliente grosero en una librería que se niega a aceptar monedas canadienses, con un estilo cinematográfico que captura la tensión.
Esta imagen cinematográfica captura un momento tenso en el comercio minorista, donde un cliente grosero desestima al cajero mientras está en una llamada telefónica. Refleja los desafíos del servicio al cliente y las experiencias memorables que conlleva.

¿Alguna vez te han pagado con monedas de otro país en tu trabajo? Si has trabajado en una tienda, seguro te ha tocado ese cliente que, además de maleducado, quiere pasarse de listo. Hoy te traigo una historia que combina la clásica picardía latina con una dosis de justicia poética digna de un buen “¡tómala!”: la pequeña pero gratificante venganza de un cajero harto de una clienta grosera que intentó deshacerse de su cambio canadiense en Estados Unidos.

¡Ponte cómodo! Porque aquí te cuento cómo la cortesía (o la falta de ella) puede costarte más de lo que imaginas… y cómo los pequeños placeres de la vida a veces llegan en forma de monedas rechazadas.

El cliente siempre tiene la razón… ¿o no?

La anécdota original, contada por un usuario de Reddit, ocurrió hace unos 15 años en una lujosa librería de Estados Unidos. Imagina el escenario: una clienta llega hablando por teléfono, sin mirar al cajero ni saludar, y responde con fastidio cada vez que le hacen una pregunta. Para colmo, mientras intentaba pagar, la señora comenta a su interlocutor telefónico que aún le quedan “un montón de monedas canadienses” de su último viaje y que quiere deshacerse de ellas.

No era la primera vez que el cajero veía monedas canadienses mezcladas en el cambio, pero lo que le colmó la paciencia fue ver cómo la señora las estaba seleccionando con toda la intención de pasárselas. Así que, ni corto ni perezoso, decidió aplicar la venganza más mexicana de todas: ponerle un “pero” burocrático, de esos que te hacen sudar frío aunque haga calor.

—“Lo siento, señora, no puedo aceptar estas monedas. No son de curso legal en EE.UU.”
—“¿Qué? ¡Ay, no importa! El dinero canadiense es igual, ni se nota la diferencia.”
—“Disculpe, pero es política de la tienda: no podemos aceptar dinero extranjero.”

La señora, entre resoplidos y miradas de superioridad, terminó buscando las monedas correctas, pero ya el pequeño triunfo estaba logrado: por un instante, tuvo que bajarse de su nube.

Monedas extranjeras: el pan de cada día en la frontera

Si vives cerca de una frontera, seguro te ha pasado algo parecido. No falta quien intente pagar en pesos mexicanos en Texas, o con dólares en Tijuana, y el eterno debate: ¿se aceptan o no?

En los comentarios de Reddit, varios usuarios de Canadá y Estados Unidos compartieron sus propias historias. Uno dice: “Es lo mismo cuando los estadounidenses quieren pagarme en Canadá con dólares. ¡Es otro país, amigo!” Otro bromea: “Aquí aceptamos billetes americanos, pero con un 30% de ‘impuesto de turista’, ¿eh?”, como diciendo que el cambio nunca favorece al visitante.

Incluso alguien recordó un club nocturno en los 80, en la zona de las Cataratas del Niágara, que anunciaba aceptar el dinero canadiense “al par” (uno a uno). Los listillos cruzaban la frontera, cambiaban dólares americanos por canadienses (aprovechando la diferencia de valor) y regresaban para gastar menos en tragos y propinas. No hay truco que no descubra la clientela fiestera, ¿a poco no?

¿Por qué nos molesta tanto el billete ajeno?

Más allá del tema legal, hay algo cultural en esto de las monedas. Un usuario canadiense comentó que en los supermercados de su ciudad, las monedas estadounidenses se cuelan todo el tiempo entre el cambio, y que a la mayoría ni les molesta, porque tarde o temprano terminan gastándolas al otro lado de la frontera. Pero en México, por ejemplo, intenta pagar con un centavo de Guatemala y seguro te miran raro.

Lo curioso es cómo la actitud marca la diferencia. Varios comentaristas coincidieron en que si el cliente es amable y es un simple error, nadie le da importancia. Pero cuando alguien actúa con prepotencia, como la señora del teléfono, el cajero siente que tiene derecho a poner las reglas más estrictas, aunque sea por puro gusto: “Me encantaba decirle que no a los clientes creídos cuando trabajaba en retail”, confesó uno entre risas.

En otro comentario, alguien decía: “Si vas a Canadá y pagas con dólares americanos, normalmente te lo aceptan, pero te advierten que el cambio será uno a uno, aunque el dólar esté más fuerte. Si no quieres perder, mejor cambia tu dinero antes.” Un consejo válido para cualquier viajero, porque como decimos en Latinoamérica: “Donde fueres, haz lo que vieres”.

La lección del día: la cortesía vale más que mil monedas

La moraleja de esta historia no es sobre billetes ni monedas, sino sobre educación. El cajero encontró su pequeña victoria en un acto simple: hacerle saber a la clienta que nadie está por encima de las normas, y que el respeto es la moneda universal que siempre tiene valor, sin importar la frontera.

Así que la próxima vez que cruces de país (o vayas a tu tiendita local), recuerda: saludar y tratar bien al cajero puede ahorrarte más de un dolor de cabeza… o al menos evitar que te devuelvan tus propias monedas “de recuerdo”.

¿Y tú, has tenido alguna historia parecida con monedas extranjeras, billetes raros o clientes difíciles? ¡Cuéntamela en los comentarios! Porque, como diría cualquier buen latino: “Aquí nos encanta el chisme… y las historias de venganza chiquita pero sabrosa”.


Publicación Original en Reddit: Told rude lady we couldn’t accept Canadian coin