La dulce venganza de los cuadernos perdidos: una lección de igualdad en la secundaria
¿Quién no ha soñado alguna vez con devolverle la jugada a alguien que te trata mal? Sobre todo cuando el sistema parece estar en contra tuya, como pasa en muchas escuelas donde las reglas parecen salidas del siglo pasado. Hoy te traigo una historia real, contada en Reddit, que nos muestra cómo una pequeña venganza puede convertirse en un acto de justicia y, de paso, sacarnos una buena carcajada.
Imagina estar en una escuela secundaria donde las niñas son tratadas como si hubieran nacido para servir a los chicos. Donde los valores “tradicionales” aún se usan como excusa para perpetuar desigualdades y humillaciones. Pero en este relato, nuestra protagonista – tímida, callada y aparentemente inocente – decidió que era hora de ponerle un alto a la injusticia… ¡a punta de cuadernos perdidos!
Cuando la tradición choca con la picardía
En muchas regiones de Latinoamérica todavía existen escuelas, especialmente religiosas, donde las costumbres parecen no haber cambiado desde que nuestros abuelos iban a clases. La historia de hoy ocurre justamente en uno de esos lugares, donde las niñas tenían que limpiar el aula al final de cada día, mientras los chicos, muy cómodos, solo miraban y se reían. ¿Te suena conocido? En más de una escuela, la excusa de “las mujeres deben ser serviciales” sigue viva, y claro, siempre hay uno que otro abusivo que se aprovecha.
En este caso, un compañero se dedicaba a tirar basura al piso solo para que nuestra protagonista la levantara. Él pensaba que, por ser tímida y tranquila, ella jamás se defendería. Pero como decimos en México, “con la vara que mides, serás medido”.
La venganza del “objeto perdido”
Cansada de la humillación diaria, nuestra amiga puso en marcha su plan: cada vez que encontraba algo del chico (suéter, plumas, cuadernos, hasta la misma basura que él tiraba), lo mandaba directo al cajón de “objetos perdidos”. Aquí viene lo divertido: una vez por semana, toda la clase se reunía para que cada quien recogiera lo que había perdido durante la semana. Y claro, el abusivo tenía que pararse, rojo como jitomate, frente a todos para reclamar sus cosas… ¡semana tras semana! Todo mientras ella mantenía su carita de “yo no fui”.
Como comentó un usuario, “me encantan las venganzas limpias, ¡bien jugado!”. Y es que, a veces, la mejor venganza es la que nadie sospecha, la que se hace en silencio pero con toda la intención. Otro usuario lo resumió perfecto: “Cuidado con las calladitas, son las peores”. Y vaya que tenía razón.
Más allá de la venganza: un grito por la igualdad
Lo más interesante de esta historia es que, aunque comenzó como una pequeña revancha, es también un reflejo de cómo muchas personas, especialmente mujeres, siguen enfrentando normas absurdas y discriminación en pleno siglo XXI. Como una comentarista compartió, en su escuela cristiana tenían que preparar almuerzos para los equipos de chicos, mientras los adultos hacían la vista gorda ante el bullying y la desigualdad. Por eso, historias como esta nos recuerdan que, aunque sea con pequeños actos, es posible desafiar el sistema y plantarse ante lo que está mal.
La protagonista, años después, contó que no solo dejó atrás esas enseñanzas retrógradas, sino que hoy en día vive su vida de acuerdo a sus propios valores, lejos de prejuicios. Como diríamos por acá: “De lo perdido, lo que aparezca”, y en este caso, lo que apareció fue el coraje para no dejarse.
Humor, orgullo y comunidad: lo que nos deja esta historia
La comunidad de Reddit no tardó en aplaudir la astucia de la protagonista. “Qué belleza de venganza”, comentó uno. Otro fue más allá y le sugirió que regrese a las reuniones de exalumnos con su pareja y un look bien alternativo, solo para ver las caras de sorpresa.
Al final, esta historia nos enseña que la venganza no siempre tiene que ser amarga o destructiva. Puede ser ingeniosa, silenciosa y (lo más importante) efectiva. Y, como bien resumió otro usuario: “Él estaba perdido… y luego fue encontrado”, en clara referencia al clásico dicho de los objetos perdidos, pero con un giro bien latino.
¿Quién diría que unos cuadernos “extraviados” serían la chispa para poner de cabeza una tradición injusta? A veces, el cambio empieza con actos tan pequeños como este. Y si además nos arranca una sonrisa, mejor.
¿Y tú? ¿Has vivido o presenciado alguna injusticia en la escuela o el trabajo y buscaste la manera de devolver el golpe con astucia? ¿Te animarías a hacer algo parecido? Cuéntanos tu historia en los comentarios, ¡queremos leerte y reírnos juntos!
Publicación Original en Reddit: fighting for equality one “lost” notebook at a time