La dulce venganza de los carritos: cuando te roban el estacionamiento en el súper
¿Alguna vez has sentido esa furia silenciosa cuando, después de esperar pacientemente a que alguien desocupe un lugar de estacionamiento, llega otro y se mete justo frente a ti? Si vives en Latinoamérica, seguro sabes que encontrar estacionamiento en un centro comercial un sábado por la tarde puede ser más difícil que ganarse la lotería. ¡Ahora imagina que te lo roban en tus narices! Hoy te cuento una historia que se volvió viral en internet, en la que un usuario decidió devolverle la jugada a una “ladrona de lugares”… usando nada menos que los carritos del súper.
El gran robo del estacionamiento: crónica de una falta de respeto
El protagonista de esta historia, que podríamos llamar Don Vengancita, fue a hacer sus compras a Target (pensemos en Soriana, Chedraui o cualquier súper popular de por acá). Mientras esperaba pacientemente que alguien saliera para poder estacionarse, una señora, sin pizca de vergüenza, llegó del otro lado y le ganó el lugar como si fuera lo más normal del mundo. Lo peor: al bajarse, no solo lo ignoró, sino que hasta le lanzó una mirada y un gesto como diciendo “¡¿y tú qué?!”.
En Latinoamérica, esto no es raro… Todos tenemos esa tía, vecino o desconocido que cree que el mundo es suyo y estaciona donde quiere, como quiere y cuando quiere. La diferencia aquí es que nuestro amigo no se quedó callado.
La venganza de los carritos: creatividad al estilo latino
En vez de armar pelea (que, admitámoslo, más de uno lo habría hecho), Don Vengancita decidió aplicar la “venganza chiquita pero sabrosa”. Al terminar sus compras, vio que el auto de la señora seguía ahí, justo al lado de donde se guardan los carritos. Y entonces, con la astucia de quien no olvida una ofensa, empezó a rodear su coche con carritos de súper, formando una mini muralla imposible de ignorar.
Aquí entre nos, ¿quién no ha querido alguna vez hacer algo así? En los comentarios del post original, usuarios de todo el mundo (y muchos latinos) aplaudieron la creatividad. Uno comentó: “¡Si tuvieras tenido cinchos de plástico (zipties), habría sido épico!”. Otro agregó en tono humorístico: “Agregando cinchos a mi auto para la próxima vez”. Incluso hubo quien recomendó llevar siempre ojos móviles adhesivos y un marcador para darle un toque artístico a la venganza.
Por supuesto, también hubo quien recordó que ahora hay cámaras por todos lados, así que mejor no pasarse de la raya. Pero en este caso, la broma fue tan ligera que solo generó risas… menos para la señora, claro.
El final: un grito y una moraleja
La cereza del pastel llegó cuando Don Vengancita, ya de regreso a su auto, vio a la señora saliendo de la tienda, topándose con la barricada de carritos. No pudo resistir la tentación y, al pasar junto a ella, bajó la ventanilla y le gritó: “¡Oiga, no puede dejar los carritos ahí!”. La señora, furiosa, solo pudo mirar mientras él se alejaba riendo. Una escena digna de cualquier telenovela de comedia.
En los comentarios, una usuaria escribió: “Jamás podré volver a estacionarme en un súper sin acordarme de esto y reírme”. Otro agregó: “Esto es la versión light de la escena de ‘Malcolm el de en medio’ donde Lois se pelea por un lugar; me encanta”. Y claro, no faltó el clásico consejo de abuelita: “En la vida, lo que se siembra se cosecha”.
¿Justicia poética o simplemente desahogo?
En Latinoamérica, donde la picardía y el ingenio son parte de nuestro ADN, estas pequeñas venganzas nos hacen sentir que, aunque sea por unos minutos, el universo se equilibra. Está claro que la venganza no siempre tiene que ser grande o malintencionada; a veces, con un par de carritos y mucho sentido del humor, basta para dejar claro que el respeto es fundamental.
Así que la próxima vez que alguien te haga una jugada así en el estacionamiento, recuerda: puedes tomarlo con humor, quizá pensar en una venganza inocente, o simplemente seguir adelante. Pero, sobre todo, nunca pierdas la oportunidad de reírte de esas pequeñas injusticias cotidianas. Porque como dicen por ahí: “No todos los héroes llevan capa… algunos simplemente acomodan carritos”.
¿Te ha pasado algo similar? ¿Cuál ha sido tu pequeña venganza favorita en la vida diaria? ¡Cuéntanos tu historia en los comentarios y sigamos riéndonos juntos de las travesuras cotidianas!
Publicación Original en Reddit: Shopping carts