La dulce venganza de las papas: Cuando la fila del deli se volvió campo de batalla
¿Quién no ha sentido esa mezcla de enojo y risa cuando alguien intenta colarse descaradamente en una fila? Todos hemos estado ahí: esperando pacientemente nuestro turno en la panadería, el banco o, como en esta historia, en el deli del supermercado, cuando aparece “la viva” que cree que el mundo gira a su ritmo. Hoy te traigo una anécdota de Reddit que se volvió viral por el ingenio y el saborcito latino de la venganza chiquita: la venganza de las papas.
Imagina esto: vas a comprar unas papas gajo para tu esposa (sí, esas papas gruesas, doradas y crujientes que todos amamos), hay una fila corta, y de repente llega una señora con su hija (o nieta), empeñada en saltarse la fila a la menor oportunidad. ¿Qué harías tú? Bueno, nuestro protagonista decidió dar una lección que seguro la señora no olvidará… ni el trabajador del deli tampoco.
El arte de esperar... y de perder la paciencia
Empecemos con la escena: un supermercado cualquiera, una fila modesta frente al mostrador del deli y nuestro héroe, cuarto o quinto en la fila, esperando tranquilamente. Todo marchaba normal hasta que llegó la “Señora Lista” (SL, como la llamó el autor), quien, con una paciencia menor a la de un gato hambriento, intentaba colarse cada vez que despachaban a alguien.
El trabajador del deli, con esa paciencia que solo tienen quienes sobreviven a clientes difíciles todos los días, le repetía: “Espere su turno, señora.” Pero la Señora Lista se iba enfadando más y más, murmurando que solo quería unas papas y lanzando miradas de “¿no saben quién soy yo?” a todos. Como diría cualquier abuelita mexicana: “Se le subió el azúcar del coraje”.
Uno de los comentarios más populares en Reddit decía (traduzco libremente): “Como alguien que trabajó en un deli, puedo asegurarte que le alegraste el día al trabajador con tu venganza. Seguro aún cuenta esa historia en reuniones familiares”. Y es que, en cualquier país latino, los empleados de mostrador tienen historias para escribir un libro… ¡y esta merece un capítulo especial!
La gran jugada: “Quiero todas las papas”
Finalmente, llega el turno de nuestro protagonista. La Señora Lista, como si no hubiera entendido nada, intenta colarse otra vez. Aquí es cuando el autor, con una calma digna de telenovela, le señala: “El final de la fila está detrás de mí, señora”. Ella, indignada, suelta un “¡Esto es una tontería! ¡Es por orden de llegada!” (irónicamente, mientras intentaba pasar por encima del resto).
El plot twist vino cuando el protagonista se dio cuenta de que quedaban muy pocas papas gajo. Así que, con la más fina de las venganzas pequeñas, le pidió al trabajador que necesitaba más de las que había, provocando una espera de casi 10 minutos a que frieran más. Cuando por fin las nuevas papas salieron, la señora se preparó para lanzarse de nuevo… pero él, sin perder la compostura, ordenó: “Quiero todas las papas”. El trabajador, entre divertido y cómplice, le sirvió absolutamente todas. La reacción de la señora fue digna de meme: un grito agudo y un “¡¿Él hizo qué?!”, mientras nuestro héroe se retiraba triunfante.
Al contarle la historia a su esposa, el autor confesó que le habría encantado mirarla a los ojos y comerse una papa justo en su cara. Pero, como bien mencionó en los comentarios, la mejor parte fue gastar esos $14 para enseñarle a la señora una lección de humildad. “Fue el mejor gasto de $14 de mi vida”, remató.
Reflexiones y risas de la comunidad: Cuando la fila se respeta (o se cobra)
Lo más divertido de esta historia es cómo todos los que han trabajado en tiendas, bancos, farmacias o hasta en taquerías, se sintieron identificados. Un comentarista recordó que en el Super Bowl, la gente se pelea por el pollo rostizado igual que por boletos de concierto; otros contaron cómo han defendido a empleados de clientes groseros, y hasta hubo quienes admitieron haber comprado el último postre solo para que el niño berrinchudo de la fila no se lo llevara.
Como bien dijo un usuario: “No todos los héroes usan capa. Algunos solo piden todas las papas”. Y es cierto, en Latinoamérica sabemos que la fila es sagrada. El que se cuela, tarde o temprano se lleva su merecido, sea con una mirada de odio colectivo o, como en esta historia, quedándose con las ganas de papas.
Otro comentario que me hizo reír fue: “Si abandonamos el sistema de turnos, abandonamos la razón. Es el último bastión del orden en este universo caótico.” ¿A poco no? En las carnicerías de barrio o en el IMSS, tomar número es cuestión de supervivencia.
Moraleja: El respeto al turno ajeno es la paz
Esta historia sencilla nos recuerda algo muy latino: el respeto a los demás y a las reglas mínimas de convivencia, como hacer fila, es lo que nos salva del caos. Y aunque la venganza fue pequeñita, nos da una lección sabrosa (y crujiente): a veces, la justicia llega de la forma menos esperada… y con sabor a papa frita.
¿Y tú? ¿Has vivido alguna vez una historia similar? ¿Te has enfrentado a una “Señora Lista” en el súper, la farmacia o el banco? ¿Qué harías tú si estuvieras en los zapatos del protagonista? Cuéntame tu experiencia en los comentarios y, si te gustó la anécdota, comparte este post con tus amigos. Prometo que la próxima vez que vayas al súper, recordarás esta historia… y cuidarás tus papas como si fueran oro.
¡Nos leemos en la próxima historia de venganza pequeñita, pero sabrosa!
Publicación Original en Reddit: “He did WHAT!?!?”