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La dulce venganza de la abuela: Cuando tu peor familiar recibe mensajes subidos de tono por error (¿o no?)

Ilustración de anime de una joven enviando mensajes, expresando emociones mixtas en un entorno urbano animado.
En esta vibrante escena de anime, nuestra protagonista se encuentra atrapada entre la emoción de una noche de fiesta y el peso del distanciamiento familiar, capturando perfectamente el humor y el caos de enviar mensajes a la abuela mientras navega por una aventura salvaje.

¿Quién no ha soñado alguna vez con una pequeña venganza contra esa persona que nos amargó la existencia? Imagina que sales de fiesta, conoces a un tipo pasado de copas que se pone demasiado atrevido, y de repente… ¡se te ocurre LA idea! ¿Qué tal si ese acosador termina enviando mensajes subidos de tono a la persona que menos quieres en el mundo? Así empieza esta historia que, aunque parece sacada de una telenovela, es tan real como el reggaetón en una fiesta de XV años.

Y es que, en Latinoamérica, sabemos que la familia puede ser nuestro motor… o nuestro mayor dolor de cabeza. Aquí les traigo una historia de esas que te hacen decir “¡Eso, sí se puede!” y que deja claro que la creatividad para la venganza no conoce fronteras.

Cuando la familia es tóxica, pero la memoria es poderosa

La protagonista de esta joya, que encontramos en un hilo de Reddit llamado “Texting Grandma”, no tenía precisamente la mejor relación con su abuela. De hecho, ni con su madre ni con el resto de su familia, quienes la trataron tan mal que cortó lazos por completo y los bloqueó por todos lados. Pero ya sabes lo que dicen: “El que nada debe, nada teme… pero el que debe, ¡que se cuide del karma!”

Resulta que, a pesar de todo, el número de la abuela seguía grabado en su memoria. Y esa noche, después de unos tragos y con la lengua más suelta de lo normal, un tipo empezó a pedirle cosas bastante “fuertes” (y no hablamos de pedir tacos de tripa en la madrugada, sino de propuestas que harían sonrojar hasta a Don Ramón).

Así que, sin titubear, le dio al tipo el número de su abuela y lo animó a escribirle al día siguiente, pidiéndole detalles bien explícitos de lo que quería. ¿El resultado? Nadie sabe con certeza si el mensaje llegó, pero el simple hecho de imaginarlo le dio una satisfacción digna de novela venezolana.

El internet no perdona: los comentarios más épicos

La historia no tardó en volverse viral y los comentarios de la comunidad fueron, como era de esperarse, una mezcla de carcajadas y creatividad. En palabras de un usuario, “¡Acabas de darme una idea para usar el número de la bruja de mi madrastra que nunca se me olvida!” Y es que, en Latinoamérica, todos tenemos ese contacto que memorizamos a regañadientes, pero que ya no usamos para nada… hasta ahora.

Otra persona comentó, adaptando el clásico humor local: “Tengo una ex amiga tóxica a la que me encantaría hacerle esto. Lo mejor es que ha perdido tantos amigos que no sabría ni a quién culpar.” Y, como no podía faltar en nuestras reuniones familiares, alguien bromeó: “Plot twist: la abuela se prende y termina siendo tu nueva madrastra.” ¡Imagínense la escena en la próxima comida familiar!

Hasta hubo comentarios que llevaron la broma al extremo, como quien recordó que en los baños públicos de México a veces aparecen números de teléfono con mensajes como “para fotos prohibidas, marca aquí”. Al final, la creatividad latina no conoce límites.

¿Venganza chiquita, satisfacción máxima?

Algunos podrían decir que esto es “abuso a los adultos mayores”, pero como bien respondió la autora original: “Ojalá pudiera vengarme más de mi abuela, porque lo que viví no se compara con un mensajito subido de tono.” En Latinoamérica, sabemos que a veces la familia puede ser la fuente de nuestras mayores heridas, y aunque no está bien generalizar, hay quienes simplemente no se ganan ni una pizca de piedad.

Sin embargo, la historia también nos deja una lección: a veces, la justicia poética llega de la forma más inesperada y creativa. Esa pequeña venganza, aunque no cambie el pasado, puede traer un respiro y hasta hacernos reír en medio del caos.

Como dijo otro usuario: “Lo que das, regresa. Y si tu abuela fue tan mala, un mensaje atrevido es lo de menos.” Al final, lo importante es encontrar la manera de sanar y, si se puede, reírnos un poco en el proceso.

¿Y tú, qué harías con ese número que nunca olvidas?

Esta historia nos hace pensar: ¿cuántos números tenemos guardados en la mente (y en el corazón) que podríamos usar para una venganza inocente? O mejor dicho, ¿cuántas veces hemos soñado con darle una cucharada de su propio chocolate a esa persona que nos hizo daño?

Cuéntanos en los comentarios: ¿alguna vez has hecho una “travesura” parecida? ¿Te animarías a hacerlo? Y si eres de los que nunca se atreven, al menos ríete con nosotros, porque en esta vida, como decimos en México, “el que ríe al último, ríe mejor”.

¿Tienes alguna anécdota de venganza chiquita pero sabrosa? ¡Compártela y únete a la conversación! Aquí nos reímos juntos (y de paso, aprendemos nuevas formas de sobrevivir a la familia).


Publicación Original en Reddit: Texting Grandma