La dulce venganza de CompUSA: Cuando el gerente quiso pasarse de listo y terminó humillado
¿Alguna vez tuviste un jefe que parecía tener una fijación personal contigo? ¿De esos que creen que por tener un título pueden darte órdenes absurdas y después quieren colgarse tus logros? Hoy te traigo una historia de esas que nos hacen decir “¡qué sabroso ver caer a un jefe abusivo!”. Prepárate para viajar al mundo de las tiendas de tecnología de los 2000, cuando CompUSA era el paraíso para geeks y gamers… y el infierno para quienes trabajaban bajo gerentes como Jeff.
CompUSA: El paraíso geek… ¿y la jungla laboral?
Para quienes no vivieron esa época, CompUSA era como el Oxxo o el Sanborns de la tecnología: un lugar donde podías encontrar desde la memoria RAM más nueva hasta el último videojuego de PC. Pero, como en muchas tiendas grandes en Latinoamérica, la presión por vender y por llegar a metas era brutal. Y claro, siempre había un gerente que quería lucirse con los números, aunque fuera a costa del personal.
Nuestro protagonista, a quien llamaremos “el buen jefe” (y que también era el gerente de cajas), decidió que su equipo solo ofreciera servicios adicionales relevantes para el cliente. Nada de atosigar con planes de reemplazo o tarjetas de crédito a quien solo iba por un mouse. ¿Su lógica? Así las filas avanzaban rápido, el cliente salía contento y, sorpresa, ¡las ventas seguían bien!
Pero llegó Jeff, el típico gerente operativo que todos hemos tenido alguna vez: ese que no escucha razones, solo quiere ver que sigas el “manual corporativo” al pie de la letra. Tras una reunión en la que lo pusieron de tapete, nuestro héroe decidió darle a Jeff una probadita de su propia medicina: ordenó a todos los cajeros que ofrecieran absolutamente todo en cada transacción, desde firmar para AOL hasta cursos de capacitación.
Resultado: filas eternas, clientes molestos y los vendedores atascados porque no podían entregar equipos caros hasta que el cliente pagara. En menos de una semana, el caos fue tal que le rogaron al buen jefe que volviera a su sistema eficiente. ¡Zas! Primer round ganado, pero la historia apenas comenzaba.
El bono de “Tim Bucks” y la acusación que casi termina en tragedia
Meses después, el gerente general inventó una especie de “moneda interna” llamada “Tim Bucks” (imagina un monedero electrónico, pero con la cara del jefe y su firma, como si fueran vales de despensa). Por cada venta adicional —planes, tarjetas, inscripciones a AOL— los empleados recibían crédito para gastar en la tienda. Entre comisiones y “Tim Bucks”, nuestro protagonista se lució y, tras un mes, tenía acumulados más de $1,500 dólares en crédito. ¡Una fortuna para cualquier tecnófilo de la época!
Decidió gastarlo en un súper set up gamer y, como buen latino previsor, guardó cada recibo con sus “Tim Bucks” pegados. Lo que no esperaba era que Jeff, envidioso y torpe, lo acusara ante seguridad corporativa de haber robado todo ese equipo. ¿Su “prueba”? Que los artículos aparecían con monto $0.00 en el sistema (justo porque los pagó con el crédito).
Cuando los de seguridad llegaron, nuestro héroe simplemente sacó su carpeta con todos los recibos y vales, perfectamente archivados, y se los entregó. Tras revisar todo, los de seguridad solo pudieron felicitarlo por ser tan organizado. Mientras tanto, Jeff quedó como payaso.
El momento de la venganza: “¿Quién es el verdadero descuidado aquí?”
Pero aquí viene lo mejor: como los de corporativo estaban en la tienda, invitaron a todos los gerentes a comer (¡y eso que nuestro protagonista ni siquiera estaba de turno!). Pero, claro, Jeff, con tal de fastidiarlo, le dijo: “Tú no vas, tienes que cuidar la tienda”. Eso fue la gota que derramó el vaso.
Con la rabia al tope y el ingenio latino a flor de piel, el buen jefe fue directo a la zona de videojuegos, agarró todos los juegos top (World of Warcraft, Doom 3, Half-Life, etc.) y los lanzó al vestíbulo, justo frente a las puertas con sensores de seguridad. ¿El detalle? Ninguno tenía etiqueta antirrobo (como sí era obligatorio en productos de más de $50 dólares). Las alarmas ni sonaron. Se volteó hacia los gerentes, miró a los de seguridad y les dijo: “Los juegos de PC de más de $50 deben tener etiquetas antirrobo… creo que ninguno de esos las tiene”.
Mientras Mike, su amigo y gerente de tecnología, no podía aguantar la risa, los de seguridad ataron cabos: ¡era responsabilidad de Jeff asegurarse de que todos esos artículos estuvieran bien etiquetados! Al final, Jeff terminó levantando los juegos del suelo mientras todos iban a disfrutar la comida… menos él. Los de seguridad aprovecharon para hacer una auditoría que les llevó ¡días! Tremendo oso.
Las confesiones de la comunidad: Todos tenemos un Jeff en la vida
Lo más divertido de esta historia es que al compartirla en Reddit, muchos usuarios saltaron a contar sus propias anécdotas. Uno comentó que, en su CompUSA, por error, le dieron dos memorias RAM en vez de una y así logró revivir la computadora más vieja de la oficina (“¡jamás había funcionado tan rápido!”). Otro recordó los tiempos en que tener un USB de 16MB era un lujo y costaba casi $70 dólares.
También hubo quienes se identificaron con la frustración de tener jefes como Jeff. Un usuario relató cómo, en su trabajo, propuso una solución más rápida y barata para un proyecto, pero su jefe lo ignoró solo para después querer robarse el crédito. Cuando sacó los correos y planos impresos, el jefe palideció… pero igual lo despidieron poco después. “Así aprendí que la vida laboral no siempre es justa”, comentó.
Otros, como buenos latinos, recordaron las triquiñuelas que hacían los gerentes para inflar los números o quedarse con premios de las promociones. “El gerente hacía etiquetas falsas de precios para que pareciera que la garantía extendida venía ‘gratis’, pero solo era para llevarse el bono”, dijo uno. Hasta hubo quien contó que su gerente usó el fondo de una fiesta de AOL para comprar cerveza y regalos, pero terminó atrapado porque usó productos de la tienda… ¡a un centavo!
Reflexión final: ¿Quién cuida a los que sí hacen bien su trabajo?
Esta historia no solo es divertida, sino que nos deja una lección: en cualquier trabajo, siempre habrá quien quiera colgarse tus logros o echarte la culpa de sus propios errores. Pero si eres dedicado, organizado y tienes tu “carpeta de pruebas” lista (o tus capturas de WhatsApp, como buen latino moderno), es más fácil salir bien librado… ¡y de paso, darle una lección a los Jeffs de la vida!
Y tú, ¿alguna vez tuviste un jefe así? ¿Cuál fue tu venganza más sabrosa en el trabajo? Cuéntamela en los comentarios, ¡que aquí nos encanta el chisme laboral!
Publicación Original en Reddit: Fun Story from CompUSA