Kevins y Karens: No confundas la inocencia con la insolencia
¿Alguna vez has escuchado el término “Karen” y te preguntaste si existe su contraparte masculina? Mucha gente cree que sí y que se llaman “Kevin”. Pero, ¡alto ahí! No todo lo que brilla es oro, ni todo despiste masculino es una “Karen” con pantalones. Hoy te traigo una historia que surgió en Reddit y que, sinceramente, parece sacada de una comedia mexicana: la diferencia entre un “Kevin” y una “Karen”, explicada con ejemplos que nos harán reír… y reflexionar sobre nuestros propios amigos despistados.
¿Te suena ese cuate que siempre mete la pata, que pregunta cosas obvias y que nunca se entera de nada, pero lo hace con una inocencia que hasta provoca ternura? Pues ese es un Kevin. Y créeme, no tiene nada que ver con la actitud conflictiva y exigente de las famosas “Karens” gringas.
¿Quiénes son los “Kevins”? El primo lejano del “Chavo del 8”
En la cultura anglosajona, el apodo “Kevin” se ha vuelto viral para referirse a esas personas que, sin mala intención, parecen vivir en su propio mundo de despiste. No es malicia, ni ganas de molestar, simplemente no captan la jugada. Como diríamos en México, “tienen dos neuronas y las dos están peleadas”.
Un usuario de Reddit, u/Mrmoney7777, lo dejó clarísimo: “Kevins are not Karens” (“Los Kevins no son Karens”). Es decir, no confundas la torpeza simpática con la mala leche de los que reclaman por todo.
Un comentarista añadió, con ese humor que tanto nos gusta: “Kevin es moderadamente, o incluso severamente, despistado, y siempre se sorprende de cómo terminan las cosas”. Sus amigos, dice, viven entre la risa, la preocupación y la resignación. ¡Todos tenemos un Kevin en la familia! Ese primo que no sabe hervir agua, el compa que se pierde en el metro, o el colega que llega el lunes con la camisa al revés.
Karens vs. Kevins: Diferencias que sí importan
Para que no haya confusiones, vamos a dejar claro:
- Una “Karen” es esa señora que exige hablar con el gerente porque su café está dos grados más frío de lo que pidió.
- Un “Kevin” es el que mete el café en el microondas sin agua y se pregunta por qué explota.
En Latinoamérica, las “Karens” serían esas clientas intensas que arman escándalo en la tienda porque quieren pagar con vales del 2005, o el señor que amenaza con llamar a Profeco por cualquier cosa. Pero los “Kevins” son más como el personaje de “Ludovico P. Luche”: despistados, ingenuos, pero al final, inofensivos.
Una anécdota de Reddit lo ilustra a la perfección. Cuenta un usuario que Kevin, en plena clase de educación física, le gritó al entrenador de basketball “madre...”, bueno, digamos que lo insultó feo, justo antes de las pruebas para entrar al equipo. ¿El resultado? Kevin, tan campante, fue a probarse, y claro, todo salió mal. Aquí no hubo mala fe, solo una desconexión total de la realidad. ¡Como aquel amigo que le dice a la suegra “doña Gorda” sin querer!
¿Por qué nos fascinan los Kevins? El encanto del despistado
La razón por la que los “Kevins” nos caen bien es simple: en vez de hacernos enojar, nos hacen reír. Son el alma de cualquier reunión sin intentarlo, como el amigo que cuenta un chiste sin entenderlo, o el que llega tarde a la fiesta con tortillas en vez de chelas porque se confundió de encargo.
En Latinoamérica, los “Kevins” serían los que preguntan si el Día de Muertos cae en noviembre cada año, los que se sorprenden de que el pan de muerto no lleva muerto, o los que creen que el mole es postre porque tiene chocolate. Y sí, nos preocupan, pero también los queremos, porque su inocencia los hace entrañables.
Como bien comentó un usuario en Reddit: “Los amigos de Kevin están divertidos, confundidos y un poco preocupados por él”. ¿Quién no tiene un compa así en el grupo de WhatsApp? Ese que siempre manda la ubicación equivocada o que confunde el cumpleaños de su novia.
El Kevin dentro de todos nosotros
La verdad, en algún momento todos hemos sido un poco Kevin. Nadie se salva de un despiste monumental: llegar al trabajo en domingo, mandar un mensaje subido de tono al chat familiar, o quedarse encerrado en el baño por jalar la puerta en vez de empujar.
Así que, la próxima vez que veas a un “Kevin” cometiendo alguna burrada, antes de juzgarlo, recuerda esa vez que tú también la regaste en grande. Y si tienes un amigo Kevin, cuídalo, porque la vida sin ellos sería mucho más aburrida.
En fin, los “Kevins” no son “Karens”. Son parte de la comedia humana y, a veces, los héroes anónimos de las mejores anécdotas de sobremesa.
¿Tienes alguna historia con un Kevin? ¡Cuéntamela en los comentarios! Porque en este mundo, a todos nos toca ser Kevin de vez en cuando, y eso también tiene su encanto.
Publicación Original en Reddit: Kevins are not Karens