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Kevin, el catador de chocolate: historias insólitas en la fábrica más dulce

Una representación fotorrealista de Kevin disfrutando en una fábrica de chocolate, rodeado de dulces y elementos fantásticos.
Sumérgete en el encantador mundo de Kevin y la fábrica de chocolate, donde la imaginación se encuentra con el placer. Esta imagen fotorrealista captura la alegría de Kevin mientras explora un país de maravillas lleno de coloridos dulces y sorpresas. ¡Acompáñanos en el próximo capítulo de su deliciosa aventura!

¿Alguna vez has trabajado con alguien que parece vivir en su propio mundo, como si las reglas fueran solo “sugerencias”? Si no es así, prepárate, porque hoy te traigo las desventuras de Kevin, el personaje que está dando de qué hablar en Reddit por sus ocurrencias en una fábrica de chocolate. Si eres fan de las historias de “ese compañero” que nunca deja de sorprender, esta te va a encantar.

No necesitas haber leído la primera parte para disfrutar lo que sigue, pero si te pica la curiosidad, la encuentras en el enlace original. Ahora sí, prepara un café (o mejor, un chocolate caliente) y acompáñame a descubrir por qué Kevin es el rey de los antojos… y de las metidas de pata.

La línea de producción: Prohibido tocar… menos para Kevin

En la industria alimentaria, la higiene y el orden son sagrados. Hay letreros por todos lados diciendo “No tocar” o “Prohibido comer en esta área”, y hasta el más distraído sabe que eso no es juego. Bueno, todos menos Kevin. Nuestro protagonista fue invitado una vez más a recorrer la línea de producción de barras de chocolate. ¿Y qué hizo? Ni corto ni perezoso, simplemente agarró una barra recién hecha y se la comió ahí mismo, como si estuviera en la tiendita de la esquina.

Imagina la escena: todos los trabajadores, con sus batas, gorros y guantes, mirando con cara de “¿qué rayos está haciendo este tipo?”. La incredulidad era tan grande que seguro varios se quedaron con el ojo cuadrado. Uno pensaría que este tipo de cosas solo pasan en las comedias, pero para Kevin, la vida es una película… ¡y él es el protagonista!

El arte de repartir... y el arte de quedarse con todo

La segunda anécdota es para enmarcarla. El equipo de desarrollo tenía muestras limitadísimas de un nuevo producto: unos “cups” de chocolate, similares a los famosos Reese’s Peanut Butter Cups —esos bombones rellenos que en México serían el hit en cualquier piñata. Solo había cinco para un equipo de diez personas, así que, en buen plan, los empezaron a partir con cuchillo para que todos pudieran probar.

¿Y quién aparece en escena? Así es, Kevin. Ve los chocolates, y sin preguntar ni saludar, se mete dos completos a la boca. Resultado: el resto del equipo tuvo que conformarse con migajas mientras Kevin relamía los dedos. Si esto pasara en una oficina de Latinoamérica, seguro ya le habrían puesto un apodo como “El tragón” o “El desaparece snacks”. Aquí no hay “mitad para ti, mitad para mí”; con Kevin es “todo para mí, y suerte con lo que quede”.

No es solo Kevin: historias del surrealismo laboral

Lo más divertido de estas historias es que en los comentarios de Reddit, otros usuarios compartieron anécdotas igual de insólitas. Un usuario recordó a “Kevina”, una compañera de fábrica de galletas que se la pasaba comiendo de la línea… y como solo podían comer las galletas rotas, ella las rompía a propósito para poder tragárselas. Al final, la corrieron, pero la anécdota quedó para la posteridad.

Otra persona contó que en su trabajo tienen una máquina de palomitas para los clientes, y una empleada pensó que era buena idea meter su pedido de comida ahí para mantenerlo caliente… ¡mezclando sus tacos con las palomitas que los demás iban a comer! Aquí entre nos, ¿quién no ha conocido a alguien así, que siempre encuentra la forma más creativa de romper las reglas?

Un fenómeno universal: el compañero que nunca aprende

Lo que las historias de Kevin y compañía nos enseñan es que, sin importar el país o la industria, siempre hay alguien que parece ser inmune al sentido común. En Latinoamérica, donde nos encanta reírnos de las ocurrencias en el trabajo, seguro todos tenemos una anécdota parecida: el que se acaba el café y no repone, el que se roba la torta del refri, o el que siempre llega tarde, pero llega con pan dulce para “compensar”.

Pero ojo, estas historias también sirven como recordatorio para los jefes: a veces, las reglas deben ser explicadas con peras y manzanas (o en este caso, con chocolates), y nunca hay que subestimar la capacidad de alguien para sorprender… o para comerse el almuerzo de todos.

¿Tienes tu propio “Kevin” en la oficina?

Así que la próxima vez que te roben un chocolate o veas a alguien romper las reglas más obvias, recuerda que en todo el mundo existen los “Kevin”, y que, al final, lo mejor es tomárselo con humor y aprender a compartir las anécdotas.

¿Tienes una historia parecida en tu trabajo o escuela? ¡Cuéntala en los comentarios! Entre todos, podemos hacer una antología de los momentos más insólitos y reírnos juntos de esas situaciones que solo pasan en la vida real… y en las fábricas de chocolate.

¿Te gustaría leer más historias como esta? No olvides seguirnos y compartir esta entrada con ese amigo que siempre se acaba los dulces en la oficina. ¡Hasta la próxima, chocoadictos!


Publicación Original en Reddit: Kevin and the chocolate factory ~ The Connoisseur