Justicia de supermercado: Cuando la pequeña venganza se sirve junto al carrito
¿Alguna vez has sentido esa rabia silenciosa cuando alguien se te mete en la fila del supermercado como si fueras invisible? ¿O cuando ves que dejan el carrito justo en el estacionamiento, bloqueando el paso, como si el “corral” para carritos fuera mera decoración? Hoy te traigo una historia real, contada con el humor y la picardía que caracteriza a las redes, sobre cómo un cliente devolvió el karma en tiempo récord... y con estilo.
La escena incómoda: Invisibilidad selectiva en la caja
Todo comenzó en un Stater Bros de vecindario —el equivalente gringo del tianguis o supermercado de barrio— donde nuestro protagonista, un hombre nada pequeño (más de 1.90m y 100kg), vivió la típica situación que indigna a cualquiera: estaba formado primero en la caja exprés, pero una señora, echando mano de la vieja confiable “no te veo, no existes”, se le coló descaradamente. Ni un “con permiso”, ni una mirada; simplemente puso sus cosas adelante y actuó como si nuestro amigo fuera un fantasma.
“¿De verdad vas a fingir que no estoy aquí?”, preguntó él en voz alta. Silencio total. Ni caso. Y ojo, que con ese tamaño, invisible no era. La situación ya era un clásico del “me vale el mundo”, pero la historia no termina ahí.
El carrito y la venganza que todos soñamos hacer
Luego de pagar, ambos salieron al estacionamiento. Aquí es donde la mayoría suspira resignado y sigue su camino, pero nuestro protagonista decidió que el universo necesitaba un poco de equilibrio. La misma señora, que ya había demostrado su maestría en hacerse la desentendida, dejó su carrito justo al lado de su auto, a solo unos pasos del corral designado para carritos.
Como buen ciudadano, él le gritó: “¡El corral de carritos está justo detrás de ti!”. Pero, como era de esperarse, recibió otra actuación de “no te veo, no te oigo”. Entonces, llegó ese momento glorioso de venganza pequeña: tomó el carrito y lo puso directamente detrás del auto de la señora, justo cuando ella iba a salir de reversa. Cuando bajó la ventana, él le soltó el remate: “¡Apuesto a que ahora sí me ves!” y se fue como todo un campeón.
Uno de los comentarios más celebrados en Reddit lo resumió perfecto: “Esa frase fue un mic drop. Justicia poética, de chef”. Y es que, en palabras de otro usuario, fue “justicia de supermercado de primer nivel, con entrega de karma el mismo día”.
El estacionamiento: Campo de batalla de la paciencia
Si alguna vez has ido al súper en hora pico, sabes que el estacionamiento es tierra de nadie. Varios comentaristas compartieron anécdotas similares, como la de una señora mayor que insultó a otro usuario sólo porque éste se detuvo para dejar pasar a unos peatones con carritos. “¿Prefieres que los atropelle o qué?”, le respondió el usuario. Al final, la señora sólo pudo despotricar, pero queda claro: la gente en el estacionamiento pierde la cabeza por 30 segundos de espera.
En Latinoamérica, todos lo vivimos: desde el que se estaciona en doble fila “sólo por dos minutos”, hasta el que usa el carrito como si fuera barrera de tráfico. Un comentario lo expresó con humor: “Odio los estacionamientos, pero prefiero frenar a que alguien me pase por encima. Aunque admito que me frustra tener que volver a frenar cuando ya iba saliendo”.
Y es que, como en todos lados, hay quienes planean para ser eficientes —“yo siempre me estaciono cerca del corral para no caminar tanto”— y están los que simplemente dejan el carrito donde les da la gana. En Europa, comentan, hasta te piden una moneda para usar el carrito, ¡y solo te la devuelven si lo regresas! ¿Será que necesitamos importar esa idea?
¿Venganza pequeña o justicia ciudadana?
En la sección de comentarios, el debate se puso bueno. Algunos aplaudieron la jugada: “¡Épica respuesta!”, “Un héroe anónimo”, “Así se pone en su lugar a los maleducados”. Otros, con tono más serio, advirtieron que hoy en día hay que tener cuidado, porque la gente se toma todo personal y hasta puede reaccionar mal. Pero la mayoría coincidió: no cuesta nada ser considerado y regresar el carrito, o respetar la fila.
Y es que, como bien dijo otro usuario: “Me sorprende la mala educación de la gente en público. ¿Quién deja un carrito a media calle y se va tan tranquilo?”. En Latinoamérica, aunque tenemos fama de calurosos y solidarios, también abundan los “vivos” que creen que las reglas son para otros.
Por cierto, no faltó quien dijera que en los lugares para personas con discapacidad el tema es más complejo, y ahí sí vale la pena ser comprensivo. Pero la historia de hoy no era ese caso.
Reflexión final: Pequeñas acciones, grandes lecciones
Este relato, además de arrancarnos una sonrisa, nos deja pensando en esas pequeñas batallas cotidianas que todos vivimos. A veces la venganza más dulce no es la que duele, sino la que enseña. Ese “apuesto a que ahora sí me ves” es el tipo de frase que todos soñamos decirle algún día a quien nos ignora o se pasa de listo.
Al final, ser buen ciudadano no cuesta nada. Regresar el carrito, ceder el paso, respetar la fila... son detalles que hacen la vida más llevadera para todos. Y si alguna vez te toca estar del otro lado, recuerda: la próxima “venganza pequeña” podría ser contigo como protagonista.
¿Tú qué opinas? ¿Has vivido algo parecido en un súper, mercado o estacionamiento? Cuéntame tu historia, porque seguro no eres el único. ¡Hablemos de esas pequeñas grandes justicias cotidianas!
Publicación Original en Reddit: Steps I front of me at check out now wait while I put your shopping cart behind you car.