Justicia bajo el agua: La pequeña venganza en la olimpiada de la alberca
¿Quién no ha soñado alguna vez con devolverle una pizca de su propia medicina a esa persona que se pasa de lista? Más cuando se trata de esas “Karens” que parecen existir en todos los rincones del mundo, incluso en Europa, donde esta historia tuvo lugar. Hoy te traigo una anécdota digna de contarse en la sobremesa: la pequeña pero sabrosa venganza que una familia latinoamericana bien podría haber planeado en un día de alberca.
¿Listo para sumergirte en una historia donde la justicia se sirvió empapada y con risas de por medio? Acompáñame, porque aquí el agua no fue lo único que corrió a chorros.
Juegos Olímpicos en la Alberca: Una Tradición Familiar con Sorpresas
En muchos países de Europa, sobre todo durante el verano, es común que las ciudades organicen eventos familiares en grandes albercas públicas al aire libre. Imagina algo así como nuestras kermeses, pero con juegos en el agua y competencias amistosas. La idea es reunir a familias y amigos para pasarla bien, competir y, sobre todo, reírse a carcajadas.
Nuestro narrador participaba junto a su equipo: dos niñas de 12 años, dos niños de 11 y una mamá valiente. Después de pasar varias rondas, llegó la semifinal más esperada: una carrera en la que un miembro del equipo debía sentarse en un flamenco inflable mientras los demás lo jalaban de regreso por la alberca. Aquí, como en la vida, la suerte y la astucia juegan su papel: una de las pistas era claramente más rápida que la otra, algo que hasta los niños notaron.
Pero cuando los chicos corrieron para asegurarse la pista veloz, apareció esa figura universal: la “Karen”, acompañada de su esposo y dos adolescentes. Sin importarle el orden ni la justicia, les quitó el lugar y se apropió del flamenco. Como bien decimos en Latinoamérica: “se sintió dueña del changarro”, y los organizadores (jóvenes universitarios distraídos) ni se dieron cuenta.
La impotencia, el coraje… ¡y la revancha!
Si alguna vez te han quitado un turno en la fila de las tortillas o se han colado en el tráfico, sabes lo que se siente. El hijo del narrador, un niño competitivo y justiciero, estaba furioso y no encontraba consuelo. Esa rabia cocida a fuego lento se quedó flotando… hasta que llegó la gran final.
En esta última prueba, los equipos debían correr por la alberca, recoger objetos y regresar. Pero aquí los organizadores pusieron el toque mágico: ¡a todos los demás les dieron pistolas de agua para que “atacaran” a los finalistas! Imagínate la escena: más de 50 personas armadas con pistolas de agua, listas para mojar a los competidores.
El niño, aún indignado, no quería participar. Pero su mamá, con ese ingenio latino que nunca falta, le susurró: “Si yo fuera tú, me iría directo contra Karen”. Como si le hubieran dado cuerda, el chico reunió a su amigo y se lanzaron a la batalla. Su único objetivo: Karen y su familia.
Uno de los comentarios más celebrados en la publicación original lo resumió perfecto: “¡Ese nivel de picardía es el ideal, bien hecho!” (u/WatchingTellyNow). En México, diríamos que fue “una venganza de las buenas, de esas que hasta dan gusto”.
Venganza al estilo pistola de agua: El mejor “headshot” del verano
Mientras los equipos corrían, los dos chicos se convirtieron en la peor pesadilla de Karen. La persiguieron por toda la alberca, disparándole agua sin piedad, hasta que lograron el tiro perfecto: un “headshot” directo en la cabeza, que celebraron entre risas. Karen terminó empapada, jadeando, y con unos cuantos segundos menos para ganar la competencia.
Por si fuera poco, la mamá (la narradora) también puso su granito de arena: cuando Karen intentaba salir rápido del agua, ella “accidentalmente” se cruzó en su camino, bloqueándola aquí y allá. Como cuando dos personas intentan esquivarse en un pasillo y terminan bailando una coreografía involuntaria. “Uy, qué mala suerte”, diría cualquiera… pero todos sabemos que fue la justicia divina obrando entre risas.
La comunidad en Reddit lo aplaudió a lo grande. Incluso uno de los comentarios más populares decía: “Venganza servida nadando” (“Revenge served swimmingly”), adaptando el clásico dicho anglosajón, pero con el toque acuático que la ocasión ameritaba. Y como bien mencionó otro usuario: “¡Es increíble cómo ayudaste a tu hermano a volver a divertirse!” En Latinoamérica, lo hubiéramos festejado con una ronda de aplausos y un buen “¡Eso, campeón!”
Entre risas y chorros de agua, la justicia también se moja
Al final, la familia de Karen no ganó la competencia, y el hijo de la narradora recuperó la sonrisa. Más allá del trofeo, la verdadera victoria fue sentir que, aunque a veces los adultos abusen de su posición, los niños (y los papás astutos) pueden encontrar la forma de equilibrar la balanza… aunque sea con un buen chorro de agua en la cabeza.
En Latinoamérica, donde la picardía y la justicia casera son parte de nuestro ADN, esta historia resuena porque todos hemos vivido algo parecido: ya sea en la fila de las tortillas, en el camión o en la escuela. Y es que, como decimos coloquialmente, “el que la hace, la paga… aunque sea remojado”.
¿Y tú, tienes alguna historia de “venganza pequeña” que te haya dejado tan satisfecho como un chapuzón en pleno verano? Cuéntamela en los comentarios y sigamos celebrando esas victorias cotidianas donde la justicia, aunque tarde, llega empapada y sonriente.
Publicación Original en Reddit: Fun in the waterpark