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¿Instrucciones para el control remoto? Aventuras en la recepción de hotel y el “síndrome del huésped desorientado”

Huésped de hotel frustrado luchando con un control remoto durante una agitada noche de trabajo.
Una representación fotorrealista de un huésped estresado lidiando con un control remoto defectuoso, reflejando los desafíos de una intensa noche en la hospitalidad.

¿Alguna vez has trabajado en recepción de hotel o simplemente te has preguntado qué tipo de cosas le toca aguantar al personal? Prepárate para reírte (o llorar, según tu paciencia) con una historia real que nos muestra que, a veces, el mayor lujo de un hotel no está en el spa ni en el desayuno buffet, sino en la infinita paciencia de quienes atienden la recepción.

Imagina esto: son las once de la noche, el hotel está lleno, tú corriendo de un lado a otro y te llaman para... ¡pedir instrucciones sobre cómo usar el control remoto! ¡Sí, como lo lees! Y eso solo fue el comienzo de una noche inolvidable.

El huésped y el “gran misterio” del control remoto

Todo comenzó con una llamada a las 10:38 pm. Una voz desesperada al teléfono: “¡No sé cómo usar su control remoto!” El recepcionista, con la calma de un monje tibetano (o al menos eso intentó), le dice: “No sé exactamente qué problema tiene, pero puedo mandar a alguien a su habitación para ayudarle”.

Pero la cosa no terminó ahí. La huésped, indignada, comienza a enumerar una lista de supuestas tragedias: que es la sexta cosa que anda mal, que han llamado cinco veces (aunque el registro de llamadas está vacío), y hasta se queja de tener que marcar “0” para hablar con recepción. Como si fuera el Da Vinci Code de los hoteles. “¡Esto es ridículo! En cualquier hotel normal no es así. ¡Nadie nos dijo nada cuando hicimos check-in!”, reclama.

Aquí es cuando cualquier latino se pregunta: ¿pero de verdad hace falta un tutorial para el control? ¿No es simplemente apuntar, presionar el botón rojo grande, y cambiar con los botones de canal? Como dice el dicho: “No hay peor ciego que el que no quiere ver”.

¿Instrucciones para todo? La epidemia de la “indefensión aprendida”

La historia generó un debate sabroso en Reddit. Muchos comentaron que, en sus tiempos, jamás pedirían ayuda por no saber usar un control remoto. Uno bromeó: “Prefiero leer la Biblia del buró antes de llamar porque el control me ganó”. Y otro replicó: “Mejor aprovecho para platicar con mi esposa, hace tiempo que no tenemos una buena charla, antes que hacer esa llamada”.

Pero aquí viene lo interesante: varios usuarios, sobre todo empleados de hoteles, notaron que cada vez más personas pierden la capacidad de resolver cosas simples. Lo llaman “indefensión aprendida”. Es decir, si algo no es exactamente igual a lo que tienen en casa, se bloquean y piden ayuda antes de intentar. Una maestra comentó que algunos padres y escuelas han criado generaciones que nunca tuvieron que enfrentar obstáculos: “Los padres quitan todas las piedras del camino, así que los hijos crecen sin saber qué hacer cuando algo no es perfecto”.

Y claro, en tiempos de Google y asistentes virtuales, mucha gente ya ni intenta usar el sentido común. Alguien se quejó: “¿Por qué la gente pregunta en línea dónde queda el restaurante chino más cercano, si lo pueden buscar solitos?” Otro lo resumió así: “Hoy la gente no lee ni las instrucciones pegadas en el teléfono del cuarto”.

Tecnología sencilla, huéspedes complicados

No todo es culpa del huésped, hay hoteles que parecen diseñados por ingenieros de la NASA: controles para la tele, el jacuzzi, las cortinas, las luces… todo con su propio manual. Un usuario compartió que en Las Vegas ni la persona de mantenimiento podía abrirle las cortinas. Otro contó que en un hotel había más controles que en la cabina de un avión y hasta la guía de canales era un acertijo.

Pero el caso que inspiró esta historia era justo lo contrario: “Nuestros controles son los más básicos que hay”, aclaró el recepcionista. Sin embargo, hay huéspedes que se enojan si no les explican hasta cómo levantar el auricular. Uno de los comentarios más sarcásticos decía: “A veces, la dificultad para usar el control remoto tiene un nombre médico: ‘falta de ganas de pensar’”.

Eso sí, hasta los que admiten que a veces la tecnología puede ser confusa coinciden en algo: la amabilidad es clave. Como dijo otra persona: “La mayoría de los controles en los hoteles no sirven, pero si necesitas ayuda, pide las cosas con educación. No es culpa de la recepción”.

¿Qué hacemos con la cultura de la comodidad?

En América Latina, solemos echarle ganas y buscarle la vuelta antes de pedir ayuda. Pero no podemos negar que el “síndrome del huésped desorientado” está llegando a todas partes. ¿Será que la tecnología nos está volviendo comodinos? ¿O que, como decía la abuela, “el flojo y el mezquino andan dos veces el camino”?

Quizá la próxima vez que entres a un hotel y el control remoto parezca un jeroglífico egipcio, respira profundo, lee los botones, y si de plano no puedes… bueno, llama a recepción, pero por favor, ¡hazlo con paciencia y buen humor!

Conclusión: ¿A ti te ha pasado algo parecido viajando o trabajando en algún hotel? ¿Eres de los que investigan antes de pedir ayuda o prefieres que te expliquen todo desde el principio? Cuéntanos tus aventuras (o desventuras) con la tecnología hotelera en los comentarios. Y recuerda: en la vida, a veces solo hay que apretar el botón correcto.


Publicación Original en Reddit: I absolutely have no idea how it’s my fault or what some guests expect me to do