Saltar a contenido

¡Honor a quien honor merece! Las y los camaristas: los héroes invisibles de los hoteles

Ilustración en estilo caricatura de un auditor nocturno cansado limpiando una habitación de hotel, destacando el arduo trabajo de los camareros.
Esta vibrante caricatura en 3D muestra la labor nocturna de un auditor que se pone en los zapatos de un camarero, recordándonos el esfuerzo a menudo ignorado que mantiene el buen funcionamiento de los hoteles. ¡Un reconocimiento a todos los dedicados camareros!

¿Alguna vez te has hospedado en un hotel y te has preguntado quién deja tu cuarto impecable? ¿O quién es capaz de limpiar hasta 15 habitaciones en una sola jornada? Si eres de los que piensa que la magia ocurre sola, te tengo una noticia: detrás de cada cama bien tendida y cada baño reluciente hay un ejército de personas que, en Latinoamérica y el mundo, merecen mucho más que un simple “gracias”. Hoy te traigo una historia real que, aunque pasó en otro país, aplica perfecto para nuestros hoteles, hostales y hasta moteles de carretera. Es hora de hablar de los verdaderos héroes del hospedaje: las y los camaristas.

¿Qué haríamos sin las y los camaristas?

La historia que dio origen a este post la compartió un recepcionista nocturno con décadas en la industria hotelera. Imagina esto: te toca cubrir el turno de noche en la recepción, todo va tranquilo, pero de repente llega un huésped con una reservación que, por error, fue vendida aun cuando la habitación estaba sucia y sin limpiar. ¿Solución? ¡A limpiar la habitación de volada, porque no hay nadie más que lo haga! Y así, nuestro protagonista, por primera vez en su vida, se puso el delantal y el guante de látex.

Su reacción fue inmediata: “Siempre he sabido que el trabajo de camarista es difícil, pero ¿cómo pueden limpiar más de 13 habitaciones y hacer aún más camas? Es un trabajo criminalmente mal pagado y poco valorado”. Y aquí, más de uno en la comunidad hotelera estuvo de acuerdo.

Porque, seamos honestos, ¿cuántos de nosotros hemos pensado alguna vez en el esfuerzo titánico que implica limpiar una habitación tras otra, lidiar con huéspedes que dejan el cuarto como si hubiera pasado un huracán, y además hacerlo con una sonrisa y bajo presión? En muchos hoteles de la región, el salario de camarista apenas supera el mínimo, y las propinas… bueno, dependen del humor del huésped.

Las historias de terror detrás de la limpieza

Y si crees que exagero, déjame contarte algunas anécdotas reales, muy al estilo de los comentarios de la comunidad. Una usuaria recordó el día que ayudó a la camarista a limpiar la habitación de un huésped que fue desalojado por no pagar. El cuarto parecía escenario de película de terror: basura hasta el techo, juguetes de perro destrozados y un aroma que ni el mejor aromatizante mexicano podía disimular. Se necesitaron más de cinco bolsas industriales de basura y ¡dos semanas! para dejar la habitación presentable.

Otro usuario, que también trabaja en recepción, confesó: “No hay dinero suficiente que me paguen para hacerme camarista”. Y es que, como bien dice el dicho, “zapatero a tus zapatos”, pero aquí es más bien “camarista a tus camas”, porque hasta hacer una cama puede dejarte sudando la gota gorda. Una camarista explicó que ella podía limpiar toda la habitación más rápido de lo que tardaba en tender una sola cama. ¡Imagínate el nivel de destreza y rapidez que se requiere!

El esqueleto que sostiene al hotel… y nadie ve

En Latinoamérica, solemos pensar que la cara del hotel es la recepción. Pero la verdad es otra: como bien decía un comentario, las y los camaristas son “la columna vertebral de cualquier hotel”. Sin ellos, ningún sitio de hospedaje funcionaría. Puedes tener la mejor fachada, el desayuno más rico, o la piscina más instagrameable, pero si la habitación está sucia… ¡adiós reputación! Y aquí va la frase que más se repitió en la comunidad: “La recepción trae a los huéspedes, pero las y los camaristas son quienes los mantienen contentos”.

En países como México, Colombia o Argentina, donde el turismo es clave y la competencia feroz, el trabajo de las y los camaristas marca la diferencia. Quienes viajan con frecuencia lo saben: no hay mayor muestra de respeto que dejar propina (aunque sea un billete modesto) y hacerles el trabajo un poco más fácil: juntar las toallas, no dejar basura regada, y agradecer con una sonrisa.

¿Y la gerencia? Bien, gracias…

Muchos coincidieron en que los sistemas de administración de habitaciones son un dolor de cabeza. Que si el sistema marca la habitación disponible antes de que la camarista la limpie, que si la gerencia no da acceso suficiente al personal para corregir errores… En palabras del protagonista de esta historia: “La gerencia sólo nos da acceso a lo más básico y eso ya les ha causado más de un problema, pero no aprenden”. ¿Te suena familiar?

En la semana de la apreciación de las y los camaristas (que a veces ni en los mismos hoteles se acuerdan de celebrar), hubo quien contó que les dieron un combo de Subway para agradecerles. No es que esté mal el gesto, pero ¿no merecen algo más que un sándwich y una sonrisa de compromiso?

¿Qué podemos hacer los huéspedes?

La respuesta es sencilla: valorar y respetar. Si viajas, deja propina, recoge tus cosas, reconoce el esfuerzo. Si trabajas en hotelería, habla bien de tus colegas camaristas. Y si eres gerente, ¡ponte las pilas! Un hotel sin camaristas es como un mariachi sin guitarrón: simplemente no suena igual.

Así que la próxima vez que entres a una habitación de hotel limpia y acolchonada, recuerda que hay alguien detrás, con dolor de espalda, pero con mucha dignidad y profesionalismo. ¡Honor a quien honor merece!

Y tú, ¿tienes alguna anécdota con camaristas o historias de terror en hoteles? Cuéntanos en los comentarios, y no olvides agradecer la próxima vez que viajes. ¡Nos leemos pronto!


Publicación Original en Reddit: Props to all of the housekeepers out there