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Historias del hotel: ¿Por qué los huéspedes hacen lo más asqueroso en el baño del lobby?

Ilustración 3D en caricatura de un empleado de hotel frustrado en el vestíbulo, reaccionando a un comportamiento inapropiado de un huésped.
En esta divertida escena en 3D, un empleado de hotel se sorprende por las travesuras inesperadas de un huésped en el vestíbulo. ¡Descubre el caos de trabajar en hospitalidad en nuestro último blog!

¿Alguna vez has pensado en las historias que pueden contar los empleados de un hotel? Si crees que lo más emocionante que pasa en la recepción es entregar llaves o resolver problemas de Wi-Fi, prepárate para cambiar de opinión. Hoy te traigo una de esas anécdotas que parecen sacadas de una comedia… o de una pesadilla, depende de qué tan sensible seas con los olores fuertes y la falta de vergüenza ajena.

En esta ocasión, nos vamos a un hotel dos estrellas en el norte de Alabama, pero la historia podría perfectamente ocurrir en cualquier hotel de Latinoamérica. Y es que, aunque los acentos cambien, hay cosas universales: los baños públicos y los huéspedes con costumbres, digamos, poco civilizadas.

¡La guerra contra el baño del lobby!

La protagonista de esta historia es una joven recepcionista que, como muchos empleados hoteleros, ha visto de todo. Pero lo que vivió esa noche… supera cualquier capítulo de “La Rosa de Guadalupe”. Resulta que, a mitad de su turno, apareció un huésped que no solo decidió usar el baño del lobby para hacer “el depósito del día”, sino que llevó la experiencia a otro nivel: puso videos para adultos a todo volumen en su tablet, estuvo ahí unos 20 minutos, gastó todo el papel higiénico y, para rematar, ¡tapó el inodoro!

La recepcionista, entre asqueada y en shock, le tocó la puerta dos veces para pedirle que bajara el volumen de los gemidos artificiales. ¿Su respuesta? “Al menos el porno tapaba los ruidos de mi cuerpo”. Si eso no es tener cara dura, no sé qué lo sea. Y todavía le faltaban cuatro horas de turno…

Entre la cortesía y la falta de códigos: ¿Quién usa de verdad el baño del lobby?

Lo más curioso es que este tema desató una verdadera tormenta de opiniones en la comunidad. Hay quienes defienden el derecho a usar el baño público del hotel: “A veces, cuando viajas, el estómago se pone rebelde y prefieres sacrificar el baño del lobby antes que fumarte el olor en la habitación”, cuenta un usuario. Otros, más prácticos, dicen que usar ese baño es hasta cortesía con los compañeros de cuarto, como cuando viajas con amigos y nadie quiere ser “el culpable” del aroma en la habitación.

Pero aquí viene la diferencia cultural: en Latinoamérica, aunque se entiende la lógica de “mejor en el baño público que en el privado”, muchos sabemos que los baños del lobby son casi sagrados… y a veces, peligrosos. ¿Quién no ha entrado a un baño público y ha salido con ganas de llamar a la policía ambiental? Eso sí, la gran mayoría coincide en que lo del porno ya es pasarse de la raya: “Eso ya es acoso, y ni siquiera gracioso. Hay gente que busca provocar con su asquerosidad, como si fuera divertido”, comenta otra persona, muy en sintonía con la indignación de la recepcionista.

El trasfondo: ¿Fetiche, necesidad o simple falta de educación?

Aquí es donde la cosa se pone interesante (y algo perturbadora). Varios usuarios de la comunidad señalaron que, para algunos, hacer cosas así en público no es casualidad, sino parte de un fetiche. “Hay quienes literalmente disfrutan incomodar a los demás, es una especie de agresión pasiva”, dice un comentario popular. Y nuestra protagonista, al leer esto, admitió que nunca lo había pensado así, pero que explicaría la sonrisa de autosuficiencia del tipo y sus risitas mientras le contaba sus “hazañas”.

Por supuesto, no falta quien trate de justificarlo: que si tenía el baño de la habitación tapado, que si no quería molestar a su pareja, que si el baño del lobby es más ventilado, etc. Pero también hubo quien puso el dedo en la llaga: “Si lo que vas a hacer taparía el baño de tu cuarto, ¡también tapa el del lobby! Solo que así el problema es del personal y no tuyo. Gracias por nada…”.

En Latinoamérica, donde solemos tener una mezcla de paciencia y resignación con las travesuras de los huéspedes, este tipo de historias despiertan reacciones de todo tipo: desde el que se mata de la risa hasta el que jura nunca volver a entrar a un baño público de hotel sin mascarilla y guantes.

Reflexiones (y risas) desde el otro lado del mostrador

Ser empleado de hotel es como ser árbitro de fútbol: si haces bien tu trabajo, nadie lo nota; pero cuando hay un lío, ¡todos te miran! Y aunque muchos clientes son educados y respetuosos, siempre hay uno que parece competir por el título del huésped más desagradable del año.

Entre los mejores consejos de la comunidad, varios recomendaron ponerle candado al baño en la noche, cobrar limpieza extra si se puede identificar al culpable o, simplemente, aprender a reírse de las locuras que trae la vida hotelera. “A veces pienso que la gente se comporta así porque ni en su propia casa los aguantan”, bromeó otro, con ese humor ácido tan de nuestra tierra.

Así que la próxima vez que pienses en el glamour de trabajar en un hotel… recuerda que detrás de la recepción hay verdaderos guerreros enfrentando situaciones que ni en las telenovelas más exageradas.

¿Tienes alguna anécdota parecida? ¿Eres del team “baño del lobby” o prefieres aguantar hasta tu habitación? ¡Cuéntanos en los comentarios tu historia más extraña con baños públicos! Y, por favor, si eres de los valientes que trabajan en hoteles… ¡te mandamos un abrazo solidario (y mucho desinfectante)!


Publicación Original en Reddit: So gross, why?