¿Fumó o no fumó? El eterno dilema en la recepción de hoteles
Hay cosas que solo pasan en los hoteles. Si alguna vez has trabajado en recepción, sabes que cada día trae su propio drama: desde huéspedes que piden una almohada extra a las tres de la mañana, hasta los que juran que el fantasma del piso cinco movió la tele. Pero hoy traigo una historia clásica: el huésped que “no fumó” en la habitación... aunque el olor a cigarro se siente hasta en el pasillo.
Imagínate: te llama la camarista y te dice con voz de detective, “Oye, creo que en esta habitación fumaron”. Vas, inspeccionas, y aunque no ves humo flotando en el aire, hay un aroma sospechoso y, lo más delatador, ceniza de cigarro en la ventana. ¿Qué haces? Bienvenido al mundo de las decisiones imposibles en la industria hotelera.
El huésped: ¿inocente paloma o zorro viejo?
El protagonista de esta historia, compartida por un recepcionista en Reddit, era un huésped simpático y seguro de sí mismo. Decía, con la mano en el corazón, que no había fumado en la habitación. Sin embargo, el personal de limpieza y mantenimiento coincidían: el cuarto olía raro, había cenizas en la ventana y, según ellos, hasta se veía “humo” cuando abrieron la puerta.
Para darle sabor al asunto, el recepcionista había visto salir varias veces al huésped a fumar en la mañana. ¿Por qué alguien que sale a fumar afuera iba a hacerlo dentro del cuarto? Es como el amigo que jura que solo toma “en fiestas”, pero tiene una chela en la mano cada vez que lo ves.
Un usuario del foro lo resumió con humor: “Si camina como pato y grazna como pato… ¡es un pato!” O, en buen español latinoamericano, “El que es perico, donde quiera es verde”.
Las pruebas: ceniza, olor y un poco de drama
La situación se complicó cuando el huésped, al ver las pruebas (tres empleados distintos confirmando, fotos de la ceniza y el “humo fantasma”), seguía negando todo. Ante la presión, el recepcionista tuvo que aplicar la clásica: “Yo no puedo autorizar reembolsos, pero cuando venga la gerente lo revisamos”. Spoiler: la gerente estaba de vacaciones toda la semana. Pero, ¿quién no ha hecho una “jugada política” así cuando el cliente no se quiere ir?
Varias personas comentaron que, en estos casos, lo más justo es confiar en el equipo: “Para eso contratamos personal de limpieza y mantenimiento, ¿no? Si todos dicen que hubo humo, pues hubo humo”. Otro agregó, en tono resignado, que los que fumamos (sí, me incluyo) sabemos que ese olor no se quita fácil, ni con perfume ni con veladora aromática.
Incluso hubo quien bromeó que algunos huéspedes se asoman por la ventana, sacan medio cuerpo y fuman “técnicamente afuera”, pero todo el humo termina adentro de la habitación. Como cuando en la secundaria querías engañar a tu mamá diciendo que no eras tú el que se comió el último pan dulce, pero tienes las migajas en la camiseta.
El eterno debate: ¿cobrar o perdonar?
La pregunta del millón: ¿se le cobra la multa al huésped o se le devuelve el depósito? El consenso en la comunidad fue claro: si hay evidencia, se cobra. Un usuario lo dijo sin rodeos: “El que paga es responsable de lo que pase en la habitación, no importa si fue él, su primo o el Espíritu Santo”.
Pero también hubo voces empáticas. Algunos fumadores contaron que han sido acusados injustamente por el simple hecho de oler a cigarro, aunque jamás hayan prendido uno dentro del cuarto. Incluso uno compartió el tip de rociar la ropa con desodorante después de fumar afuera, para que la camarista no los acuse injustamente.
Eso sí, la mayoría coincidió en que el olor a tabaco es inconfundible. Como diría cualquier abuela latinoamericana: “Ese tufillo no se esconde ni debajo de la alfombra”.
¿Y ahora qué? El lado humano y la política del hotel
La historia termina con el recepcionista decidiendo no devolver el depósito de $400 dólares, limpiar la habitación y cruzar los dedos para poder revenderla esa noche. Y aunque el huésped se fue indignado, la lección quedó clara: en la hotelería, a veces toca ser el “malo de la película” para proteger el negocio y el descanso de los próximos huéspedes.
Eso sí, la próxima vez que te hospedes en un hotel y te dé antojo de fumar, mejor hazlo lejos del edificio y que no te vean los de la limpieza. Porque, como en la vida, “el que nada debe, nada teme”… y el que fuma en la habitación, ¡paga multa!
Para cerrar, ¿tú qué harías en el lugar del recepcionista? ¿Has vivido alguna historia parecida como huésped o trabajador? Cuéntanos tu anécdota en los comentarios, que aquí todos somos parte del chisme hotelero.
Publicación Original en Reddit: Smoked in room....maybe??