Fin de semana de hockey en el hotel: cuando los pasillos se convierten en cancha y la paciencia se agota
¿Alguna vez te has hospedado en un hotel esperando descansar, solo para descubrir que compartes pasillo con tres equipos de hockey infantil? Prepárate para conocer el otro lado de la hospitalidad, ese donde los recepcionistas ruegan por un poco de paz y los huéspedes de larga estadía se convierten en víctimas de goles inesperados... en el pasillo.
Hoy te traigo una historia digna de telenovela, pero ambientada entre habitaciones de hotel, sticks de hockey y un ejército de niños con más energía que una piñata recién colgada. ¿Listos para reír, indignarse y, por qué no, identificarte un poco?
Cuando el pasillo se vuelve cancha: la odisea de los hoteles en temporada de hockey
Imagínate este escenario: viernes por la noche, el hotel lleno de familias. Tres equipos de hockey infantil, con todo y papás emocionados, deciden que el mejor lugar para entrenar no es el parque ni el estacionamiento, sino el pasillo del hotel. ¿La escena? Niños corriendo, gritos, portería portátil y sticks dando vueltas como si fuera la final de la NHL. Ahora súmale a eso a los huéspedes que solo querían dormir, y tienes la receta perfecta para el caos.
El protagonista de esta historia, un recepcionista nocturno que ni siquiera estaba trabajando esa noche, recibió la queja de un huésped de larga estancia que, harto de los partidos improvisados, intentó calmar a los niños... sin éxito. Y es que, como bien sabemos en Latinoamérica, a veces el adulto responsable brilla por su ausencia y los papás prefieren mirar el celular que poner orden.
¿Y el personal? Entre el “no es mi problema” y el “yo solo trabajo aquí”
Aquí es donde la historia se pone sabrosa. ¿Por qué nadie del personal intervino para frenar el desmadre? Según el protagonista, los empleados de recepción prefirieron ver TikTok y hacer como que la virgen les habla. La impotencia y el enojo se entienden: “Estoy que reviento de coraje por nuestros huéspedes que no tienen nada que ver con el hockey”, escribió [OP] en Reddit. Y es que, como diríamos acá, a veces parece que hay que ser el patrón para que te hagan caso.
Un comentario que me hizo mucha gracia traía ese sabio consejo que muchos conocemos: “Nunca te preocupes más que tu jefe.” Porque, seamos sinceros, hay momentos donde por más que quieras arreglar el mundo, si el jefe vive en modo “me vale”, ¿para qué desvelarte? Otro usuario sugirió un truco muy latino: “Dale un descuentito al huésped molesto, no digas nada al gerente y si pregunta, le dices que fue porque hubo muchas quejas.” ¡Clásico!
Soluciones latinas para problemas universales: cuando la experiencia manda
Entre los comentarios, hubo quien propuso ideas muy aplicables en cualquier hotel de América Latina. Por ejemplo, pedir que los equipos firmen un “contrato de buen comportamiento”, donde quede claro que si hacen desmadre, ¡a la calle y sin reembolso! Imagínate un contrato de ese estilo, con reglas bien puestas: nada de alcohol en áreas comunes, horas de silencio de 11pm a 7am, y si los niños se portan mal, ¡todos fuera!
Otros, con humor muy de nuestro estilo, mencionaron que a veces no queda de otra más que llamar a la policía y esperar que algún “chamaco travieso” reciba una lección. Y aunque suene extremo, seguro más de uno ha pensado eso cuando los huéspedes pierden el respeto.
Pero también hubo quien recordó que hay equipos y familias que sí saben comportarse. Un usuario contó que en su hotel, una señora bajita pero de carácter fuerte se sentaba en el pasillo y, junto con su esposo gigante, controlaban a todo el equipo de adolescentes. Nadie se atrevía a desobedecerle. ¡Así debería ser siempre!
El dilema del hotel: ¿dinero fácil o huéspedes felices?
Al final, el gran dilema para cualquier hotel es el de siempre: ¿vale la pena sacrificar la tranquilidad de tus huéspedes regulares solo por el dinero que dejan los grupos grandes? En Latinoamérica, donde a veces los hoteles sobreviven con eventos, bodas y grupos deportivos, la tentación es fuerte. Pero como bien señalaron varios usuarios, si haces fama de ser el “hotel del relajo”, perderás a esos clientes fieles que solo buscan descansar.
Hay quienes aconsejan armarse de valor y decirle al gerente: “Si no pones límites, los huéspedes normales se van a ir con la competencia.” Otros sugieren hablar directamente con las federaciones deportivas y avisarles que no se aceptarán más reservaciones si no ponen orden. Porque sí, el hotel tiene poder, aunque a veces se olvida.
¿Héroe o mártir del mostrador? Un homenaje al personal de recepción
No puedo cerrar sin rendir homenaje a esos recepcionistas, vigilantes y personal de limpieza que, como muchos en Latinoamérica, hacen de todo: psicólogos, árbitros, niñeras y hasta mediadores de conflictos. Son los verdaderos héroes anónimos que aguantan gritos, reclamos y, de vez en cuando, un partido de hockey en el pasillo.
Así que la próxima vez que te hospedes y veas un grupo deportivo, mándale buena vibra al personal... ¡y prepárate para una noche movida!
¿Tienes alguna anécdota similar? Cuéntala en los comentarios o comparte este blog con ese amigo que trabaja en hotelería. Porque todos merecemos un descanso... ¡menos los niños con sticks!
Publicación Original en Reddit: Hockey weekends