¡Esto no es Estados Unidos! Aventuras y enredos de los viajeros despistados en la frontera
Seguro te ha pasado: vas de viaje, cruzas una frontera y, por un instante, piensas que todo será igual que en casa… hasta que te topas con una realidad completamente diferente. Ahora imagina trabajar en la recepción de un hotel justo al otro lado de la frontera, recibiendo cada mes a decenas de huéspedes que actúan como si el mundo entero fuera una extensión de su país. Bienvenidos a un día (o varios) en la piel de u/DianthaAJ, quien compartió en Reddit una historia digna de telenovela y comedia de enredos.
“¿Pero cómo que aquí no hay [cadena conocida]? ¡Esto no es América!”
Uno pensaría que cruzar una frontera, pasar por migración y ver letreros en otro idioma sería suficiente para entender que estás en otro país. Pero no: hay quienes llegan a Canadá (sí, subieron manejando, así que era fácil adivinarlo) y preguntan, con cara de incredulidad, por su cadena de comida rápida favorita, solo para enterarse que la más cercana está a 500 kilómetros. ¿Y la reacción? “¡Pero esto es América!”
Lo más curioso es que, como cuenta la autora, muchas de estas personas no solo exigen cadenas de comida, también esperan que todo funcione como en su país: preguntan por leyes de discapacidad (ADA, que solo aplica en EE. UU.), se sorprenden porque la edad legal para beber es 18 y no 21, exigen canales de televisión como FOX, y hasta quieren pagar en dólares estadounidenses en la máquina de refrescos. El desconcierto es real.
Una de las respuestas más populares en Reddit lo resume perfecto: “Viajar debería abrir la mente, pero para algunos solo aumenta la ignorancia”. Y es que, como en el dicho, “el que mucho viaja mucho aprende… aunque algunos solo coleccionan sellos en el pasaporte”.
“¿Por qué no hablan inglés aquí?”
La barrera del idioma es otro clásico. Hay quienes, al llegar a otro país, esperan que todos les hablen en inglés (¡y de preferencia, con acento de su estado!). Como lo comparte otro usuario, hay turistas que creen que el inglés es “el idioma por defecto en su país”, y se molestan si no les entienden. ¿La solución de algunos? Hablar más fuerte, como si el volumen mágicamente tradujera palabras.
Pero ojo, no solo los estadounidenses caen en esto. Un comentarista canadiense confesó sentir vergüenza al ver a sus compatriotas molestos porque las máquinas no aceptan dólares canadienses fuera de Canadá, o franceses exigiendo que todos hablen francés fuera de Quebec. Algo así como cuando uno viaja a España y se extraña porque el menú no tiene tacos ni tortillas, o cuando un mexicano pide salsa Valentina en un restaurante italiano.
Una usuaria contó la historia de una amiga que iba a viajar a Tailandia y, cuando le preguntó si estaba aprendiendo algunas palabras en tailandés, la amiga respondió: “Todos allá hablan inglés, estaré bien”. A veces, ni con Google Translate se animan a intentar.
El choque cultural es real… pero también la oportunidad
Lo más interesante del debate es que muchos coinciden en que viajar debería servir para “abrir horizontes y romper prejuicios”. Como cita otro usuario (parafraseando a Mark Twain): “Viajar es fatal para los prejuicios, la intolerancia y la mente cerrada. No puedes tener una visión amplia de la vida si nunca sales de tu rincón del mundo”.
Eso sí, no faltan los que llevan su “burbuja” a todos lados: piden los mismos canales de televisión, la misma comida, las mismas reglas y hasta quieren que el horario se adapte a su ciudad de origen. Como contó un agente de viajes, una pareja estadounidense hizo un escándalo en París porque no les entregaron su cuarto a las 9 de la mañana, gritando: “¡En Nueva York son las 3 de la mañana, debería estar dormido!”. Quizá nadie les explicó eso del cambio de horario.
Y si creías que solo pasa en América, en Dinamarca también tienen historias de turistas que no entienden por qué no les aceptan euros o por qué el cajero no les cambia monedas extranjeras. Al final, parece que el síndrome del “turista despistado” no conoce nacionalidades.
Conclusión: Viajar es más que un pasaporte… ¡es una actitud!
Después de tantas anécdotas, uno podría burlarse o indignarse… pero también hay que reconocer que todos, en algún momento, hemos sentido el vértigo de estar fuera de nuestra zona de confort. Viajar es la mejor escuela, pero solo si uno va con los ojos (y la mente) bien abiertos. Como dicen en Latinoamérica: “A donde fueres, haz lo que vieres”.
Así que la próxima vez que cruces una frontera, recuerda: ni los refrescos ni las leyes ni los canales de televisión viajan contigo. Y si te toca recibir a un turista perdido, paciencia y humor… ¡al final, todos tenemos algo que aprender!
¿Te ha pasado algo parecido? ¿Tienes alguna historia de turistas despistados o algún “oso internacional” propio? ¡Cuéntanos en los comentarios y sigamos riendo (y aprendiendo) juntos!
Publicación Original en Reddit: This isn't america!