“Estaba funcionando antes de irme de vacaciones”: La eterna batalla del soporte técnico y los cables misteriosos
¿Alguna vez has llamado al soporte técnico solo para descubrir, después de mil vueltas, que el problema era una tontería? Hoy te traigo una historia que parece sacada de la vida diaria de cualquier técnico en Latinoamérica, esa que empieza con la frase mágica: “¡Si antes de irme de vacaciones funcionaba perfecto!” y termina con una buena carcajada (o un coraje, según de qué lado estés).
En pleno auge de los módems y las conexiones inalámbricas, allá por mediados de los 2000, un técnico de un pequeño proveedor de internet inalámbrico en un pueblo cerca de una base militar vivió una de esas anécdotas que todos hemos escuchado (o protagonizado). ¿Listos para reírse y aprender por qué nunca hay que subestimar el poder de un enchufe?
El misterio de la conexión perdida: “No es mi culpa, seguro es la tuya”
Todo comenzó un lunes cualquiera, cuando nuestro héroe del soporte técnico —cansado ya de atender ventas, reparaciones y hasta de cebar café en la oficina— recibe la llamada de un cliente desesperado porque su internet no funciona. El cliente, que vivía a unos 30 kilómetros de la oficina, juraba que todo estaba perfecto antes de salir de vacaciones; “¡no moví nada, ni toqué nada, seguro es un problema de ustedes!”.
Como buen técnico latinoamericano, nuestro protagonista empieza el diagnóstico clásico: ping a la torre, ping al equipo del cliente, ping al router personal. Todo bien, menos la última parte: el router del cliente ni señales de vida. Así que, como dicta el manual (y la paciencia), le pide al cliente que revise los cables y reinicie el equipo. ¿La respuesta? “Todo está conectado, no hay nada suelto. Yo no fui”.
¿Quién no ha escuchado eso? En palabras de un usuario de Reddit: “Asumir hace que quedes como un burro”. Nada más cierto.
Entre enchufes, vacaciones y la eterna sospecha de “hackers”
Después de ir y venir todo el día, el técnico decide ir personalmente a casa del cliente. Pero, justo cuando está cerrando la oficina para salir, el teléfono suena. Era el cliente, ahora mucho más humilde: “¡Ya no vengas! Resulta que... mi esposa había desenchufado el router antes de irnos de vacaciones”. El clásico “yo no fui, fue Teté”, versión digital.
¿La razón? Algunos en la comunidad de Reddit especulan: desde ahorrar luz (la eterna preocupación latinoamericana de que “la cuenta de la CFE va a subir”), protegerse de rayos y tormentas, hasta evitar que los hackers entren por el wifi mientras la casa está sola. Un comentarista contó que su pareja siempre desconectaba el módem “para que los criminales no se metan”. Otro, que su sobrino desconectaba todo menos el refri “por si acaso”. Y claro, nunca falta el que dice que es para evitar que la suegra gaste datos viendo novelas en streaming.
¿Te suena familiar? En muchos hogares de nuestra región, desconectar todo antes de salir es casi tan tradicional como barrer la acera los domingos. Pero eso sí: al volver, nadie recuerda qué cable iba dónde.
Lecciones que no se olvidan (aunque a veces se repiten)
Lo más divertido (o frustrante) es que, según otro técnico en los comentarios, esto pasa en todos los oficios: desde el que arregla cortadoras de césped y recibe llamadas furiosas porque “no prende” (y resulta que está sin gasolina), hasta el que repara neveras y la señora jura que “la enchufó bien”, pero la toma de corriente está apagada.
Un usuario compartió que, cuando le piden a los clientes “desconecte y vuelva a conectar el cable”, no es por gusto: “Así al menos miran el enchufe y se dan cuenta de si ya estaba desconectado”. Y para no hacer sentir mal a nadie, hasta los felicitan por completar el “primer paso”.
La moraleja: mentirle al técnico o saltarse la revisión de los cables puede salir caro. En el caso de nuestro protagonista, el cliente estuvo a punto de pagar 100 dólares por una visita que se resolvía en 30 segundos. Y como diría cualquier abuelita latina: “Más vale prevenir que lamentar”.
Risas, aprendizaje y un consejo final
Después de leer muchas de estas historias, uno entiende por qué los técnicos preguntan cosas aparentemente obvias. A veces, la respuesta más sencilla es la correcta. Un comentarista lo resumió con humor: “No puedes arreglar errores de 10 toneladas”, refiriéndose a esos casos en los que, por más que expliques, el cliente no quiere escuchar.
¿Mi consejo? La próxima vez que tu internet falle, antes de marcar al soporte y echarles la culpa, revisa todo: cables, enchufes, y hasta si alguien de la casa desconectó algo “por si las dudas”. Quizá te ahorres una visita, un regaño y, claro, unos pesitos.
¿Te ha pasado algo parecido? ¿Eres del equipo que desconecta todo antes de salir o confías en la tecnología hasta el final? Cuéntame tu anécdota en los comentarios y, si eres técnico de soporte, ¡desahógate! Aquí te entendemos mejor que nadie.
Publicación Original en Reddit: It was working before I left for vacation.