Espíritus traviesos y huéspedes aún más extraños: crónica de un turno en recepción
¿Quién dijo que trabajar en la recepción de un hotel es aburrido? Si alguna vez pensaste que lo más dramático que ocurre es que alguien pierde la llave de su habitación, prepárate para sorprenderte. En los hoteles, los verdaderos “espíritus” no siempre son de tequila, y a veces los huéspedes traen historias tan locas que ni el mejor guionista de telenovelas se las inventaría.
Hoy te traigo una anécdota que parece sacada de un capítulo especial de “La Rosa de Guadalupe”, pero que fue compartida por un recepcionista en Reddit. Difícil de creer, pero fácil de disfrutar.
Cuando los espíritus no son solo botellas en el minibar
Todo comenzó en el turno de la mañana. Una recepcionista novata, recién llegada de un hotel “más pesado” (según palabras del auditor), estaba aprendiendo a manejar el caos matutino. Pero nada la preparó para lo que venía: una huésped frecuente, tras una semana de estancia, deja la habitación y desaparece... pero la llave no es el verdadero problema.
La clienta, visiblemente alterada, advierte que hay “espíritus desagradables” en el cuarto. Pero no solo eso: ¡los espíritus le decían cosas extrañas y hasta la incitaban a abrir las piernas! La nueva recepcionista, con la sabiduría de quien ya ha visto cosas peores en el otro hotel, le aconseja simplemente ignorar a los espíritus y seguir con su vida. La huésped, lejos de pedir un reembolso (que sería lo clásico en estos casos), solo estaba realmente preocupada por el bienestar del hotel y exigía que el gerente general supiera lo urgente que era “limpiar” la habitación.
Imagínate la escena. Si en Latinoamérica a veces le rezamos hasta a la escoba cuando pasa algo raro, aquí la solución era casi pedir un exorcismo exprés.
Más allá de lo paranormal: historias de la recepción
Lo mejor de estas historias es que cada recepcionista tiene la suya. En los comentarios del post original, muchos compartieron anécdotas igual de surreales. Uno mencionó que una señora le entregó su tarjeta de crédito partida en dos porque, según ella, “el fantasma de su abuela le había dicho que no confiara en los bancos”. Pero claro, la señora aseguraba que si juntaban las dos mitades y digitaban el número, la tarjeta aún funcionaría. ¡Como si fuera magia negra versión Bancomer!
Otro trabajador contó cómo recibió una llamada a la 1 de la mañana de una huésped que susurraba: “Las sombras están pasando. Las veo desde mi ventana”. Lo más inquietante no fue el mensaje, sino que la señora le aseguró al recepcionista que no se preocupara, pues las sombras venían por ella, no por nadie más… Como para no dormir en toda la noche. De hecho, esa visita fue tan intensa que una colega terminó renunciando por el miedo, y hasta hoy nadie quiere contar la historia completa. Aquí sí aplica el dicho: “El que mucho abarca, poco aprieta… y el que mucho escucha, mejor se cambia de trabajo”.
Entre espíritus y bebidas: ¿a qué le temen los recepcionistas?
Hubo quienes tomaron el tema con humor, diciendo que “los verdaderos espíritus desagradables son el Malört, el Bugweiser con clamato y el Jägermeister”. Para los que no conocen esas bebidas, imaginen el peor aguardiente de tu pueblo, ese que solo sacas en fiestas patrias, pero multiplicado por diez. Y no faltó quien dijera: “Trabajo en una licorería y no tienes idea de cuánto se vende esa porquería, ¡hasta en paquetes de 12!”. En Latinoamérica, probablemente haríamos una limpia con ruda y sal antes de atrevernos a probar algo así.
Por supuesto, también surgieron comentarios sobre temas más delicados, como la salud mental y cómo a veces la vida en la recepción te enfrenta a realidades tristes y complejas. Pero, como bien dicen en el post, a veces es mejor tomarse las cosas con humor y recordar que, al final del día, todos estamos un poco locos… sobre todo los clientes frecuentes.
¿Y tú, qué harías si los espíritus te hablan en el hotel?
Trabajar en la recepción de un hotel es como ver una maratón de “Mujeres Asesinas” y “La Familia P. Luche” al mismo tiempo: nunca sabes si te tocará una historia de miedo, una de risa o una digna de un exorcismo. Pero lo que sí es seguro, es que en cada turno hay material para escribir un libro.
Así que la próxima vez que te hospedes en un hotel y veas a la recepcionista con cara de “ya no puedo más”, recuerda que quizá acaba de escuchar la confesión más loca del año… o de los espíritus más traviesos de la ciudad.
¿Te ha pasado algo paranormal en un hotel? ¿O eres de los que lleva una cruz de palma en la maleta “por si las dudas”? ¡Cuéntanos tu historia en los comentarios y comparte este blog con quienes aman el chisme de recepción!
Publicación Original en Reddit: Nasty Spirits