Escribir para sanar: la venganza chiquita (y necesaria) contra la familia política que te marcó
¿Quién no ha soñado alguna vez con "sacarse la espina" y contar TODA la verdad sobre esas personas que hicieron nuestra vida imposible? Pues en Reddit, una persona decidió ir más allá del típico desahogo con amigos o un post en Facebook: ¡está escribiendo un libro sobre su familia política! Sí, un libro entero, con anécdotas, traiciones y hasta un intento de secuestro en pleno Día de Acción de Gracias. ¿Exageración? Más bien, ganas de sanar y, de paso, poner a temblar a más de uno.
La historia atrapó a la comunidad de r/PettyRevenge como novela de sobremesa: el narrador, que desde la infancia fue víctima de manipulaciones, silencios forzados y episodios dignos de película, ahora quiere recuperar su voz a través de la escritura. ¿Pero qué tan fácil es? ¿Y quién realmente lee estos relatos? Vamos a sumergirnos en sus motivaciones, los consejos de la comunidad y, claro, el eterno dilema: ¿escribir para sanar o escribir para vengarse?
Sanar escribiendo: más común de lo que parece
En muchos países de Latinoamérica, escribir un diario o una carta que nunca se envía es casi ritual para quienes necesitan poner en orden sus emociones. Como dicen por aquí, "la pluma no juzga, solo escucha". Así lo vio buena parte de la comunidad de Reddit: aunque algunos dudaban sobre si el libro tendría éxito comercial ("¿quién eres tú para escribir una biografía?", preguntó alguien con brutal honestidad), muchos le recordaron que el simple acto de escribir ya es terapéutico.
Un comentario que destacó mucho –y que podría haber salido de una tía sabia en cualquier sobremesa mexicana o argentina– fue: "No escribas un libro para venderlo, escribe porque tienes algo que necesitas contar. Si tu historia vale la pena ser escuchada, se venderá sola." Así, la escritura se convierte más en un acto de catarsis que de negocio.
Y no faltó quien tiró el clásico: "Eso suena más a desahogo que a bestseller. Mejor ve a terapia". Porque sí, en nuestra cultura cada vez se habla más de salud mental, pero aún hay quienes ven la terapia como un lujo o algo de otro mundo. Pero, como bien dijeron varios, combinar las dos cosas –escribir y buscar ayuda profesional– puede ser el combo perfecto para procesar el pasado.
¿Venganza o testimonio? El riesgo de contar la verdad
En nuestra región, la familia es sagrada... hasta que se rompe el silencio. Contar las verdades incómodas de la familia política puede ser visto como traición, pero también como un acto de justicia personal. En el caso del autor, el simple hecho de narrar cómo su madrastra intentó llevárselo a la fuerza cuando era bebé ya genera polémica. ¡Imagínate lo que pensarían las tías en el grupo de WhatsApp familiar!
Varios usuarios insistieron en un tema legal que aquí también nos interesa: "Cambia los nombres y detalles identificables, así te evitas demandas", fue el consejo más repetido, como si hablaran del típico chisme: "No digas nombres, pero cuéntame todo". Otros recomendaron consultar a un abogado antes de publicar nada, porque en estos tiempos hasta una portada digital puede traer problemas si se parece mucho a la persona real.
Y también surgió el eterno debate: ¿a quién le interesa leer historias tristes o de familias disfuncionales? Algunos opinaron que la gente prefiere libros alegres, pero otros recordaron que hay ejemplos de éxito como "Un niño llamado 'Eso'" o "Las cenizas de Ángela", que, aunque desgarradores, han ayudado a muchos a entender y sanar sus propios traumas. Al final, como bien decimos en Latinoamérica, "hay gustos para todo".
La magia del desahogo y el poder de la voz propia
Más allá del morbo, la verdadera fuerza de estas historias está en recuperar la voz. Muchos lectores compartieron testimonios de cómo escribir sus propias vivencias les permitió entender que el dolor vivido no era "normal" ni culpa suya. Una usuaria lo expresó con un dicho muy nuestro: "El que calla otorga, pero el que escribe se libera".
Además, se debatió si era mejor escribir la historia como autobiografía o disfrazarla de ficción. "Si la cuentas como novela, hasta podrías hacerla más interesante y evitar problemas legales", fue una sugerencia bastante sensata. Y claro, recordaron que en la literatura latinoamericana abundan las novelas inspiradas en hechos reales, donde la realidad y la ficción se mezclan como en una buena telenovela.
Por último, la mayoría coincidió en que, aunque tal vez el libro no sea un éxito de ventas, el proceso de escribir puede ser profundamente sanador. Como diría cualquier abuela: "Hablarlo (o escribirlo) ya es ganancia".
Conclusión: ¿Vale la pena contar tu historia?
Si alguna vez te has sentido tentado a escribirle la cartita a tu exsuegra, publicar el “libro negro” de tu familia política o simplemente dejar constancia de lo vivido, esta historia te muestra que no estás solo. Escribir puede ser un acto de rebeldía, de sanación o de simple desahogo. Pero, sobre todo, es una manera de no dejar que el pasado te robe la voz.
¿Y tú? ¿Te animarías a escribir tu historia? ¿Crees que la escritura puede ser una forma de venganza chiquita y necesaria? Cuéntanos en los comentarios tus propias experiencias, consejos o anécdotas. ¡Aquí nadie juzga, pero todos leemos!
Publicación Original en Reddit: I’m writing a book about my step-family after everything they put me through.