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“¡Es mi libertad de elección!”: La novela del cliente anti-autocobro que hizo el drama del año

Ilustración en 3D de un hombre frustrado en una caja de auto-servicio, rodeado de productos derramados y caos.
Conoce a nuestro exagerado "anti-caja de auto-servicio", atrapado en un momento cómico de frustración mientras enfrenta un derrame, rodeado de cajas que zumban a su alrededor. Esta vibrante ilustración en 3D captura el caos de la vida en el comercio, combinando humor con las luchas diarias de trabajar en una tienda concurrida.

¿Te ha tocado ese cliente que parece que fue a la tienda no tanto a comprar, sino a armar una telenovela? Pues agárrate, porque la historia de hoy tiene de todo: berrinche, “libertad de elección”, y un empleado que casi muerde la lengua para no soltar la carcajada. Si alguna vez trabajaste en ventas o simplemente has vivido el caos de un supermercado latino, esto te va a sonar demasiado familiar.

Y es que, en el mundo moderno, la batalla entre el autocobro y la caja tradicional se ha convertido en tema de sobremesa, casi como la eterna discusión de si el pan va con frijoles o con mantequilla. Pero aquí, el “protagonista” elevó la discusión a niveles de drama digno de un capítulo de “La Rosa de Guadalupe”.

El derrame, el cliente y el dilema existencial

Todo comenzó como cualquier turno común: nuestro héroe de la tienda, encargado de atender la caja, tuvo que dejar su puesto por un rato para limpiar un derrame en uno de los pasillos —un clásico que cualquiera que haya trabajado en tiendas conoce de sobra. ¡Nada fuera de lo normal! Hasta que aparece el personaje principal: un señor de unos cuarenta, con cara de que la vida ya le debe algo y dos envases en la mano.

En vez de usar el autocobro (que estaba libre y listo para él), el cliente le hace señas al empleado, exigiendo atención personalizada. El empleado, tratando de evitar que se forme fila, le propone pasar por el autocobro y hasta se ofrece a hacerle todo el proceso. Pero el señor, digno de cualquier telenovela de horario estelar, se niega rotundamente y suelta la frase que marcó la jornada: “¡Es mi libertad de elección!”.

¿Libertad de elección? Claro, pero solo si me atienden como yo quiero, cuando yo quiero, aunque el mundo esté ardiendo a mi alrededor.

La comunidad opina: ¿Libertad o berrinche?

El asunto no pasó desapercibido para quienes conocen de estos dramas. En Reddit, varios usuarios se lanzaron con opiniones que, si bien son del otro lado del charco, encajan perfecto con lo que vivimos en Latinoamérica. Uno lo resumió así: “El drama que arman los adultos en las tiendas nunca deja de sorprenderme. ¡Qué personaje más raro!”. Y sí, aquí también abundan esos clientes que creen que el mundo gira a su alrededor, como si tuvieran “síndrome de protagonista” de novela.

Otro comentó, muy acertadamente: “Si la única caja abierta es la de autocobro, no hay tal libertad de elección”. Y es que, en el fondo, la libertad también tiene sus límites, sobre todo si depende de lo que la tienda pueda ofrecer en ese momento. Como bien lo señalaron varios: puedes elegir entre lo que hay, o irte a buscar otra tienda. Así de simple.

Alguien más se burló de la ironía: “Usan su ‘libertad de elección’ para ponerse más trabas ellos mismos”. Es como si el cliente estuviera decidido a complicarse la vida solo para hacer un punto… que al final solo él entiende.

¿Autocobro: enemigo o aliado del pueblo?

Este tema divide pasiones en todas partes, y Latinoamérica no es la excepción. Por un lado, están quienes ven el autocobro como la salvación para evitar filas y conversaciones incómodas (“¿me va a preguntar si quiero donar al redondeo otra vez?”). Por el otro, están los que sienten que los están obligando a trabajar gratis: “No me pagan por ser cajero, ¿por qué debería hacerlo yo?”, diría más de uno.

Además, está el tema de los trabajos: muchos piensan que el autocobro le roba oportunidades a los jóvenes. Un usuario en Reddit lo dijo así: “Antes, los chicos aprendían a trabajar siendo cajeros, ahora ni hay oportunidad”. Pero la realidad es que, con la escasez de personal en todas partes, a veces no queda de otra.

Y claro, no falta quien aprovecha para hacer el chiste: “Voy a ejercer mi libertad… ¡y me voy temprano a mi casa!”. Hay que reconocer, en nuestras tiendas latinas también tenemos a ese empleado que, ante el drama, solo piensa: “Ajá, ¿y si mejor me tomo mi break?”.

Cultura, paciencia y el arte de no perder la cabeza

Entre bromas y reflexiones, queda claro que este tipo de situaciones son universales. En América Latina, todos conocemos al cliente que quiere que lo atiendan como en la tiendita de la esquina, aunque esté en un supermercado de cadena. Pero también sabemos que la paciencia es clave: tanto para empleados como para clientes.

En palabras de otro comentarista: “Tu libertad de elección no significa que todos deban doblarse a tus caprichos”. En otras palabras, ni aunque seas el mismísimo Don Ramón, puedes hacer que el mundo se detenga solo por ti.

Al final, la moraleja es sencilla: todos queremos buena atención, pero también toca ser empáticos y entender que, a veces, el mundo no puede girar solo a nuestro ritmo. Y si te toca usar el autocobro, pues ni modo, ¡a darle! Eso sí, si te quieres sentir protagonista de novela, mejor ensaya tu discurso en casa.

¿Tú de qué lado estás?

¿Eres team autocobro porque odias las filas y prefieres no hablar con nadie? ¿O eres de los que extraña la charla con la cajera de confianza y el “que le vaya bien”? Cuéntanos tus anécdotas, dramas y opiniones. Al final del día, todos somos parte de esta gran telenovela del supermercado.

¿Te ha tocado ver a alguien hacer un drama por el autocobro? ¿O tienes una historia que supera la de este señor? ¡Déjala en los comentarios y sigamos riéndonos juntos de las aventuras del retail latino!


Publicación Original en Reddit: Anti-selfcheckout guy who's just soooo over-the-top