Saltar a contenido

En Bélgica, la venganza se sirve fría… ¡y con cerveza artesanal!

Ilustración estilo anime de una escena en un bar belga, destacando temas de venganza y camaradería con cerveza.
Sumérgete en el lado curioso de la cultura belga con esta vibrante ilustración anime, que captura un momento donde hasta los actos más pequeños de venganza se celebran con una cerveza bien fría. Un homenaje a las historias de mi padre, que fusiona humor y nostalgia en un entorno inolvidable.

¿Alguna vez te dieron ganas de darle una lección a ese jefe tóxico que parece disfrutar su poder más de la cuenta? Todos hemos tenido al menos un jefe así: el que te asigna tareas imposibles, te cambia de oficina a kilómetros de tu casa o simplemente disfruta ser el “villano” del trabajo. Ahora, imagina que tu venganza no es un grito, ni un correo pasivo-agresivo, sino algo mucho más elegante, con un toque de humor y una pizca de sabor belga… Literalmente.

Hoy te traigo una historia que no sólo te hará reír, sino que también te hará pensar en cómo se puede tener la última palabra con clase y creatividad. Porque si algo saben hacer los belgas, además de chocolates y waffles, es cerveza… y justicia poética.

La oficina: ese microcosmos donde todos tenemos un papel (¡a veces de villano!)

La historia original viene de Reddit, donde el hijo de un funcionario belga compartió la anécdota de su papá, quien fue un alto funcionario público. Como en muchas oficinas latinoamericanas, llegó un punto donde el trabajo dejó de ser su pasión y se convirtió en una pesadilla de trámites y decisiones difíciles, como tener que trasladar a empleados lejos de su hogar. ¿Te suena conocido? Aquí también sabemos lo que es sufrir con el tráfico y los traslados—la diferencia es que en Bélgica el clima tampoco ayuda.

Cansado de ser el “malo” de la película, este señor decidió dar un paso atrás y volver a lo que amaba: el derecho fiscal. Pero la vida da vueltas, y uno de sus antiguos subordinados terminó siendo su nuevo jefe. Para rematar, el tipo era el clásico jefe de manual: disfruta el poder, cero empatía, y ni hablar de liderazgo.

Sin embargo, nuestro protagonista no buscó pleito. Se acercaba su jubilación y, como buen sabio, optó por una venganza chiquita, de esas que en Latinoamérica llamaríamos “dulce”, “sutil” o, como decimos en México, “de cachetada con guante blanco”.

Cerveza belga: más que bebida, una forma de hablar sin decir palabra

En Bélgica, la cultura cervecera es casi religión: existen miles de cervezas, cada una con su vaso exclusivo y nombres que van de lo divino a lo diablillo. Aquí en Latinoamérica, podríamos comparar la devoción por la cerveza belga con la pasión que tenemos por el mate, el café de olla o un buen mezcal artesanal.

En su fiesta de jubilación, nuestro héroe preparó regalos personalizados para cada colega: una cerveza con nombre representando alguna cualidad positiva y su vaso correspondiente, grabado con un mensaje especial. Por ejemplo, a la colega alegre le dio una “Vivat” (que significa alegría de vivir), a la que componía música una “Troubadour”, y a la colega Martha, pues una “Martha”, porque hasta en los detalles hay cariño.

Pero el plato fuerte fue para su jefe: una canasta llena de cervezas cuyos nombres son, digamos, todo un mensaje oculto. Imagina recibir botellas de “Duvel” (Diablo), “Judas”, “Schijnheilig Paterke” (Monje Santurrón), “Stouterik” (el Travieso) o “Flierefluiter” (el Payaso). En palabras de un comentarista en Reddit, “ese jefe ni con toda esa cerveza pudo apagar la quemada”.

La reacción fue digna de telenovela: el jefe recibió el regalo con una sonrisa… hasta que leyó los nombres. Se fue rapidito de la fiesta, sin dar siquiera el discurso que tenía preparado. No hizo falta decir más.

El arte de la venganza sutil: humor, ingenio y mucha clase

En Latinoamérica, la “venganza chiquita” es casi una tradición, sobre todo cuando se trata de sobrevivir al ambiente laboral. Ya sea dejar el café sin azúcar al jefe que te hizo la vida imposible, o ponerle apodos en secreto, todos hemos sido un poco “creativos” cuando la situación lo amerita. Pero hay que reconocer que la elegancia y sutileza de este belga es digna de aplauso.

Como dijo un usuario en el hilo original, “Tu papá tenía un sentido del humor maravilloso”. Otro comentó que este tipo de marketing cervecero es “genialidad pura”. E incluso alguien más apuntó: “Ojalá hubiera conocido a tu papá, parecía una persona brillante y encantadora”. No faltó quien, como buen aficionado, se preguntara por qué no incluyó la famosa “Mort Subite” (Muerte Súbita), demostrando que hasta en la venganza hay niveles de picardía.

Y es que, como decimos aquí, “al mal jefe, buena cara… ¡y mejor indirecta!”. La historia también nos recuerda que no hace falta perder la compostura para dejar un mensaje claro. Una lección que aplica tanto en Bruselas como en Buenos Aires, Bogotá o Ciudad de México.

Un brindis por la astucia y el legado familiar

El hijo, quien compartió la historia, termina diciendo que extraña a su padre todos los días. Y no es para menos. No sólo por la anécdota, sino por la forma en que manejó una situación difícil con humor, dignidad y un toque de malicia fina.

Como bien expresó un comentarista: “Levantaré mi próxima cerveza belga en honor al humor salvaje de tu papá”. Y es que, aunque la historia sucedió en Bélgica, la enseñanza es universal: nunca subestimes el poder de una buena indirecta, menos aún si viene en forma de cerveza artesanal y con un vaso personalizado.

Así que la próxima vez que te toque lidiar con un jefe insufrible, recuerda: a veces la mejor venganza no es gritar, sino brindar… y dejar que el mensaje hable por sí solo.

¿Tienes alguna historia de venganza sutil en la oficina? ¡Cuéntanos en los comentarios! Y si algún día visitas Bélgica, ya sabes qué cerveza pedir… dependiendo de a quién quieras dedicarle el brindis.

¡Salud y buen humor para todos!


Publicación Original en Reddit: In Belgium, even petty revenge is served with beer