Empresarios japoneses desnudos en la alberca: una anécdota inolvidable del hotel en los 80
¿Te imaginas estar trabajando tranquilo en la recepción de un hotel y que, de repente, llegue una huésped furiosa a decirte que en la alberca hay hombres completamente desnudos? Eso le pasó a un gerente asistente en los años 80, y la historia no solo es divertida, sino también una muestra de lo que puede pasar cuando las culturas se cruzan… ¡y las palabras no alcanzan!
En aquellos tiempos, antes de que existieran los traductores automáticos en el celular, resolver un malentendido con extranjeros era casi como jugar charadas. Y cuando la anécdota incluye japoneses, alberca y desnudez, el resultado es digno de contarse en una sobremesa familiar.
El día que la alberca se convirtió en un onsen… ¡sin querer!
La escena ocurrió en un hotel de tamaño medio en Estados Unidos, donde el protagonista de esta historia, un gerente asistente, recibió una queja peculiar: una madre se sintió incómoda porque unos empresarios japoneses estaban usando la alberca... completamente desnudos y junto a sus hijos menores.
Resulta que en Japón es común bañarse desnudo en los famosos onsen (baños termales) o sento (baños públicos). Pero en un hotel occidental, ¡eso es otra historia! El choque cultural fue inmediato y la barrera del idioma solo lo hizo más cómico.
El pobre gerente, sin saber cómo explicarles que debían usar traje de baño, terminó haciendo señas y gestos mientras los tres japoneses permanecían tranquilamente desnudos junto a él. “Mi cara era de todos los tonos de rojo posibles”, confesó entre risas el autor original en Reddit.
Cuando el idioma no alcanza, ¡toca improvisar!
Uno de los comentarios más populares en la publicación resume perfectamente la situación: “¡Ah, esos días antes de Google Translate! Todos los días eran como jugar charadas”. Y es que, ¿quién no ha tenido que improvisar cuando no hay manera de hacerse entender?
Algunos lectores, con experiencia en japonés, bromearon imaginando cómo habría sido una traducción rápida: “Pool wa hadaka ga arimasen” (No puedes estar desnudo en la alberca), aunque luego corrigieron que la forma correcta sería: “Pool wa mizugi ga hitsuyō” (Se necesita traje de baño en la alberca).
Hoy en día, cualquier trabajador de hotelería tiene a la mano Google Translate en el celular, pero en 1988, lo más cercano era un librito de frases Berlitz bajo el mostrador. Como dijo otro usuario, “En esos tiempos, lidiar con turistas era casi una competencia de mímica profesional”.
Humor internacional y un toque de béisbol
En el hilo de Reddit no faltaron los chistes. Un usuario bromeó con el título original de la historia, que hablaba de luchadores y béisbol: “¿Y para cuándo la historia de los empresarios nadadores desnudos, pero sobre los luchadores jugando béisbol?”. Incluso sugirieron que, tal vez, los japoneses en cuestión eran luchadores de sumo y la alberca era su área de combate improvisada.
El propio autor se rio de la situación y, ante el comentario de que “exhibieron sus bates y pelotas”, respondió: “Sí, definitivamente mostraron sus bates y pelotas. Sé que en Japón aman el béisbol, pero yo podría haberme ahorrado ver su equipamiento”.
Estos intercambios demuestran que, sin importar el idioma o el país, el humor es universal y los malentendidos pueden terminar en carcajadas.
¿Por qué contar esta historia después de tantos años?
Uno podría preguntarse por qué alguien decide compartir una anécdota así después de 45 años. El autor lo explicó de manera sencilla: “Nunca había tenido un foro dedicado solo a la industria hotelera para compartir historias hasta que encontré este en Reddit”. Y es que, como bien señalaron otros usuarios, “quien haya trabajado en un hotel, tiene historias para rato”.
La comunidad aplaudió que, aunque la historia fuera de hace décadas, sigue siendo relevante. Porque, como bien dicen en Latinoamérica, “hay cosas que nunca cambian”: los malentendidos culturales, las risas inesperadas y las historias que, años después, siguen sacando sonrisas.
Reflexión final: todos tenemos una anécdota que contar
Esta historia nos recuerda que, en la vida laboral (y especialmente en la hotelería), uno nunca sabe lo que le espera al otro lado del mostrador. Ya sea por la diferencia de idiomas, de costumbres o simplemente por lo surrealista de la situación, lo importante es saber reírse de uno mismo y aprender algo nuevo.
¿Tú también tienes una anécdota chusca o un malentendido que se transformó en historia familiar? ¡Cuéntanos en los comentarios! Porque, como dice el dicho, “el que no vive para servir, no sirve para vivir”… y, a veces, para servir, ¡hay que tener mucha paciencia y sentido del humor!
¿Y tú? ¿Qué hubieras hecho si te toca explicar, sin palabras, que en la alberca no se nada encuerado?
Publicación Original en Reddit: Wrestlers and a Baseball Game.