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El WiFi Infernal: Crónicas de la Oficina y el Arte de Complicarse la Vida Digital

Ilustración de anime de un trabajador de oficina frustrado con problemas de WiFi lento en su laptop y estación de acoplamiento.
En esta vibrante escena de anime, vemos a un empleado lidiando con problemas de conexión mientras su laptop lucha por mantener una señal estable. Este momento tan identificable resalta las frustraciones que generan los retos del WiFi interno en un entorno de oficina moderno.

¿Alguna vez has sentido que la tecnología conspira contra ti en la oficina… y luego te das cuenta de que el verdadero enemigo eres tú mismo? Bueno, hoy te traigo una historia sacada directamente del mundo del soporte técnico, donde el WiFi, los cables y la VPN se mezclan en un cóctel explosivo de confusión. Prepárate para reírte, identificarte (o rezar para que no seas tú el protagonista), y aprender algo sobre cómo no complicarte la vida con la red de la oficina.

El supervisor que se sintió más listo que el internet

Imagina una típica oficina latinoamericana: tazas de café, clima de viernes aunque sea lunes, y un supervisor que, según el organigrama, debería ser ejemplo para todo el equipo. Este personaje, encargado incluso de entrenar a nuevos empleados, empezó a notar que su laptop iba más lento que trámite en el IMSS. ¿La solución lógica? Revisar conexiones… pero lo que hizo fue digno de un sketch.

En vez de aprovechar el cable de red que tenía al lado (y que funcionaba perfecto, como el internet del vecino cuando el tuyo no sirve), decidió desconectarlo y, manualmente, cambiarse todos los días de la red WiFi interna a la red pública de la oficina. ¿Por qué? Porque “se siente más rápido”, como cuando uno jura que la fila del banco de al lado avanza más rápido solo porque no estás ahí.

Pero ahí no termina la odisea: después de conectarse a la red WiFi pública, abría el VPN para entrar a los sistemas internos, creando un embudo de velocidad comparable a un embotellamiento en la Panamericana. En palabras de la comunidad, el usuario se puso un “handicap” del 80%… ¡y era el que capacitaba a los demás!

El arte de complicarse: "Por mi seguridad, me hago la vida imposible"

Aquí es donde la historia se vuelve aún más “memética”. En los comentarios, muchos técnicos de soporte de todo el mundo (y seguro varios colegas latinos) contaron experiencias similares. Uno soltó la joya: “He estado ahí, lo he hecho… y he considerado el homicidio”, reflejando ese sentimiento universal de querer arrancarse los cabellos (o los de alguien más) cuando ves a alguien complicarse la vida digital sin razón.

Otro usuario, con ese humor negro tan nuestro, bromeó: “Por si acaso, conectemos el VPN de Sudeste Asiático para hablar con un servidor en Reino Unido desde una laptop en Estados Unidos. ¡Maravilloso!” Es el tipo de lógica retorcida que haría que hasta el ingeniero más paciente quiera echarse una siestecita bajo el escritorio.

Y claro, no faltó quien citara el clásico problema PEBKAC: “El problema existe entre el teclado y la silla”. O sea, el usuario mismo es el fallo. Aquí en Latinoamérica le decimos: “El error está entre el monitor y la silla”, o, en confianza, “el usuario es el problema”.

Soluciones mágicas (que nadie sigue) y anécdotas de terror

Algunos expertos sugirieron bloquear el acceso de la VPN desde la red pública o de invitados, pero otros advirtieron: “Eso solo hará que ahora todos usen el hotspot de su celular, y a ver quién paga el plan de datos”. Porque en nuestra región, si algo sabemos, es buscarle la vuelta a las reglas, aunque sea para complicarnos más.

Las anécdotas no pararon ahí. Un consultor contó cómo en una empresa escondieron los routers WiFi en los armarios de metal para que no “afeáran” la oficina. Resultado: el internet iba peor que la señal de radio AM en tormenta. Cuando los pusieron en el techo, milagrosamente todo funcionó. Aquí aplica ese dicho tan nuestro: “Lo barato sale caro… y lo feo a veces es necesario”.

Y para rematar, surgió el clásico debate de la doble alimentación eléctrica: ¿es malo conectar el dock y el cargador al mismo tiempo? La respuesta fue: “No pasa nada, pero si tienes más cosas enchufadas que luces de Navidad en diciembre, tal vez sí deberías preocuparte”.

¿Moraleja? No seas tu propio enemigo tecnológico

Esta historia, aunque parezca chiste, es pan de cada día en las oficinas latinoamericanas. Todos conocemos a alguien (o hemos sido ese alguien) que cree que sabe más que el departamento de sistemas y termina armando un caos digno de cuento de terror. Como dijo uno de los comentaristas: “Por más que intentamos, todavía no encontramos la manera de sacar al usuario de dentro del entrenador”.

La lección es simple: a veces la solución más sencilla (como usar el cable de red que tienes justo frente a ti) es la mejor. No hay que buscarle tres pies al gato ni pensar que por conectarse a la red “pública” va a ir más rápido solo porque el nombre suena bonito.

Y si eres de soporte técnico, respira hondo, hazte un cafecito, y recuerda: mañana seguro tendrás otra historia para contar y reírte (o llorar) con tus colegas.

Y tú, ¿qué historia de oficina tecnológica tienes?

¿Has visto algo igual de absurdo en tu trabajo? ¿Eres de los que piensan que el WiFi del vecino es mejor? Cuéntanos en los comentarios tu peor pesadilla digital en la oficina o ese tip que te salvó la vida. ¡Aquí todos somos parte del club de sobrevivientes al “WiFi infernal”!

¡Hasta la próxima y que el internet nunca te abandone!


Publicación Original en Reddit: internal wifi