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El terror de los equipos de hockey: historias desde la recepción de un hotel

Equipos de hockey reservando habitaciones de hotel para noviembre, mostrando emoción y preparación para la temporada.
¡Estamos listos para recibir a nuestros primeros grupos de hockey este noviembre y la emoción se siente en el aire! Esta imagen cinematográfica captura la esencia del trabajo en equipo y la anticipación mientras las familias se preparan para reservar su estancia con nosotros. ¡Que comiencen los juegos!

Si alguna vez pensaste que trabajar en la recepción de un hotel era tranquilo, es porque nunca viviste la llegada de un grupo de equipos de hockey. Créeme, hay trabajos duros y luego está ser recepcionista durante la temporada de hockey juvenil. Apenas supe que ya teníamos reservados dos grupos para noviembre, sentí que empezaba la verdadera batalla. ¡No exagero! En cuanto enviamos el correo con el código de grupo, el teléfono no dejó de sonar ni un segundo. Era como si todos los padres estuvieran sincronizados con un cronómetro: ¡marcaron exactamente al mismo tiempo!

¿Te imaginas estar una hora contestando llamadas de papás ansiosos por asegurar su habitación? Y no cualquier papá… padres de jugadores de hockey, famosos entre hoteleros por ser un verdadero dolor de cabeza. Después de unos meses de paz, el infierno vuelve a abrir sus puertas. ¡Ay, noviembre, por qué nos haces esto!

Padres de hockey: el terror de los hoteles

Si eres latino y nunca has vivido la experiencia de los equipos deportivos hospedándose en tu hotel, déjame pintarte el panorama. Piensa en una fiesta infantil mezclada con una despedida de soltero, multiplicada por veinte familias. Así se siente tener un grupo de hockey en la casa.

Una de las recomendaciones más votadas en la comunidad fue clarísima: “¡Tengan bien claras sus reglas de silencio y asegúrense de que todos las conozcan!” Porque donde hay niños y padres de hockey, hay gritos, carreras por los pasillos, y fiestas improvisadas en cada habitación. Y si el hotel tiene alberca, agárrate: los chicos suelen dejar el agua turbia y las toallas como si fueran servilletas desechables en una taquería después de la hora pico. Una recepcionista comentó con resignación que, después de una noche, la alberca parecía un caldo de cultivo y las toallas desaparecían como por arte de magia.

Alguien en el foro sugirió cerrar la alberca “por mantenimiento” cuando no hay partido, y la verdad no suena tan descabellado. ¡Cualquier cosa para sobrevivir la temporada!

¿Por qué no reservar en línea como en el siglo XXI?

Muchos lectores se preguntaron, con toda la razón, por qué aún no existe un sistema en línea para que cada familia reserve directamente usando el código del grupo, evitando así la avalancha de llamadas. La respuesta: la administración del hotel es de otra época. Literalmente, los gerentes preferirían seguir usando el imprentón de tarjetas y el libro de registro. Así que, mientras en otros lugares todo es digital, aquí seguimos al estilo “papel y lápiz”. Un lector bromeó que, si por los jefes fuera, todavía mandarían las confirmaciones por fax.

Las reglas están para romperse (según los padres de hockey)

Aunque cada año se envía un contrato con todas las reglas bien claritas—nada de hockey en los pasillos, nada de niños sin supervisión, nada de alcohol en áreas públicas—siempre hay quien piensa que esas reglas son solo sugerencias. Los papás ponen a los niños a correr por los corredores como si fueran pistas de hielo, mientras ellos se encierran en una habitación para echar fiesta. Y claro, si un empleado se atreve a llamarles la atención, la respuesta es un “¡Déjanos en paz!” o, como compartió el autor original, un niño de ocho años gritándole a un recepcionista “¡Vete al diablo!” cuando le prohibieron jugar hockey en el pasillo.

Eso sí, los equipos de hockey dejan buena lana al hotel, así que la administración prefiere amenazar con sacar a todo el grupo que realmente hacerlo. ¿Quién termina pagando los platos rotos (y recogiendo las toallas)? El personal de recepción.

Entre el infierno y la anécdota: sobrevivir para contarla

Para muchos trabajadores de hotelería, la temporada de hockey es como el infierno en la tierra, pero también es la fuente de las mejores (o peores) anécdotas. Una usuaria recordó con alivio que en su ciudad solo llegan equipos dos o tres veces al año y que aprovecha esos días para pedir vacaciones. Otros comparten que hay grupos peores, como las convenciones religiosas o los equipos de porristas. Pero el consenso es claro: los padres de hockey son una especie aparte.

Hubo quien recordó con cariño a un equipo de curling (sí, ese deporte de las escobitas sobre hielo) que fue pura tranquilidad: los entrenadores aplicaron la ley del silencio y los niños, educadísimos, a dormir a las 10 p.m. “Quise abrazar a esas chaperonas de lo agradecida que estaba”, contaba la autora.

¿Sobrevivirás la temporada de hockey?

Mientras lees esto, tal vez pienses que exagero, pero si alguna vez trabajaste en hotelería sabes que es real. La próxima vez que viajes y veas a un grupo de familias con niños uniformados, date la vuelta o, al menos, lleva tus propios tapones para los oídos.

Y si eres parte de un equipo deportivo, ¡ponte en los zapatos del recepcionista! Un poco de empatía puede hacer la diferencia entre una pesadilla y una estadía memorable (para todos).

¿Has vivido algo parecido, ya sea como huésped o trabajador de hotel? Cuéntanos en los comentarios tus mejores (o peores) historias de grupos deportivos. ¡Entre todos podemos hacer catarsis y, con suerte, sobrevivir otro noviembre más!


Publicación Original en Reddit: And So It Begins….