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El sentido común, ese unicornio perdido en los hoteles urbanos

Imagen estilo anime de un invitado estacionando en un garage urbano con características de seguridad, destacando precauciones.
En esta vibrante ilustración anime, un invitado estaciona cuidadosamente en un garage de ciudad concurrido, atento a los consejos de seguridad. ¡Recuerda retirar todas tus pertenencias y elegir un área bien monitoreada para mayor tranquilidad!

Hay días en los que trabajar en la recepción de un hotel se siente como estar en una película de comedia absurda. Uno cree que nada puede sorprenderlo… hasta que llega ese huésped que deja las maletas a la vista en el auto y luego culpa al hotel por el robo. ¿Exageración? Ojalá. Esta historia real te hará reír, reflexionar y quizá hasta perder un poco la fe en la humanidad (pero solo un poco, porque el chisme está bueno).

El huésped despistado: más común que el pan dulce en diciembre

En un hotel de una ciudad grande (imagina CDMX, Bogotá o Buenos Aires: puro tráfico, gente por todos lados y más coches que en una manifestación), el personal de recepción no solo entrega llaves, sino que es casi como ese tío que siempre te dice “cuídate”. Al llegar, el huésped recibe una advertencia digna de abuelita:
—“Recuerde, señor(a), el estacionamiento tiene vigilancia, pero es una zona urbana. Por favor, no deje nada de valor en el auto y estacione donde hay cámaras.”

Hasta aquí, todo claro. Pero por si las dudas, el hotel le pide que firme un papel que lo dice clarito: “Usted está estacionando en una zona urbana donde han ocurrido robos y pueden volver a ocurrir.” Firma y todo.

¿Y qué hace nuestro protagonista? Exacto: deja las bolsas de compras, la laptop y hasta la maleta de la suegra bien visibles, y estaciona donde ni los gatos lo ven.

El ciclo sin fin: del descuido a la queja en TripAdvisor

No hay que ser Sherlock Holmes para adivinar lo que sigue. El auto, solito y con “premios” a la vista, es irresistible para los amantes de lo ajeno. En cuestión de horas, cristal roto y adiós a las pertenencias. ¿La reacción del huésped? Una reseña negativa furibunda:
“Nunca nos avisaron que esto podía pasar. ¡Qué falta de responsabilidad del hotel!”

Aquí es donde uno se pregunta si de verdad el sentido común debería llamarse “sentido poco frecuente”.

La comunidad online, siempre lista para el meme, no tardó en reaccionar. Un usuario comenta:
“Si tienes la firma del huésped reconociendo los riesgos y las advertencias, el problema es suyo. No hay compensación ni para qué discutir.”
Mientras que el propio recepcionista (el autor de la historia) confiesa:
“¡Sueño con contestar con sarcasmo cada reseña, pero no me dejan! Si algún día quiero renunciar con estilo, publico todas mis respuestas acumuladas.”

¿Quién no ha soñado con responderle así a un cliente terco? Pero bueno, las reglas del trabajo son claras: el cliente siempre tiene la razón… aunque no la tenga.

¿Por qué el sentido común es tan escaso?

En nuestra cultura latinoamericana, solemos bromear con frases como “más vale prevenir que lamentar” o “el que previene, no se lamenta”, pero parece que algunos las toman como chiste. Otro usuario de la comunidad comparte:
“Siempre, sin que nadie me lo diga, escondo todo lo de valor y busco el lugar más iluminado del estacionamiento. ¡Es sentido común!”

Y es que, como dice el dicho, “el que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe”. Pero aquí, la culpa siempre le cae al pobre recepcionista, como si tuviera que vigilar todos los autos con superpoderes.

Incluso hay quien sugiere que la única solución sería no recibir a clientes despistados, pero, como comenta alguien con ironía:
“Si hiciéramos eso, ¡nos quedaríamos sin clientes!”

El arte de echarle la culpa al otro (y la cultura de la queja)

No importa si el hotel advierte, pone letreros luminosos, o hasta hace que firmes un papel. Al final, siempre habrá quien diga que nadie le dijo nada. Es como cuando tu mamá te avisa que el sartén quema, pero igual lo tocas y luego te quejas porque “nadie me avisó”.

En redes sociales, el caso se volvió ejemplo de cómo la gente prefiere culpar al otro antes que aceptar su parte. Un usuario hasta bromeó:
“Lo único que falta es que el hotel les regale una medalla por no leer lo que firmaron.”

Pero ojo, esto no pasa solo en hoteles. En la vida diaria, ¿quién no ha visto a alguien ignorar instrucciones por flojera y luego quejarse del resultado? Desde no leer las etiquetas de los electrodomésticos hasta olvidarse de sacar la basura porque “nadie me recordó”.

Conclusión: El sentido común, ¿en peligro de extinción?

Esta historia nos deja una gran lección: el sentido común no es tan común como pensamos. No importa cuántas veces lo repita el personal, siempre habrá alguien que prefiera buscar culpables antes que asumir su responsabilidad. Así que, la próxima vez que vayas a un hotel, hazle caso a la tía de la recepción: guarda tus cosas, estaciona donde hay cámaras y, sobre todo, no seas el protagonista de la próxima historia viral.

¿Y tú? ¿Has vivido algo parecido en tu trabajo o como cliente? Cuéntanos en los comentarios, porque aquí sí te leemos (y prometemos no juzgar… mucho).


Publicación Original en Reddit: Common Sense is Not Common