El Señor del Timbre: Una venganza épica al estilo RadioShack
¿Quién no tiene ese amigo que aparece en todas las reuniones sin ser invitado, siempre causando problemas y dejando un mal sabor de boca? Hoy te traigo una historia digna de contarse alrededor de una mesa con cervezas, de esas que nos hacen reír a carcajadas y recordar lo fácil que era meterse en líos cuando la tecnología todavía era un misterio para muchos.
Vamos a regresar en el tiempo, a esos días en que RadioShack era el paraíso tech de toda América Latina y los celulares eran casi como un objeto de lujo, con teclados físicos y ringtones personalizables que parecían magia. Lo que ocurrió en esta anécdota es una joya de la venganza pequeña, pero sabrosa.
RadioShack, celulares y el amigo que nadie quería
Para quienes crecimos en los 90 o principios de los 2000, RadioShack era ese templo donde ibas con tu papá o tu tío a buscar pilas, cables, y esos kits de electrónica que prometían convertirte en inventor, aunque terminaras armando un radio que sólo sintonizaba estática. Como bien recordó uno de los comentaristas de la historia original: "Yo aún tengo mi multímetro azul bebé de RadioShack que armé yo mismo y todavía funciona". Esa tienda era más que un negocio, era una experiencia, una especie de mini-museo de la tecnología accesible.
En ese contexto, nuestro protagonista era un joven de 18 años, de esos que siempre andan en la luna pero que, al atender clientes, eran sorprendentemente útiles. Entre sus amistades había un personaje que en Latinoamérica llamaríamos “el gorrón” o “el colado”: Dave. Siempre caía a las fiestas sin ser invitado, ya borracho y listo para pelearse con el más chico del grupo. Todos tenemos o tuvimos un Dave en nuestras vidas, ¿a poco no?
Un ringtone legendario y la magia de la pequeña venganza
La historia se pone buena cuando, durante una reunión de amigos, Dave llega como de costumbre y, tras un intento de pelea fallido, termina estampado en la cocina. De su bolsillo sale volando su nuevo celular —de esos con teclado que ahora parecen reliquias— y, como él ni se dio cuenta, el grupo empezó a pasar el teléfono de mano en mano para “personalizarle” un poco la experiencia.
Aquí fue cuando el protagonista, aprovechando su experiencia en RadioShack, decidió cambiarle el ringtone por el famoso grito de Gandalf en El Señor de los Anillos: “¡No pasarás!” (o, para los más fans, “YOU SHALL NOT PASS!”). Una broma pequeña, inofensiva y con sabor geek; algo que cualquiera en esa época hubiera hecho para reírse después, como bien recordaron varios comentaristas: “¡Esto me recuerda a cuando cambiábamos el idioma del celular de un amigo y luego tenía que ir a la tienda a pedir ayuda para volverlo al español!”
Pero la cosa no terminó ahí. Al parecer, otro amigo fue más allá y descargó en el celular de Dave toda la trilogía de El Señor de los Anillos en alta definición. Imagina el peso de esos archivos en una época donde los datos móviles costaban un ojo de la cara. A las semanas, Dave recibió una factura de más de 3,500 dólares por consumo de datos. Y aquí es donde la venganza se vuelve doblemente dulce: el protagonista, que bien podría haber ayudado a Dave a librarse de la deuda, decidió darle el número de atención al cliente y dejarlo batallar solo. “La verdad, después de 18 años de soportar sus tonterías, no me sentí mal. Que pague cada centavo”, remató.
Nostalgia tecnológica y lecciones de vida
La comunidad de Reddit se llenó de comentarios nostálgicos, como quien dice “RadioShack era el paraíso de los electrónicos”, y otros recordando los viejos catálogos con los que soñaban los domingos. Algunos mencionaron que, en su niñez, armar un circuito con su papá era casi un ritual, y hasta hubo quien confesó que extraña comprar sus audífonos favoritos ahí.
Pero también hubo quienes se identificaron con el caos de la historia: “En mi trabajo todos teníamos el mismo Nokia azul y jugábamos a cambiar los teléfonos sin que los demás se dieran cuenta. Era lo máximo ver la cara de sorpresa cuando llamaban a alguien y contestaba otra persona”, escribió alguien más. Sin duda, esos pequeños actos traviesos construyen recuerdos imborrables.
Y claro, no faltó el clásico: “Lo tuyo fue una broma leve, ¡pero lo de la trilogía fue casi criminal!”, señalando que, aunque la venganza fue justificada, alguien se pasó de lanza. Pero en América Latina, donde las cuentas y los teléfonos se comparten y se heredan, todos sabemos que un poco de karma tecnológico nunca cae mal.
¿Quién no tiene un “Dave” en su vida?
La historia de “El Señor del Timbre” no sólo nos saca una sonrisa, sino que nos recuerda el poder de las pequeñas venganzas y el valor de la nostalgia. Al final, todos tenemos un amigo que sólo aprende a la mala y, a veces, la tecnología es el mejor maestro. Así que la próxima vez que dejes tu teléfono sin supervisión en una reunión, recuerda: podrías terminar siendo la próxima víctima de una broma legendaria.
¿Y tú, qué bromas tecnológicas has hecho o sufrido? ¿Eras de los que cambiaban el tono de llamada por “La Cucaracha” o preferías poner el ringtone de la telenovela del momento? Déjanos tus historias y revive esos momentos con nosotros. ¡La venganza, cuando es pequeña y con humor, sabe mejor!
Publicación Original en Reddit: The Lord of the Ringer