El sándwich vengador: pequeña revancha en una casa de estudiantes
¿Alguna vez has llegado a tu departamento compartido después de vacaciones y te topas con una escena digna de película de terror? Imagínate abrir la puerta y que el aroma a “cosas olvidadas” te dé la bienvenida, mientras tus ojos se topan con una bañera negra de mugre y un sándwich descompuesto bajo la mesa. Así comienza una de esas historias universitarias que demuestran que la venganza, aunque chiquita, puede ser bastante sabrosa (o, en este caso, bastante apestosa).
Esta anécdota, extraída de un popular hilo en Reddit, nos muestra que la convivencia universitaria puede convertirse en una verdadera batalla campal… ¡y que dejar un simple sándwich puede desencadenar una guerra fría digna de telenovela!
La casa del terror: estudiantes, co-op y un casero fantasma
En muchas ciudades de Latinoamérica, compartir casa entre estudiantes es casi un rito de paso: rentas una “casa de mala muerte”, el casero nunca aparece y, si tienes suerte, sólo hay cucarachas y no ratas del tamaño de un gato. En la historia original, cuatro amigos universitarios rentaban siempre la misma casa durante sus períodos de prácticas profesionales (“co-op”, ese sistema donde estudias y trabajas por temporadas, parecido a las famosas estadías o residencias de muchos sistemas universitarios latinos).
La casa era un desastre: mugre acumulada, olor a encierro y, como cereza del pastel, un sándwich podrido bajo la mesa de centro. ¿El casero? Ni sus luces. Como diría cualquier mamá mexicana: “¡Ese señor nomás quiere cobrar la renta y ya!”.
Venganza con toque de humor: el sándwich que nadie quiso
Cuando estos chicos llegaron y vieron el basurero que les habían dejado los anteriores inquilinos, el coraje fue tal que, en vez de limpiar, decidieron dejar el sándwich exactamente donde estaba. “¿Que no pudieron tirar su comida? Pues que lo encuentren igualito, pero más apestoso”, pensaron. Así, por tres meses, el sándwich fue parte de la decoración, esperando pacientemente a que regresara el grupo de compañeros que lo había dejado.
Esto me recuerda a ese dicho tan latino: “El que con niños se acuesta, mojado amanece”. Aquí, los estudiantes dejaron claro: si no limpias tus cochinadas, te las encuentras cuando regresas. Porque en la universidad, la ley del hielo y la pequeña venganza son más efectivas que cualquier regaño.
Animales, mapaches y el debate de higiene
Lo más curioso de este relato es cómo los comentaristas de Reddit se pusieron filosóficos. Uno comparó a estos chicos con cerdos, pero otro le corrigió: “¡Oye, los cerdos son limpios! Se embarran de lodo para protegerse del sol y hasta son sociables. Mejor compáralos con mapaches de ciudad: viven en la basura, son medio salvajes y ni ganas de convivir dan”. ¡No cualquiera tiene la creatividad de comparar estudiantes universitarios con mapaches callejeros!
Otro comentario que me hizo reír fue el de quien dudaba si el lugar no estaba lleno de cucarachas. En Latinoamérica, todos sabemos que dejar comida podrida es como ponerle alfombra roja a los bichos. Uno hasta preguntó si los dueños sabían lo que pasaba en la casa, a lo que el propio autor contestó: “Jamás, el casero ni se asoma por aquí”. Clásico.
Y como buen foro de Internet, tampoco faltó el despistado que preguntó: “¿Qué es HCOL?”. Aclaración para los curiosos: significa “High Cost of Living”, o sea, ciudades donde hasta respirar sale caro. Aunque, la verdad, ni la renta más cara justifica vivir entre sándwiches zombies.
¿Quién se atreve a limpiar? Reflexiones universitarias
Varios se preguntaron si los que dejaron el sándwich se dieron cuenta al regresar. En mi experiencia, siempre hay uno que finge demencia y otro que se indigna, pero nadie quiere ser el valiente que limpie. Así son los departamentos universitarios: todos quieren fiesta, pero nadie quiere lavar los platos. Y cuando llega el momento de la verdad, el sándwich vengador es el recordatorio perfecto de que tus acciones tienen consecuencias… ¡y que la venganza se sirve podrida y bajo la mesa!
La moraleja es simple: si compartes casa, no seas cochino. Ni en México, ni en Argentina, ni en Colombia, ni en ningún rincón de Latinoamérica, dejar comida podrida es aceptable. Porque si no limpias, tus compañeros seguro te “regresan el favor” con un toque de creatividad y mucho humor negro.
¿Tú qué hubieras hecho?
¿Te ha tocado vivir una “mini venganza” en casa compartida? ¿Has encontrado sorpresas desagradables tras un viaje? Cuéntanos tu historia en los comentarios y comparte este post con ese roomie que siempre olvida la comida en el refri. ¡Que no digan que no se les avisó!
En la vida universitaria, la convivencia es todo un arte… y a veces, la mejor lección viene en forma de sándwich podrido. ¿Quién dijo que la venganza no podía oler mal?
Publicación Original en Reddit: You left your sandwich under the table? Cool.