Saltar a contenido

El roomie que vino a revolucionar... y terminó en la banqueta con sus peces caros

Joven mudándose a una nueva habitación, reflejando los desafíos de tener un compañero de cuarto tras una ruptura.
Una representación fotorrealista de un joven acomodándose en su nueva habitación, que encarna las complejidades y posibles inconvenientes de tener un compañero de cuarto después de una ruptura. Esta imagen captura la esencia de arreglos de convivencia inesperados y el viaje emocional que conllevan.

¿Alguna vez has sentido que la hospitalidad se te va de las manos? Todos hemos tenido alguna historia con un amigo, familiar o conocido que, por ayudarlo, termina dándonos dolores de cabeza. Y es que, como dice el dicho: “No le des alas a los alacranes”. Hoy les traigo una anécdota sabrosísima de Reddit, donde la pequeña venganza se sirve igual de fría que un ceviche, pero con más satisfacción.

Cuando la buena onda se convierte en pesadilla

Todo comenzó con una cadena de favores digna de telenovela. Una chica, solidaria y con corazón grande, decide darle techo a su pareja, un joven con espíritu revolucionario, de esos que andan “en contra del sistema”, pero que no le hacen el feo a la comodidad cuando la ven. La relación termina—como suele pasar—y, entre culpa y ganas de ayudar, le pide a su amiga (la protagonista de nuestra historia) que lo reciba en su casa. Ella, viendo la oportunidad de ganar un dinerito extra, accede: $750 dólares por una recámara, en una zona donde los cuartos se cotizan en $1,800. ¡Bingo! O eso pensó...

Pero el muchacho resultó ser más difícil que encontrar tortillas calientes en París: usaba el baño de visitas como si fuera un festival de lodo y no movía ni un dedo para limpiar. Nuestra heroína le advierte: “Si tengo que contratar a alguien para limpiar, tú pagas”. Y ahí, como buen mexicano o latino, uno piensa: “Con una plática se arregla”, pero no, el chavo no cambia.

De rebelde a Godínez... pero igual de incómodo

La ironía no tarda en llegar: el roomie, tan anti-sistema, termina trabajando para “el hombre” (o sea, una empresa formal). Y mientras la dueña del depa se inscribe a otra maestría, el único gasto que el chavo cubría era el Internet. Aquí, un comentario de la comunidad resume el sentir de muchos: “Suena bastante típico”, dice CoderJoe1. Y sí, todos conocemos a alguien que predica mucho pero poco aplica.

Pero lo mejor (o peor, según cómo lo veas) llega el último fin de semana. El chico se va a mudar el domingo, pero decide cortar el Internet desde el viernes por la noche. ¡Tómala! Y eso que sabía que la dueña lo necesitaba para sus estudios hasta el lunes. Es como si tu compa te apagara la luz antes del clásico, nomás para hacerte rabiar.

La venganza no se hace esperar: “Tus peces a la banqueta”

El domingo, ya con la mudanza encima, el roomie le pide a la dueña un último favor: dejar su carísimo acuario hasta el lunes. Pero la respuesta fue más clara que el agua de los garrafones: “No, y si no te lo llevas, lo encontrarás en la banqueta”. Aquí no hay espacio para sentimentalismos; después de todo lo vivido, lo justo era aplicar el “cada quién sus peces”. ¡Y así fue! Bye, bye, acuario fancy.

La comunidad de Reddit, por supuesto, se puso sabrosa en los comentarios. Slow-Escape-1985 bromea: “Me tropecé con el título solo de leerlo”, mientras otros dudan de que una recámara cueste tanto: “No creo que haya lugares donde un cuarto valga $1,800 dólares”, comenta ShyChllI, a lo que otra persona responde que en California es normal. En Latinoamérica, muchos pensaríamos: “¡Con eso rento un departamento completo en la Roma o en Palermo!”

Reflexión: ¿Vale la pena ser tan buena onda?

En nuestras culturas, la familia y los amigos son sagrados, y siempre queremos ayudar. Pero, como bien dice el abuelo: “De buenas intenciones está empedrado el camino al infierno”. Esta historia nos recuerda que, por más ganas de ayudar que tengamos, poner límites es necesario.

A veces la vida te da roomies que parecen de película de terror, y uno aprende a la mala. Pero, como muestra nuestra protagonista, una pequeña dosis de venganza puede ser el cierre perfecto para una mala experiencia, y hasta puede dejarte una anécdota para reírte en la próxima carne asada con los amigos.

¿Tú qué harías con un roomie así?

Cuéntanos en los comentarios: ¿alguna vez te tocó vivir con alguien imposible? ¿Cómo lo manejaste? ¿Te animarías a aplicar una venganza chiquita, pero sabrosa? Comparte tu historia, que aquí somos puro chismoso solidario.

¿Te gustó el relato? ¡Síguenos para más historias de la vida real con sabor latino y un toque de picardía!


Publicación Original en Reddit: User roommate and why not to take someone in being kicked out.