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El “problema de ratas” de John: cuando la paranoia te hace cavar tu propia tumba laboral

Ilustración estilo anime de John enfrentando un caótico problema de ratas en un laboratorio de computación universitario.
En esta vibrante escena de anime, John enfrenta una sorprendente crisis de ratas en el laboratorio universitario, mostrando los desafíos inesperados de su trabajo. ¿Logrará resolver el caos?

¿Alguna vez has trabajado con ese compañero insoportable que cree que es el centro del universo, pero en realidad solo estorba? Bueno, hoy te traigo una historia que parece sacada de una comedia mexicana, pero sucedió en una universidad y nos deja una valiosa lección sobre el karma laboral. Prepárate para conocer la increíble venganza chiquita (pero sabrosa) que terminó dándole la vuelta a la tortilla.

El inicio de la novela: “El laboratorio y el rey sin corona”

En 2018, el protagonista de nuestra historia empezó a trabajar de encargado en un laboratorio de computadoras de una universidad. Su chamba era sencilla: ayudar a los estudiantes con impresiones y cuentas universitarias. Hasta ahí, todo normal… salvo por el detalle de que compartía espacio con John, un tipo que, como decimos por acá, sentía que sudaba agua bendita y la universidad le quedaba chica.

John no era jefe, pero actuaba como si hubiera inventado la computadora. Su día consistía en navegar por internet, escuchar música y, de vez en cuando, presumir su “inteligencia” mientras menospreciaba a los demás. Desde el primer día vio a nuestro protagonista como amenaza, aunque ni siquiera compartían turno. Los pocos momentos en que se cruzaban, John se dedicaba a humillarlo y a restarle importancia a todo lo que hacía. No faltaba quien en la uni lo llamara “el Karen de los laboratorios” porque se la pasaba quejándose de tonterías y metiendo cizaña donde no le correspondía.

El gran misterio: la “rata” invisible

Un día, John se puso más dramático que villano de telenovela: cerró la puerta, apagó el internet y, casi gritando, anunció que había una “rata” que entraba de noche al laboratorio para minar criptomonedas. O sea, según él, alguien se colaba a usar las computadoras… y como solo tenían llaves él, el guardia y el protagonista, la sospecha era clara.

John amenazó con “cazar y castigar” a la rata, incluso diciendo que aplicaría justicia por su propia mano, como si fuera el mismísimo Pancho Villa. El protagonista, con toda la calma del mundo, solo le contestó que eso lo decidía la administración, no él. John, fuera de sí, insistía en que haría lo que quisiera. Días después, nuestro amigo descubrió el verdadero motivo del show: una camarita escondida sobre su escritorio, ¡ni siquiera apuntando al laboratorio! John la había instalado sin permiso, solo para espiarlo por miedo a perder su chamba.

Cuando la trampa se volvió contra el tramposo

Aquí es donde la historia agarra sabor a venganza. El protagonista, en vez de explotar, pensó como buen latino: “el que se enoja, pierde”. Así que fue con el jefe del departamento y, con toda la inocencia del mundo, preguntó si ya sabían algo de la famosa “rata”. Cuando mencionó la cámara (y que estaba mal colocada, solo apuntando a su escritorio), el director casi explota de coraje por la vigilancia no autorizada y las amenazas de John.

¿El resultado? John no fue despedido, pero sí regañado con ganas: perdió privilegios, lo cambiaron a una oficina con ventanal (para que todos lo vieran y no pudiera seguir de ocioso), y lo obligaron a trabajar los fines de semana revisando que nadie minara criptomonedas. El guardia también terminó haciendo rondines extra por culpa de los inventos del buen John. Nuestro protagonista, por su parte, terminó su contrato y se fue en paz, mientras John, ahora sí, tenía que chambear de verdad y terminó renunciando poco después.

Como resumió un usuario en los comentarios: “John fue tan paranoico con perder su puesto que él solito se puso la soga al cuello. Es la profecía autocumplida de toda la vida”.

Reflexión y risas de la comunidad

Esta historia se volvió viral, y la comunidad de Reddit no perdonó. Como dijo uno de los comentarios más populares: “Parece que John inventó la rata solo para instalar la cámara y espiarte… y le explotó en la cara. ¡Hermoso!”. Otro usuario, con humor muy latino, resumió: “John fue la rata todo el tiempo”.

Otros lectores, expertos en informática, señalaron que si de verdad hubiera habido una “rata”, no hacía falta tanta faramalla: con revisar los registros de inicio de sesión se hubiera sabido quién entraba fuera de horario. Pero como bien dijeron, “el que se siente más listo que todos, termina cayendo por soberbio”.

Un comentario que me hizo reír mucho decía: “No hay nada mejor que ver a un idiota ingenierizando su propia caída”. Y es cierto: en los trabajos, como en la vida, el que hace mal, mal acaba.

La moraleja tropical

Esta anécdota es más común de lo que parece en oficinas, escuelas y hasta reuniones familiares: hay quienes, por miedo y ego, inventan enemigos donde no los hay y terminan cavando su propia tumba. Es como dice el dicho: “El que busca, encuentra”. Y en este caso, John encontró exactamente lo que más temía… gracias a su propia paranoia.

Así que ya sabes, si tienes un compañero así de tóxico, a veces la mejor venganza es dejar que solo se tropiece con su propia cola. ¿Te ha pasado algo similar? ¡Cuéntanos tu anécdota en los comentarios! Y recuerda, en la chamba como en la vida: más vale maña que fuerza, y el karma nunca olvida.

¿Y la famosa “rata”? Nunca apareció. Quizá porque, como en muchos cuentos, el verdadero enemigo estaba más cerca de lo que pensábamos…


Publicación Original en Reddit: John's 'rat problem' backfires massively.