El poker casero más sospechoso: cuando la venganza se sirve fría y con cerveza
¿Alguna vez te has sentido el “nuevo” en una mesa de poker? Ese que llega con buena onda, unas cervezas, y la ilusión de pasar una noche divertida, solo para descubrir que hay gato encerrado… o mejor dicho, tiburones en la pecera. Así le pasó a un usuario de Reddit, que nos comparte una historia digna de una serie de narcos, pero en versión “Poker de barrio”.
¡Saca las palomitas! Porque aquí hay trampa, picardía y una venganza tan sutil como deliciosa. Y sí, es una lección para todos los que creen que en el poker entre amigos no hay truco.
Cuando el poker entre “cuates” huele raro
Todo empezó como cualquier plan de viernes: “¿Te animas a una partida de poker en casa?”, le preguntó Phil, un conocido del equipo de béisbol infantil de sus hijos. El ambiente parecía de lo más normal: mesa de comedor, buena música, carcajadas, bromas, y unas chelas frías. Hasta ahí, todo el mundo feliz, aun cuando nuestro protagonista perdió unos 25 dólares. Total, como decimos aquí, “lo bailado nadie te lo quita”.
Pero después de varias sesiones, las cosas empezaron a oler a quemado. Phil y otro tipo (literalmente llamado “Guy”) siempre presentes, siempre sentados en los mismos lugares. Cuando les tocaba ser crupier, siempre elegían variantes de poker que ni en las películas de Hollywood: “Hi-Low progresivo”, “con apuesta obligatoria” y reglas raras que sólo ellos dominaban. Y, casualmente, cuando la mano quedaba entre ellos dos, siempre se repartían la ganancia o uno retiraba su apuesta para que el otro se quedara con todo. Demasiada coincidencia para ser puro azar.
Como diría tu abuelita: “Cuando el río suena, es porque agua lleva”.
La trampa está en la mesa (y no es la del mantel)
Algunos pensarán: “¿Para qué seguir yendo si sospechaba que era una trampa?”. Pero aquí entra la esencia latina: uno no sólo va por el dinero, sino por la convivencia, la risa y, por qué no, para ver hasta dónde llega la farsa. Nuestro amigo siguió yendo, a veces ganando manos grandes (cuando los tramposos no podían manipular la jugada), pero la mayoría de veces perdiendo lo justo para no levantar sospechas.
Un comentario en Reddit lo resume perfecto: “Te estaban timando semana tras semana y tu venganza fue… simplemente no ir. ¿Eso es venganza? Más bien abriste los ojos y te diste cuenta de que te estaban viendo la cara”. Pero otro usuario le dio el mérito: “Creo que ya tenían a los otros jugadores listos, y tu ausencia tiró todo el teatro. Probablemente les arruinaste la noche”.
Y es que aquí está el truco: estos juegos dependen de que siempre haya “nuevos incautos”. Si no se completa la mesa, no hay pastel que repartir. El día que Phil le rogó para ser el cuarto jugador, nuestro héroe aceptó… pero sólo para dejarlo plantado. Una, dos, tres horas de espera, con excusas de “ya voy, estoy comprando cerveza”, hasta que se cansaron de esperar. ¡Eso sí es venganza pasivo-agresiva al puro estilo latino!
Entre “cuates” también hay tramposos (y casinos peores)
Muchos usuarios se sorprendieron de lo elaborado del truco sólo para ganar unos cuantos dólares. Uno comentó: “¿Vale la pena tanto show para ganar 50 dólares entre dos?”. Pero otro explicó que esto es más común de lo que parece: “La colusión en el poker es una estafa clásica. En algunos casinos, la mayoría de la mesa puede estar compinchada, sólo dejan un lugar libre para cazar a los ‘pescados’ que llegan de fuera”.
¿Y el casino? Como buen negocio, se lava las manos. Uno contó que en Las Vegas sólo hay una cámara para toda la sala de poker, porque mientras la casa siga cobrando comisión, no les importa si los jugadores se hacen trampa entre ellos. Si eso pasa en un casino, imagínate en la casa de Phil.
Hasta hubo quien sospechó de espejos o muebles que reflejaban las cartas, como en las películas viejas de cantina.
¿Y si la venganza es simplemente dejar de jugar?
La historia no termina con un escándalo ni con gritos de “¡trampas!” sino con un acto tan simple como sabroso: dejar plantados a los tramposos y hacerles perder su ansiada noche de poker. En palabras de la comunidad, tal vez no es la venganza más ruidosa, pero sí una que duele, porque donde más les pega es en el ego (y en la cartera).
Al final, nuestro protagonista no necesitó tirar la casa por la ventana para darles una lección. Bastó con no presentarse y hacerles perder el tiempo. Como diría el clásico: “No hay mejor desprecio que no hacer aprecio”.
¿Y tú? ¿Te ha pasado algo similar en alguna reta de dominó, truco, baraja española o hasta en el futbolito del barrio? Cuéntanos tu historia de venganza “menor”, esa que no es escandalosa, pero deja un saborcito dulce de justicia.
¡Nos leemos en la próxima mano!
Publicación Original en Reddit: Suspicious Friendly Poker Game