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El operador que pateaba su propia computadora: una historia de soporte técnico sin sentido

Ilustración anime de un trabajador manejando equipos mecánicos en una fábrica, destacando desafíos y soluciones.
En esta vibrante escena anime, un trabajador de fábrica enfrenta los obstáculos de resolver problemas mecánicos en medio de maquinaria. La imagen captura la mezcla de desafíos técnicos y el sentido común necesarios en un entorno tan exigente, preparando el escenario para una historia de manipulación y promesas incumplidas.

¿Alguna vez te ha pasado que te llaman para arreglar algo y la solución es tan obvia que te da pena ajena? Pues bienvenido al club de los que hemos sido, sin querer, el “soporte técnico” de la oficina, aunque nuestro trabajo no tenga nada que ver con computadoras. Hoy te traigo una historia real salida de una fábrica, de esas que te hacen preguntarte si el sentido común es realmente el menos común de los sentidos.

Imagina llegar a tu turno justo cuando los jefes se despiden con sonrisas de “todo está bajo control”, sabiendo que en realidad han dejado un polvorín a punto de explotar. En este ambiente, donde las promesas incumplidas y la manipulación laboral son pan de cada día, el protagonista de hoy se convierte en el héroe menos esperado… y todo por una computadora y un pie inquieto.

Un llamado de auxilio... por una PC apagada

Resulta que nuestro protagonista era el técnico de montaje de la segunda jornada, ese que conoce las máquinas mejor que a su propia suegra. Y claro, cuando algo falla, aunque no sea su chamba, le toca ir a salvar el día. Un buen día, su radio suena con la típica urgencia que solo puede significar una cosa: “Mi computadora no funciona”.

¿La respuesta rápida? “¿Ya intentaste enchufarla?”. Pero como siempre, al encargado le da flojera y prefiere que alguien más lo haga. Cuando el técnico llega, encuentra al supervisor dándole al botón de encendido del monitor como si fueran las tragamonedas del casino, esperando un milagro.

Revisa la PC (uno de esos mini computadores tipo NUC que caben en la palma de la mano) y, sorpresa, ¡no tiene cable de corriente! El supervisor, todo un “líder”, confiesa que la computadora se cayó de la repisa y simplemente la volvió a poner… sin notar que se soltó el cable. Y todavía pregunta: “¿Si la conecto ya va a funcionar?”. No cabe duda, algunos cerebros procesan menos que un tostador desconectado.

El problema de fondo: ¿tecnología o falta de sentido común?

Lo más divertido es que esto no fue un incidente aislado. El supervisor tenía la costumbre de poner el pie sobre la repisa donde descansaba la NUC, pateándola una y otra vez hasta que terminaba desconectada. Cada vez, el técnico llegaba a volver a enchufarla y el ciclo se repetía como si fuera el Día de la Marmota. Incluso llegó a preguntarle: “¿Tienes este problema con tu computadora en casa?”. Obvio que no, porque en su casa la computadora no está al alcance de sus patadas.

Aquí entra ese ingenio latinoamericano que tanto nos caracteriza: el técnico, cansado de repetir la misma historia, le consiguió un bloque de material para que pusiera su pie. “Es para reducir las vibraciones en la repisa”, le dijo. Y así, en vez de arreglar la máquina, arregló al usuario. Como dijo un comentarista, “Solucionar el problema arreglando al usuario. ¡Buen soporte!”.

La reacción de los demás: entre risas y palmadas

Pero lo mejor vino después. El supervisor, convencido de que la solución era casi magia negra, le pasó la “técnica” al encargado del tercer turno: “Usa el bloque para apoyar el pie y así no se desconecta la computadora”. El otro lo miró como si le hubiera salido un cuerno en la frente, y el técnico tuvo que explicarle la verdadera razón. Se echaron unas buenas carcajadas, porque en toda fábrica siempre hay uno que necesita instrucciones hasta para respirar.

El jefe del primer turno, enterado del “gran arreglo de TI”, felicitó al técnico con un apretón de manos y un guiño cómplice. Porque si algo nos une en el trabajo es la capacidad de reírnos de lo absurdo, celebrar las pequeñas victorias y sobrevivir al caos de cada día.

Reflexión final: ¿cómo lidiar con los “NUCkleheads”?

En los comentarios de la historia original, un usuario hizo el juego de palabras perfecto: esos mini PCs tipo NUC y el supervisor, “NUCklehead” (mezcla de NUC y “knucklehead”, que sería algo así como “cabeza dura” en buen español). Porque sí, a veces el hardware falla, pero más seguido falla el usuario.

Esta historia nos recuerda algo muy nuestro: más vale maña que fuerza, y muchas veces la solución está en entender a la persona, no solo a la máquina. Ya sea que trabajes en una fábrica, en una oficina o desde casa, siempre habrá ese compañero que necesita que le expliques lo básico… pero con buen humor y paciencia, todo se puede arreglar.

¿Te ha pasado algo parecido? ¿Eres el “técnico no oficial” de tu trabajo? Cuéntanos tu anécdota en los comentarios. Y recuerda: si tu computadora no prende, antes de entrar en pánico… ¡revisa que esté enchufada y que nadie la ande pateando!


Publicación Original en Reddit: Just don't put your foot there