El monitor “inalámbrico” que necesitaba… ¿un cable? Aventuras de soporte técnico en el mundo real
Todos hemos escuchado historias de terror sobre soporte técnico, pero pocas tan graciosas como la que te voy a contar hoy. Imagina que trabajas en una empresa de TI y te toca lidiar con usuarios que creen que la tecnología funciona por arte de magia. Pues bien, esto le pasó a un técnico cuando recibió el típico ticket: “Mi monitor no enciende”. Lo que parecía ser un caso común terminó convirtiéndose en una lección de paciencia, humor, y hasta filosofía sobre la evolución humana frente a la tecnología.
¿Alguna vez has sentido que para algunos, la tecnología es tan misteriosa como los milagros de la abuela en Semana Santa? Prepárate para reír, identificarte y hasta preguntarte si deberíamos volver al ábaco.
El mito del “inalámbrico”: más allá de la lógica
El relato comienza como cualquier historia de soporte técnico: un usuario reporta que su flamante monitor “inalámbrico” no prende. El técnico, siguiendo el manual y años de experiencia, pregunta si el botón de encendido está iluminado. Nada. Todo oscuro. ¿Y el cable de corriente? Silencio total. Hasta aquí, todo normal… hasta que el usuario, con genuina sorpresa, pregunta: “¿Qué cable de corriente?”.
La respuesta del técnico, intentando no reírse, fue una clase exprés: “Todos los monitores necesitan electricidad para funcionar, incluso los inalámbricos. Lo único que va sin cables es la señal de video, pero la pantalla no es mágica”. Aquí es donde la historia se pone buena. El usuario, indignado, exclama: “¡Eso es publicidad engañosa! ¿Para qué quiero un monitor inalámbrico si igual tengo que enchufarlo?”.
A muchos nos ha pasado algo parecido. En Latinoamérica, la abuelita piensa que el microondas calienta con rayos “invisibles” y el primo cree que el Wi-Fi se conecta solo por tener el logo. Pero este usuario llevó la confusión a otro nivel: necesitó que un técnico fuera en persona solo para enchufar el monitor, mientras él miraba todo el proceso como si fuera un ritual de santería.
Entre la magia y la realidad: ¿Tecnología o brujería?
Este caso no es aislado. Muchos en la comunidad de soporte técnico compartieron historias similares. Un forero comentó que, cuando el Wi-Fi era novedad, la gente pensaba que funcionaba “en todas partes”, como si el internet flotara en el aire como el aroma del café por la mañana. Incluso, algunos cancelaban su servicio de internet porque su laptop tenía Wi-Fi, creyendo que ya no necesitaban pagar nada. ¡Como si la señal de internet saliera del mismísimo cielo!
Otro recordó a la clásica persona que compra un módem y vuelve furiosa porque “no sirve”, solo para confesar que ni siquiera tiene computadora. ¿Qué creía? ¿Que el módem era como el televisor en la sala, que solo lo enchufas y llegan los canales por arte de magia? Uno más compartió la historia de una profesora que intentó usar el mouse… ¡sin conectarlo!, convencida de que el cable era solo un adorno.
Y para rematar, varios usuarios destacaron la confusión entre “inalámbrico” y “sin cables”. Como bien adaptó uno: “Inalámbrico significa menos cables, no ningún cable. ¿Ves la diferencia?”. Otro se preguntaba filosofando: “A veces parece que pusieron a gente del siglo XIX de golpe en el siglo XXI, sin aviso ni capacitación”.
Reflexión: El lado humano (y cómico) de la tecnología
No se trata solo de reírnos—aunque a veces es imposible evitarlo—sino de entender que la tecnología avanza más rápido de lo que muchos pueden asimilar. En nuestra región, donde a veces el internet llega más lento que el cartero, aún hay quienes piensan que el Wi-Fi es gratis y que los gadgets funcionan por pura fe.
Un comentarista lo resumió con humor: “Admiro la confianza con la que algunos enfrentan la vida sin tener idea de cómo funciona nada. Debe ser liberador”. Y sí, hay quienes se sienten tan seguros de su error que ni el mejor ingeniero los convence. Aquí aplica el dicho: “Más terco que una mula y más seguro que un político en campaña”.
Y ojo, no todo es ignorancia. A veces, la falta de información, la velocidad de los cambios tecnológicos o simplemente la mala comunicación hacen que hasta el más preparado meta la pata. Pero si algo nos une en Latinoamérica, es la creatividad para encontrar soluciones y, sobre todo, reírnos de nuestros propios enredos tecnológicos.
¿Y si todo fuera “inalámbrico” de verdad?
¿Te imaginas un mundo donde todo fuera realmente inalámbrico? Monitores, refrigeradores, hasta el microondas funcionando sin necesidad de enchufar nada. Probablemente tendríamos que andar con mini reactores nucleares en la mochila—y conociendo a más de uno, habría quienes tratarían de recargar su monitor con agua, tal como un usuario que intentó “rellenar” su televisor LCD con un jarro porque pensaba que los “líquidos” se gastaban.
Y es que, como decían en los comentarios, si la tecnología es suficientemente avanzada, para muchos resulta indistinguible de la magia. Tal vez por eso, a veces nos sentimos como chamanes de la oficina, capaces de “resucitar” aparatos solo con enchufar un cable.
Conclusión: Ríe, aprende y comparte tus historias
La próxima vez que alguien te diga que su monitor inalámbrico no prende, respira hondo, sonríe y recuerda: todos fuimos novatos alguna vez. Y si la historia te saca una carcajada, compártela, porque en el fondo, la tecnología nos une… ¡incluso en nuestros errores más épicos!
¿Tienes alguna anécdota similar de la oficina, la casa o la escuela? Compártela en los comentarios y sigamos riéndonos juntos de este maravilloso y a veces incomprensible mundo digital. Porque, como decimos en Latinoamérica: “Al mal tiempo, buena cara… y mejor humor”.
¿A ti qué historia te ha pasado con la tecnología que te hizo pensar que el aparato tenía vida propia? ¡Cuéntanos y sigamos aprendiendo (y riendo) juntos!
Publicación Original en Reddit: A user insisted their 'wireless' monitor was broken because it needed a power cord.