El misterioso depósito sin reclamar: una noche extraña en la recepción del hotel
¿Alguna vez has sentido que te metes en una película de misterio solo por ir a trabajar? Pues así se sintió el recepcionista de nuestra historia. Imagina: una llamada nocturna, una voz extraña, una clienta aún más rara y un final digno de un episodio de “La Rosa de Guadalupe”… pero sin milagrito al final.
Un huésped fuera de lo común
Todo comenzó una tarde cualquiera, de esas en las que uno solo espera que no lleguen turistas preguntando si hay descuento por pagar en efectivo. El teléfono suena. Del otro lado, una mujer con voz tan lenta que parecía estar narrando un audiolibro de meditación:
—Quisiera reservar una habitación para esta noche, solo tengo una tarjeta de crédito virtual, pero pagaría en efectivo.
¿Tarjeta de crédito virtual? Aquí en Latinoamérica, uno piensa en la clásica tarjeta física (y a veces hasta en “fiado”), así que eso de “virtual” ya era raro. El recepcionista, con experiencia en todo tipo de locuras, le responde lo clásico para alejar problemas:
—Como va a pagar en efectivo, necesitamos un depósito de $200 dólares.
La mujer, sin perder ese tono de “me tomé tres tés de valeriana”, pide que sea solo $100 porque no tiene mucho dinero. Alarmas encendidas: eso huele a lío, como cuando te venden un billete de lotería ganador si les prestas el celular. Así que el recepcionista, diplomático pero firme:
—Creo que este no es el hotel adecuado para usted, puede buscar en otro lado. Buenas noches.
Pero la historia apenas comenzaba…
Apariciones y desapariciones: “Como dice el dicho”, versión hotel
Un rato después, la misma mujer vuelve a llamar:
—Ya encontré más dinero, ¿puedo ir?
Como para no tentar a la mala suerte, el recepcionista accede y la invita a presentarse. Cuando llega, resulta ser una joven de veintitantos, vestida como mochilera en retiro espiritual. Sus ojos perdidos, su voz lenta y su actitud desconectada hacían que todos los clichés de las películas indie cobraran vida.
Paga todo en efectivo, firma la ficha y se instala. Luego, la ven en la zona de la alberca, haciendo posturas de yoga y, según el recepcionista, rezando o meditando sin quitarse la ropa de calle. Después la ve pasar varias veces: con el pelo mojado, con un balón de voleibol, con una bolsa… y de repente, la pierde de vista entrando por unas escaleras que ni siquiera llevaban a su cuarto.
Aquí uno pensaría: “Capaz y se confundió, ya regresará”. Pero no. Esa noche, la joven se esfuma.
El misterio crece: ¿desapareció, se arrepintió o fue todo un sueño?
Al día siguiente, la compañera del turno matutino le cuenta al recepcionista:
—No solo no vino a reclamar su depósito, ¡la habitación está intacta! Como si nadie la hubiera usado.
Y aquí empieza el desfile de teorías locas, porque en Internet cuando hay misterio, hay creatividad. Un usuario compara tratar de entender a algunas personas con “tratar de oler el color nueve”. Otro, más suspicaz, pregunta si revisaron todos los rincones raros del hotel (¡hasta los tanques de agua!), haciendo eco de historias urbanas y hasta tragedias reales como la de Elisa Lam en el hotel Cecil.
Otros sugieren que la chica podría haber sido víctima de trata, que quizá estaba escapando de alguien, o incluso que fue a pasar la noche con otro huésped y se olvidó del depósito. Uno se avienta la teoría de que tal vez confundió el depósito con el costo de la habitación, mientras que otro, con humor negro, dice que pronto harán un documental de Netflix sobre el hotel.
¿Qué es una tarjeta de crédito virtual y por qué la gente la usa?
Entre tanta teoría, surgió la duda: ¿qué rayos es una tarjeta de crédito virtual? Para muchos en Latinoamérica, sigue siendo un término medio desconocido, pero en otros países es común: son tarjetas digitales que existen solo en apps o plataformas, y sirven para hacer pagos en línea o en lugares donde aceptan pagos con el celular. Hay bancos que las ofrecen para compras seguras en línea, y hasta servicios como DoorDash o Revolut permiten crear una por seguridad.
Pero claro, la mayoría de los hoteles están acostumbrados a la vieja confiable: tarjeta física o billete en mano. Así que la confusión es comprensible.
Reflexión final: cuando la realidad supera a la ficción
Esta historia nos recuerda que, a veces, la realidad es más extraña que cualquier novela de misterio. Como dijo un usuario, intentar entender a algunas personas es como tratar de oler un color… ¡simplemente no tiene sentido! Pero también nos llama a la empatía y la precaución: si en tu hotel o negocio pasa algo así, no está de más reportarlo para evitar tragedias.
¿Tú qué harías? ¿Te ha pasado un huésped tan misterioso? ¿Crees que fue solo despiste, un problema personal… o algo más digno de “Expedientes Secretos X”? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios!
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Publicación Original en Reddit: The mysterious unclaimed deposit