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El misterio matutino de la red: cuando el “mesh” casi nos saca canas verdes

Ilustración en 3D tipo caricatura de un técnico frustrado lidiando con un problema de conexión matutino.
Esta imagen en 3D muestra la frustración de un técnico enfrentando una terco corte de red, resaltando los desafíos de esas primeras horas de la mañana.

¿Alguna vez has sentido que tu computadora te odia, especialmente en las mañanas? Bueno, imagina ser el encargado de soporte técnico y que cada día, como si fuera un embrujo mañanero, tus máquinas industriales decidan desconectarse del mundo sin razón aparente. Así empezó esta historia, en la que la red se volvió más voluble que el clima en la Ciudad de México y donde descubrir la causa fue tan complicado como encontrar el último pan de muerto en noviembre.

La pesadilla de cada mañana: “¡Otra vez sin internet!”

Todo comenzó en una empresa donde las famosas máquinas CNC (o como algunos despistados decían, “C&C”, que aquí podría sonar a un combo de tacos y cerveza), empezaron a perder conexión a internet apenas amanecía. ¿El resto de los dispositivos? Felices y navegando a la velocidad del chisme en WhatsApp. Pero estas máquinas, esenciales para la producción, entraban en modo “offline” desde el primer boot hasta, si tenían suerte, mediodía.

El primer instinto del equipo fue culpar al switch barato, ese que parece “de juguete” pero que misteriosamente sigue funcionando en tantos negocios latinos. Lo cambiaron, pero el problema siguió. Hablaron con el proveedor, quien, fiel al estilo burocrático de muchos, ni se asomó por el sitio ni quiso ayudar remotamente cuando el caos ocurría. Así que, como buen latino, el protagonista decidió meter las manos porque “si no lo hago yo, nadie”.

Diagnóstico al estilo Sherlock Holmes: buscando la aguja en el pajar

Después de pasar por los típicos pasos (reiniciar, cambiar cables, hasta probar con un adaptador USB “por si las dudas”), la cosa seguía igual. Fue entonces cuando se armó un kit de iperf y pingplotter, herramientas que para muchos suenan a brujería tecnológica, pero que ayudan a ver qué tan fea está la cosa en la red.

Descubrió algo digno de telenovela: la red regresaba… ¡6 segundos cada minuto! Como si la conexión tuviera reloj y dijera “bueno, te doy tantito internet, pero no te emociones”. Ni Windows ni el software de las CNC alcanzaban a darse cuenta de que el internet volvía tan poco tiempo.

El “plot twist” más inesperado: ¡todo por ahorrar un cable!

Aquí es donde la historia se pone buena, porque de repente nuestro héroe recordó que, hace dos meses, una empresa externa instaló un switch y dos access points cerca de una sala de juntas. ¿El problema? En vez de conectar esos equipos al switch central, jalaron un cable directamente de una máquina CNC. O sea, como cuando en la fiesta conectas la extensión desde el microondas y luego todos se quedan sin luz cuando calientas las tortillas.

Resulta que cada mañana, la empresa apagaba el breaker principal de las máquinas de producción (una costumbre bastante común en muchas fábricas latinas para “ahorrar luz”). Esto hacía que el switch y los access points perdieran su conexión cableada y, en vez de quedarse esperando, activaban el modo “mesh” (red mallada) y buscaban conectarse como pudieran. Pero cuando regresaba la luz, el “mesh” no soltaba la conexión inalámbrica y, ¡pum!, se hacía un bucle de red que volvía locas a las CNC.

Un usuario en el foro lo resumió perfecto: “Desactivar el ‘mesh’ debería ser ley, salvo que realmente lo necesites”. Y otro, con humor digno de sobremesa de domingo, advirtió: “Una red mesh NO significa que tus dispositivos puedan brincar de un access point a otro como en las películas”. Esos pequeños detalles, que parecen insignificantes, pueden ser la diferencia entre un día productivo y una jornada digna de memes.

Moraleja: lo básico nunca falla (pero siempre lo olvidamos)

Al final, desactivar el “mesh” resolvió el problema. Eso sí, causó una pequeña interrupción en la sala de juntas, pero nada que no se arregle con cafecito y buena charla. Lo irónico es que, después de 32 horas de reuniones, diagnósticos y vueltas con la gerencia (como suele pasar en muchas empresas de Latinoamérica), la solución se aplicó en apenas media hora.

El autor original lo dijo con toda la sinceridad del mundo: “Horas buscando pistas falsas y hablando con gerentes: 32. Horas arreglando el asunto: 0.5. Horas intentando convencerme a mí y a mi colega de revisar lo básico siempre: infinito y contando”. En todas partes se cuecen habas, y aquí queda claro que hasta los expertos pueden caer en la trampa de lo obvio.

Conclusión: ¡Cuéntame tu peor historia de soporte!

Estas historias nos recuerdan que, en el mundo de la tecnología y el trabajo en Latinoamérica, los problemas más complejos a veces se resuelven recordando lo más simple. Así que la próxima vez que la red te juegue una mala pasada, acuérdate de revisar cables, apagadores y, sobre todo, ese “mesh” travieso.

¿Te ha pasado algo parecido? ¿Tienes una anécdota de soporte técnico de esas para reír (o llorar)? Cuéntala en los comentarios, que aquí todos aprendemos y nos reímos juntos. ¡Hasta la próxima, comunidad techie!


Publicación Original en Reddit: Network outage in the mornings