El misterio del oso de goma: ¿truco, prueba o costumbre extraña en el hotel?
Trabajar en un hotel pequeño puede ser como vivir en una telenovela: cada día trae un chisme diferente, alguna locura inesperada o un personaje que parece salido de una comedia de situación. Pero lo que le pasó recientemente a una camarera y a su colega de recepción, en un hotelito de solo 28 habitaciones, supera cualquier capítulo de “Vecinos” o “El Chavo del 8”. Imagina que llegas a limpiar una habitación y, de repente, encuentras un osito de goma —sí, de esos dulces Haribo— perfectamente acomodado en el marco de la puerta del baño. Al principio suena chistoso, pero cuando la cosa se repite… todo se pone más raro que canción de Chabelo un domingo por la mañana.
El caso del “Señor Haribo”: Entre el misterio y la risa nerviosa
Todo comenzó cuando la camarera, que también es buena amiga del recepcionista, se quejó: “¡Otra vez me dejaron un osito de goma en la habitación! Pero no tirado, no… bien puesto arriba del marco de la puerta del baño”. Al principio, pensaron que era una broma de un compañero. Pero no, cuando fueron juntos a revisar, ahí estaba el famoso osito, como si estuviera cuidando el baño.
Lo curioso es que no era la primera vez. Días antes, en la habitación 2, lo mismo: un osito de Haribo, también en el marco de la puerta del baño. Ahora era la habitación 8. El recepcionista, intrigado, revisó los registros de huéspedes y ahí estaba la coincidencia: ¡el mismo señor se había hospedado en ambas habitaciones, y justo después de su salida aparecían los ositos! Así nació el apodo: “el Señor Haribo”.
¿Una prueba, una tradición o simple locura?
En la recepción empezaron las teorías. ¿Será que el huésped quiere comprobar si realmente se limpia la habitación? ¿O es alguna especie de tradición secreta, como esconder monedas en la casa para la buena suerte? En Latinoamérica, no faltan las supersticiones: que si el arroz en la boda, que si el billete doblado en la billetera, que si no se barre de noche porque se barre la suerte. Pero… ¿ositos de goma en los hoteles?
La comunidad de internet no tardó en opinar. Un usuario sugirió devolverle los mismos ositos en su próxima visita, en una bolsita sobre la almohada, con una notita que diga: “Tus amigos te esperaban”. Otros, con mucho humor, propusieron dejarle la versión sin azúcar (famosa por sus efectos secundarios en los foros gringos), pero al toque latinoamericano todos pensaron: “No, pobre del que limpie el baño después”.
Alguien recordó la costumbre de esconder cosas para ver si los hoteles realmente limpian. Desde monedas hasta notas escondidas entre las sábanas, todo para poner a prueba al personal de limpieza. Es más, una usuaria contó cómo sus hijos, cada vez que viajaban, escondían algún objeto en la habitación, solo “por tradición”. ¿Será que el Señor Haribo solo quiere divertirse, o es de esos clientes obsesivos que todo quieren comprobar?
Un asunto de costumbres y rarezas: ¿Quién no tiene una manía?
En los hoteles de Latinoamérica, la creatividad de los huéspedes es infinita: desde quienes piden ponerle chile a la pizza del desayuno, hasta los que llevan su propia hamaca para colgarla en el balcón. Pero hay un límite entre la costumbre simpática y la manía extraña. Una comentarista compartió: “Quizá es alguien con TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo), dejar cosas en lugares altos para sentir protección”. Y aunque suene raro, en nuestra cultura también abundan los rituales: el vaso de agua detrás de la puerta, la escoba al revés para alejar visitas indeseadas, o hasta los frijoles en las esquinas de la casa.
Pero lo que puso a todos los pelos de punta fue la pregunta: ¿Y si el huésped ni siquiera sabe si encuentran los ositos? ¡Ni siquiera repite habitación! Entonces, ¿es broma, prueba, tradición, superstición, o simplemente una manía personal?
El lado divertido (y un poco inquietante) de trabajar en hotelería
La historia del Señor Haribo se volvió tema de sobremesa entre el staff. Algunos propusieron hacerle la “jugada de regreso”: guardar todos los ositos y devolvérselos en una bolsita la próxima vez que llegue, como quien guarda los tuppers del vecino hasta que vuelve por ellos. Otro más sugirió: “¿Están seguros que solo son dulces normales?”, y ahí sí, todos se rieron nerviosamente. En un hotel, uno nunca sabe lo que va a encontrar: desde patitos de hule en el baño, hasta cartas escondidas en el minibar.
Una cosa es cierta: trabajar en hotelería en Latinoamérica es para gente de buen humor y nervios de acero. Entre huéspedes misteriosos, pedidos imposibles y anécdotas que parecen sacadas de una película de Cantinflas, lo mejor es reírse y compartir estas historias con el equipo. Porque, como dijo una usuaria, “Ya ni me sorprende, la gente es creativa. Pero este huésped se lleva la corona”.
¿Y tú? ¿Alguna vez encontraste algo extraño en un hotel, o tienes alguna manía secreta cuando viajas? Cuéntanos tu historia en los comentarios y sigamos alimentando este archivo de anécdotas que solo los hoteles pueden ofrecer. ¡Quién sabe! Quizás el próximo misterio sea el tuyo.
Publicación Original en Reddit: Mr. Haribo