El Kevin latinoamericano: 16 años de prepa, historias de oficina y otras joyitas
Todos en la vida hemos conocido a un personaje peculiar en el trabajo, ese que parece vivir en su propio universo paralelo. Pero hay gente que trasciende la categoría de “personaje” y se convierte en leyenda urbana de la oficina. Hoy te traigo la increíble historia de “Kevin”, el compañero que, según cuenta la leyenda, ¡pasó 16 años en la prepa! Prepárate para reírte, sorprenderte y, quizá, sentirte identificado con alguna anécdota de la fauna laboral latinoamericana.
El mito de los 16 años en la prepa: ¿Kevin o protagonista de telenovela?
Imagina a alguien que dice haber estudiado la prepa en cuatro lugares distintos, al mismo tiempo, y ni siquiera puede recordar el nombre de las ciudades donde supuestamente estudió. Así es Kevin, el hombre que “vivió” en “South Cali” cuando estaba de moda The OC, y en la “Costa Norte” cuando todos hablaban de Crepúsculo y sus vampiros brillosos. Si los culebrones mexicanos nos han enseñado algo, es que siempre hay alguien que se inventa una doble vida, pero Kevin se inventó ¡cuatro!
Según contó el autor original de la anécdota, Kevin aseguraba haber pasado cuatro años en la prepa de cada ciudad, sumando un total de dieciséis años. Pero cuando le preguntaban sobre detalles básicos, ni siquiera reconocía los chismes más populares o las bromas típicas de la escuela. Uno de los comentarios más celebrados en la comunidad fue: “Alguien que estudia 16 años la prepa no se gradúa hasta los treinta”. Y pues sí, en Latinoamérica eso sería digno de una novela: “Kevin, el eterno estudiante”.
Hazañas tecnológicas y la leyenda de la pila AAA
¿Quién no ha tenido un compañero que batalla con lo más básico de la tecnología? Kevin llevó eso al siguiente nivel. En su clase de computación “universitaria”, solo aprendió a prender la compu… ¡por una hora entera, tres veces a la semana! Imagínate pagar colegiatura solo para picarle al botón de encendido y mirar la pantalla como si fuera el meme del perrito confundido.
Pero la joya fue cuando Kevin se quejaba de que su mouse inalámbrico era “demasiado pesado” para cambiarle las pilas. Eso sí, cargaba una botella de agua tamaño garrafón, de esas que uno lleva a la universidad para sobrevivir todo el día, y la levantaba sin problemas. “No puede ser, el mouse pesa menos que una empanada”, diría cualquier latino. Pero Kevin era un caso aparte. Como comentó alguien en Reddit: “Es un vampiro de oxígeno”, de esos que chupan la energía del ambiente con su sola presencia.
El clima perfecto que nunca existió (y otras hazañas laborales)
En las oficinas latinas, siempre hay pleito por el aire acondicionado. Pero Kevin llevó la discusión a otro nivel. Decía que no podía trabajar si la temperatura era mayor a 71° ni menor a 72°. O sea, 73° era demasiado frío y 70° era un horno. ¿Cómo se resuelve eso? ¡Ni el mejor encargado de mantenimiento podría!
La comunidad no dejó pasar la oportunidad y soltó joyas como: “Sorprende que haya pasado la entrevista de trabajo”. Otro incluso bromeó: “Seguro trabaja en el Senado, ahí sí aceptan a cualquiera”. Y es que todos hemos conocido al típico compañero que siempre encuentra una excusa para no hacer nada: que si le duele la espalda, que si el café está frío, que si el clima no ayuda... Pero Kevin jugaba en otra liga.
Para rematar, nuestro héroe se negaba a usar más que una sudadera ligera en pleno frío polar. Sin gorro, sin guantes, con zapatos baratos y quejándose todo el día. Y cuando llegaba la noche, en lugar de usar una cobija eléctrica como haría cualquier abuelita mexicana, ¡metía un calefactor debajo de las sábanas! Uno de los comentaristas recordó los programas de “Rescate 911” y los sustos que daban esos accidentes. Aquí sí aplica el dicho: “Donde hay confianza, da asco”.
¿Mentiroso, genio incomprendido o simplemente Kevin?
Algunos lectores opinaron que Kevin era un “mentiroso compulsivo” que no podía dejar pasar la oportunidad de ser el protagonista de cada historia. Así como el amigo que siempre te dice que él también jugó futbol profesional, fue campeón estatal de ajedrez y conoció a Chabelo. Otros pensaron que era “incompetencia intencional”, ese arte de hacerse el tonto para que nadie lo moleste. El autor original confirmó que, muchas veces, veía a Kevin hacer tareas que decía que no podía, cuando nadie lo observaba.
A fin de cuentas, la moraleja es clara: cada oficina tiene su Kevin, ese personaje que nos hace la vida más entretenida, aunque a veces nos saque canas verdes. En Latinoamérica, donde el ingenio y la picardía nunca faltan, siempre habrá historias que nos recuerdan que la realidad supera a la ficción.
Conclusión: ¿Y tú, tienes un Kevin en la oficina?
El mundo laboral latinoamericano está lleno de historias insólitas, y la de Kevin es solo la punta del iceberg. Si tienes un compañero así, cuéntanos tu anécdota en los comentarios. ¿Cuál ha sido la excusa más absurda que has escuchado? ¿Quién es el Kevin de tu oficina? ¡No te quedes con la historia, comparte y ríete con nosotros!
Porque, al final, todos necesitamos un poco de humor para sobrevivir a la jornada laboral. ¡Hasta la próxima, chavos!
Publicación Original en Reddit: Kevin did 16 years of high school