El jefe gritón y la venganza digital: cómo salir temprano del trabajo sin levantar sospechas
Todos hemos tenido alguna vez un jefe que cree que levantar la voz es la mejor forma de solucionar problemas. En Latinoamérica, cuando esto pasa, solemos bromear con frases como “se le subió el azúcar” o “al jefe se le fue la olla”. Pero, ¿qué harías tú si ese jefe no solo grita, sino que lo hace sin razón y contra todo su equipo? Bueno, la historia de hoy nos muestra una venganza tan ingeniosa como inocente… y que muchos desearíamos haber tenido el valor (¡y la habilidad técnica!) para realizar.
La rabieta del jefe y la chispa de la creatividad
En un departamento de producción de una empresa (imaginemos que es una imprenta de esas donde el café nunca falta y la presión está a la orden del día), el jefe decidió descargar su enojo con todo su equipo. Y claro, nadie tuvo la culpa realmente, pero el pobre grupo se llevó el regaño “de gratis”. Aquí es donde entra nuestro protagonista, el sysadmin (administrador de sistemas), que vio la injusticia y, como buen latino, pensó: “esto no se queda así”.
Así que, aprovechando que era primavera y que todos ya soñaban con salir temprano un viernes para disfrutar del sol, armó un pequeño guión remoto (un “script”, como le dicen los que saben) para adelantar unos minutos los relojes de los computadores… ¡pero solo los de los que sufrieron el regaño! El jefe, por supuesto, quedó fuera de la jugada.
El viernes soñado: cuando el reloj decide a tu favor
Imaginen la escena: son apenas las 4:15 de la tarde, pero todas las Macs del grupo marcan las 5:00 pm. Como buenos trabajadores confiados (porque, seamos honestos, ¿quién no confía en la tecnología de la empresa?), empezaron a guardar todo y a alistarse para irse. Una de las señoras del grupo, de esas que siempre tienen un comentario sabio, notó lo claro que estaba el día: “¡qué raro, todavía hay luz y ya nos vamos!”, dijo, y todos asintieron felices.
Mientras tanto, el jefe, metido en su cubículo (o “ratonera”, como decimos cariñosamente), ni cuenta se daba de lo que pasaba. De repente, se asoma, más perdido que un pulpo en un garaje, y ve que no queda nadie en su equipo. La confusión fue tal que, como dijeron algunos en los comentarios del post original, parecía “topo saliendo de su cueva” o “suricata asomando la cabeza”, imágenes que en Latinoamérica nos recuerdan más a la tía que chismea desde la ventana.
¿Realidad, leyenda o solo una buena historia de oficina?
Como era de esperarse, la historia desató debate en redes. Algunos usuarios señalaron, con ese escepticismo tan propio del compañero que siempre busca la quinta pata al gato: “¿De verdad nadie tenía un celular o un reloj?”. Otro añadió: “¿Nadie notó que se iban temprano durante varios días? ¡Eso está raro!”. Pero también hubo quien defendió la jugada: “¿Quién va a dudar del reloj de la computadora de la oficina? Si ahí sale la hora, pues ahí mismo confías”.
Y es que, en muchas oficinas de Latinoamérica, sobre todo antes de la era de los smartphones, el reloj de la computadora era casi ley. Además, ¿quién no ha soñado alguna vez con que el día laboral termine más rápido? Como bien resumió otro usuario: “No todos los héroes llevan capa”. Y en este caso, el héroe ni siquiera necesitó salir en la foto.
Venganzas pequeñas, grandes satisfacciones
Lo más curioso es que nuestro “héroe digital” esperó hasta su último día en la empresa para confesar su travesura. Una jugada maestra, digna de esas anécdotas que se cuentan en la sobremesa con los amigos: “¿Te acuerdas del jefe gritón? Pues yo fui el que hizo que todos salieran temprano ese viernes…”
Y aunque algunos expertos en tecnología señalaron que cambiar la hora del sistema puede traer problemas con correos, aplicaciones o incluso con la red de la empresa, otros comentaron que, si se hace solo “visual”, no afecta tanto. Incluso alguien recordó cómo en su universidad adelantaron los relojes de las aulas para salir antes de una clase aburrida. ¡La creatividad no tiene límites!
¿Y tú, te animarías a una venganza así?
En el fondo, la historia nos deja una lección: a veces, las pequeñas venganzas son las más sabrosas, sobre todo si no hacen daño y logran que los justos ganen al menos una batalla. Y aunque no todos tienen el poder de un sysadmin, todos podemos soñar con ese viernes en el que, mágicamente, el reloj decida que ya es hora de irse a casa.
¿Alguna vez viviste o presenciaste una pequeña venganza en la oficina? ¿Qué harías tú si tu jefe te grita sin razón? Cuéntanos tu historia en los comentarios, que aquí nos encanta el buen chisme y la solidaridad entre trabajadores.
¡Hasta la próxima, y que tus viernes sean siempre tan cortos como este!
Publicación Original en Reddit: Yell at my people, watch me dismiss them early