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El insólito caso del pollo rostizado “demasiado polloso”: historias de devoluciones locas en supermercados

Representante de servicio al cliente sorprendido por el regreso de un pollo rostizado completamente comido por queja de
En esta escena cinematográfica, un empleado de supermercado se queda atónito al recibir el regreso de un pollo rostizado devorado, alegando que estaba "demasiado pollo". ¡Descubre el mundo humorístico y absurdo de las devoluciones en el retail en nuestro último blog!

¿Te imaginas ir al supermercado, comprar un pollo rostizado, devorarlo hasta dejar solo los huesos… y luego regresar para pedir tu dinero porque “sabía demasiado a pollo”? Aunque suene a chiste de tíos en la sobremesa de domingo, esto realmente pasó. Y no, no fue en una película de comedia, sino en la vida real de un valiente trabajador de supermercado que compartió su historia en Reddit, donde miles de personas no sabían si reír, llorar o pedir que les devuelvan la fe en la humanidad.

Porque sí, en el mundo del retail uno cree haberlo visto todo, hasta que llega alguien a romper el récord mundial de excusas absurdas para pedir devoluciones. Si alguna vez pensaste que tu trabajo era complicado, espera a leer cómo un “pollo demasiado polloso” puso de cabeza a empleados, gerentes y a toda la clientela virtual.

Cuando el pollo es demasiado... ¿pollo?

En Latinoamérica, todos tenemos ese tío, vecino o amigo que se queja de los tacos porque traen demasiado cilantro, o de la pizza porque “está demasiado italiana”. Pero lo que vivió el usuario de Reddit u/Sudden_Dealer3922 va más allá: un cliente llegó al supermercado con una charola repleta de huesos, ni una pizca de carne, exigiendo el reembolso de su pollo rostizado porque “tenía sabor a pollo”. ¡Tal cual! El argumento era que esperaba que supiera más a pavo… y claro, la lógica se fue de vacaciones.

El empleado, curtido en mil batallas, preguntó con asombro qué quería decir con “demasiado polloso”. La respuesta: el cliente esperaba que supiera a pavo, no a pollo. Aquí es donde uno se pregunta si no entró a la dimensión desconocida o, como decimos en México, si no le estaban jugando una broma nivel “Cámara Escondida”.

La cultura de “el cliente siempre tiene la razón”… ¿o la cara dura?

Muchos comentarios de la comunidad de Reddit se volcaron a debatir el fenómeno de la “cultura de habilitar al cliente”, esa idea importada del norte donde siempre hay que darle gusto al consumidor, pase lo que pase. Como bien resumió un usuario: “Esa cultura es la cruz de los trabajadores de tiendas en todas partes”. Y no falta quien lo compare con la clásica “doña Karen” exigiendo hablar con el gerente porque la vida no le sonríe.

En nuestros países, aunque el dicho reza que “el cliente siempre tiene la razón”, todos sabemos que el ingenio latinoamericano se luce tanto para la trampa como para la respuesta ingeniosa. Un comentarista bromeó: “¿Entonces puedo devolver mi botella vacía de tequila porque no sabía a whisky?” Otro, más serio, reflexionó: “Aquí no se trata de perder clientes, sino de no crear un precedente peligroso donde la gente crea que puede comerse todo y luego pedir que le devuelvan el dinero porque no sabía a Navidad”.

Y es que, como señalaron varios, muchos gerentes simplemente prefieren evitar el conflicto y reembolsar, aunque la excusa sea peor que un mal chiste de abuelita. “A veces solo quieres que la estupidez se vaya”, confesó otro trabajador. Pero también hubo quienes defendieron el poner límites: “Si nunca ceden ante estas quejas, dejan de ser frecuentes. Si siempre ceden, los clientes aprenden a salirse con la suya”.

Historias del supermercado: de pollos, jamones y excusas imposibles

La anécdota del pollo no es única. En Latinoamérica, todos hemos escuchado historias de personas devolviendo un jamón ya comido porque “olía raro”, o reclamando por una pizza “demasiado redonda”. Un usuario compartió que alguien trató de regresar un jamón en rebanadas, pero solo trajo la etiqueta del precio: “Ni jamón, ni foto, ni recibo”. Y aún así, el gerente aprobó el reembolso. Otro relató la devolución de camisas para pesca llenas de sudor y quemaduras de cigarro, y hasta mesas plegables rayadas y con manchas de pasto.

El ingenio del cliente no tiene límites, pero el aguante del trabajador tampoco. Algunos comentaron cómo, en ocasiones, el mínimo pretexto basta para que un cliente quiera “probar suerte” y ver si obtiene algo gratis. Como dirían nuestras abuelas, “el que no arriesga, no gana”… aunque aquí, más bien, “el que no inventa, no come”.

¿Dónde quedó la lógica? Reflexiones con sabor a pollo y buen humor

Finalmente, la moraleja de esta historia es clara: el retail es un universo paralelo donde la lógica se toma vacaciones y la realidad supera a la ficción. Como escribió el protagonista: “Momentos así te hacen cuestionar la realidad, porque aparentemente la comida solo es aceptable cuando finge ser otra cosa”. Y la comunidad, entre risas y facepalms, coincidió: si existiera la devolución de sentido común, ya todos la habríamos solicitado.

Así que la próxima vez que escuches a alguien quejarse de que las empanadas tienen “demasiada masa” o que los tamales son “muy tamaleros”, recuerda el caso del pollo “demasiado polloso” y da gracias porque, al menos hoy, nadie ha regresado un pozole porque “sabía demasiado a maíz”.

¿Tienes una historia de devoluciones absurdas? ¿Alguna vez tuviste que lidiar con un cliente que se pasó de la raya? Cuéntanos en los comentarios, ¡que seguro en Latinoamérica las anécdotas no faltan!


Publicación Original en Reddit: Customer tried to return a rotisserie chicken that was 'too chickeny'