El inquilino más raro: Kevin, el de la tetera rota y las vacaciones tropicales en Islandia
¿Alguna vez has conocido a alguien que parece sacado de una película de comedia, pero en la vida real? Pues hoy te traigo la increíble historia de Kevin, un inquilino tan extraño y entrañable que podría ser primo de Mr. Bean, sólo que versión latinoamericana. Imagina llegar cada semana a tu trabajo y nunca saber con qué te va a salir: ¿querrá venderte una tetera rota? ¿O aparecerá con una camisa hawaiana en medio de un invierno digno de Bariloche? La vida con Kevin nunca fue aburrida, y hoy quiero compartirte sus mejores (o peores) momentos.
El negocio imposible: la tetera rota que nadie quería
Todo comenzó cuando Kevin llegaba feliz y campante a la recepción del edificio (yo trabajaba ahí), dejando caer sobre el mostrador, como si fuera oro, una tetera. Pero no cualquier tetera, ¡una tetera rota! Y su oferta era siempre la misma:
—“¿Quieres comprar una tetera?” —“No, gracias, Kevin, ya tengo una.” —“No tiene nada malo, sólo que está rota.” —“Pues menos la quiero, Kevin…”
Y así, este ritual se repetía con todos: compañeros, vecinos, hasta los niños del edificio. Nadie entendía por qué. Hasta que el encargado de vivienda nos reveló el misterio: Kevin hervía huevos en la tetera. ¡Sí, huevos! A veces quedaban bien, pero la mayoría de las veces explotaban y la tetera quedaba para el arrastre. Así que cada tanto, Kevin estrenaba tetera y trataba de vender la vieja, convencido de que, de alguna manera, alguien la querría. Como dijo un comentarista en Reddit, “Esa es la frase más Kevin de toda la historia: ‘No tiene nada malo, sólo que está rota’”. Imaginen esa lógica aplicada en un tianguis: “Este celular funciona perfecto, nomás no prende”.
Vacaciones a la moda... aunque sea en el Polo Norte
Kevin era un trotamundos. Tenía amigos en todas partes y no se perdía una sola oportunidad de viajar. Pero lo más curioso era su “outfit” de vacaciones: camisa hawaiana, shorts marrones y zapatos negros. Ni más, ni menos. “Estas son las únicas ropas de vacaciones”, decía sonriente.
Lo divertido era verlo con ese look en pleno invierno europeo. Una vez casi termina en el hospital en Reikiavik, Islandia, porque lo único que agregó para “protegerse” del frío fue un par extra de calcetas. Eso es tener convicción, y un poquito de terquedad. Un usuario de Reddit no pudo evitar compararlo con Mr. Bean, pero con presupuesto, diciendo: “Este es Mr. Bean con una tarjeta dorada”. Me imagino a Kevin llegando a Ushuaia en julio, vestido para Cancún.
El misterio del moho en la ventana (y el balde de agua)
Cada otoño, sin falta, había que reparar manchas de moho en la ventana del departamento de Kevin. Algo común, pero lo raro era la causa. Resulta que cuando el calor apretaba y Kevin quería refrescarse, no abría la ventana porque “no le gusta el ruido de la calle”. ¿Su solución? Llenar un balde con agua y lanzarlo contra la ventana... ¡pero desde adentro! Así, pretendía “bajar la temperatura” y al poco tiempo, el moho hacía su aparición triunfal.
Las advertencias de hacerlo por fuera nunca surtieron efecto. Kevin juraba que funcionaba perfecto (aunque nunca juraba, era muy educado). Aquí en Latinoamérica, esto sería como intentar apagar el calor del verano con un “baldazo” adentro de la casa... y luego quejarse de que la pintura se echó a perder.
El altar más raro: homenaje... ¿o algo más?
Lo más inquietante, sin duda, era el pequeño santuario que tenía en una habitación. Un nicho con tres velas (dos de verdad y una eléctrica, siempre encendida) y cientos de recortes de celebridades femeninas, jóvenes, bonitas… y tristemente, muchas ya fallecidas. Kevin aseguraba que era un homenaje para honrarlas. ¿Será cierto o había algo más? Como dice el dicho, “cada cabeza es un mundo”, y la de Kevin era un universo paralelo.
Un usuario de Reddit bromeó diciendo que Kevin parecía el protagonista de una serie sobre criminales internacionales, pero el propio autor de la historia respondió con humor: “¿Por accidente, o por darles té con sabor a huevo?”. Y es que con Kevin, nunca se sabía.
Reflexión final: ¿genio incomprendido o simplemente un buen tipo raro?
La verdad, más allá de sus locuras, Kevin era una persona amable y educada. De esos personajes que dejan huella, no por hacer daño, sino por ver la vida de una manera tan diferente que uno termina riéndose y contándolo a los amigos. En la comunidad de Reddit, muchos coincidieron: raro, sí, pero entrañable.
¿Tú conoces a algún “Kevin” en tu vida, ese vecino, amigo o colega que parece sacado de una comedia? ¡Cuéntanos tu anécdota abajo! Y recuerda: si te ofrecen una tetera rota, mejor pregunta primero si fue para hervir huevos...
Publicación Original en Reddit: Kevin the Crazy Tenant with a constantly breaking kettle