El infame 'Click de la Muerte': Cuando el Iomega REV volvió loco al hospital
¿Quién no ha vivido ese momento de terror cuando la tecnología decide jugar en tu contra justo en el peor momento? Si alguna vez trabajaste en soporte técnico, sabes que cualquier cosa puede pasar, pero hay ciertas piezas de hardware que, como el mal de ojo, traen más problemas que soluciones. Y hoy vamos a hablar de uno de esos villanos: el Iomega REV, ese disco que prometía ser el futuro... y resultó ser la pesadilla de muchos.
Esta historia se desarrolla en un hospital de 2004, pero podría haber pasado en cualquier oficina de América Latina donde los recursos son limitados y la creatividad para resolver problemas, infinita.
El inicio de la tragedia: un servidor, muchos egos y demasiadas impresoras
Todo comenzó cuando una clínica decidió cambiar de proveedor de soporte técnico. El servidor principal, donde se guardaba la base de datos médica, tenía instalado un Iomega REV, una especie de "hermano mayor" del famoso Zip Drive. Si no te tocó vivir esa época, imagina un USB gigante pero con la actitud de un disco duro viejo: prometía velocidad y respaldo, pero en realidad era como confiarle tus ahorros a tu primo que "estudia para contador".
David, el técnico encargado (nombre cambiado para proteger al inocente), era de esos apasionados por su trabajo, tanto que se tomaba cualquier decisión del cliente como un ataque personal. Así que cuando la clínica contrató a una empresa de copias para instalar nuevas impresoras y escáneres, David lo vio como una traición. Y es que, seamos honestos, en la oficina todos tenemos a ese compañero que siente que solo su opinión cuenta, ¿cierto?
Con las nuevas impresoras funcionando, y el hospital imprimiendo recetas y expedientes a lo loco, los problemas no tardaron en aparecer: el servidor se congelaba, la base de datos se bloqueaba y el personal tenía que reiniciar todo a la mala, interrumpiendo el trabajo diario.
¿La culpa es de la impresora? ¡Ni que fuera brujería!
David, convencido de que todo era culpa de los nuevos drivers de las impresoras, armó un escándalo digno de telenovela. En una reunión con los de la empresa de copias, apenas la gerente comenzó a explicar los síntomas, David se levantó, los señaló y gritó: "¡Son sus drivers los que están matando el servidor!" Una escena tan dramática que hasta los de recursos humanos sintieron pena ajena.
Aquí es donde entra el narrador original, quien, con más calma, propuso reemplazar el servidor (que ya estaba viejito) y migrar la aplicación. Y, como buen jefe latino, tuvo que calmar las aguas y comprometerse a que David no volvería a poner un pie en la clínica... por el bien de todos.
El verdadero culpable: El "Click de la Muerte" y el Iomega REV
Con el nuevo servidor instalado y los mismos drivers de impresora funcionando sin problema, quedó claro que el problema no era la impresora. Pero el narrador, con esa curiosidad que solo los técnicos de vocación tienen, decidió hacer la prueba definitiva con el viejo servidor en un cuarto vacío.
¿El resultado? Tras unos minutos de uso, el Iomega REV empezó a hacer ese famoso “clic, clic, clic” (el temido "Click de la Muerte" que muchos recordarán), y todo el sistema se congeló: mouse, teclado, todo muerto. Era como cuando el microondas y la licuadora se enchufan al mismo tiempo y se va la luz en toda la casa. Esperabas un rato y, milagrosamente, todo volvía a la normalidad... hasta que el disco intentaba leer de nuevo.
Muchos en la comunidad de Reddit recordaron ese sonido traumático. Un usuario comentó: "¿Alguien tuvo alguna vez un Iomega y no sufrió el Click de la Muerte?" Otro bromeó: "Ya había olvidado esas pesadillas hasta que leí este post. Seguro hoy me despierto a las 3 am gritando: ¡¡Perdimos los respaldos!!" Y es que, para quienes vivimos esa transición tecnológica, el Iomega REV fue como ese amigo que te deja plantado cada vez que más lo necesitas.
El drama humano detrás del soporte técnico
Pero más allá del hardware defectuoso, la historia deja claro que en los equipos de TI también hay dramas personales. El propio narrador cuenta que, tras el episodio, David terminó renunciando después de una última rabieta en la oficina. Era brillante, pero no tenía la paciencia ni la inteligencia emocional para sobrevivir en ambientes donde, como en muchas oficinas latinoamericanas, hay que saber negociar, ceder y hasta bromear para salir adelante.
Como dice otro usuario: "Era muy inteligente, pero estaba seguro de que el problema era lo que no era... Eso no cuadra, jefe". En soporte técnico, como en la vida, a veces es mejor escuchar, observar y no echarle la culpa a la impresora de todos los males del mundo.
Conclusión: ¿Quién no ha culpado a la impresora alguna vez?
Esta anécdota nos recuerda que en el mundo de la tecnología, no todo es blanco o negro. A veces, el verdadero culpable es ese viejo hardware que todos creímos confiable alguna vez, o ese ego que no deja ver más allá de nuestras ideas. Y si alguna vez te pasó algo parecido en tu chamba, ¡compártelo en los comentarios! Seguro que en cada oficina de Latinoamérica hay un “Click de la Muerte” esperando su momento de brillar.
¿Y tú, de qué pieza de tecnología todavía tienes pesadillas?
Publicación Original en Reddit: It was the Iomega drive after all - it's always the Iomega drive!