El huésped que quería el 15% de descuento… y terminó sacando canas verdes a todos
En los hoteles, como en la vida, uno nunca sabe con qué tipo de personaje se va a topar. Si alguna vez pensaste que tu trabajo era estresante, espera a leer la odisea de un recepcionista que lidió durante años con un huésped tan persistente, que terminó inspirando memes, risas y hasta cambios de carrera. Esta es la saga de Broddy, el “agente de viajes” que se creía protagonista de su propio reality show… y que exigía el 15% de descuento más legendario del mundo hotelero.
¿Te imaginas estar a punto de cerrar el turno, cuando llega alguien a discutir por 20 minutos porque cree que merece un descuento especial? Ahora suma el detalle de que la historia transcurre en los años 80, sin celulares, sin Google Maps, y con gerentes tan flexibles como un chicle bajo el sol. Prepárate para una historia de picardía, terquedad y, sobre todo, paciencia latinoamericana.
El “agente de viajes” de Tahití… ¿o de la agencia patito?
Broddy no era un huésped común. Cada vez que llegaba al hotel, sacaba una tarjeta de presentación de una agencia de viajes en Tahití, como si eso fuera el pase dorado a descuentos, upgrades y hasta un cafecito gratis. Pero había un pequeño detalle: al firmar la tarjeta de registro, ponía la dirección de una agencia de autos local, famosa por ser más turbia que película de narcos.
Según la historia, esa agencia hacía tratos raros con clientes hispanohablantes: aceptaba adelantos en efectivo y luego, cuando el cliente regresaba con el resto del dinero, se hacían los locos y decían que no habían recibido nada. ¡Y hasta el periódico local contaba estas historias! ¿Coincidencia? No lo creo.
Broddy, que seguro se sentía más vivo que el Coyote del Chavo del 8, empezaba su show: “Soy agente de viajes, exijo mi 15% de descuento.” Y cuando el personal, ya harto, le decía que no, él insistía como vendedor de seguros en el metro. No importaba la hora, siempre cerca de las 10:30 de la noche, cuando el gerente general ya estaba soñando con la playa.
El arte de discutir hasta el cansancio (y los comentarios que valen oro)
Mientras la mayoría de los huéspedes solo quieren llegar, dejar las maletas y dormir, Broddy veía el check-in como una competencia olímpica de terquedad. Lo que debía durar dos minutos, se convertía en veinte de pura discusión. Al ver que no podía ganar, pedía el nombre del gerente general y se iba a buscarlo en una fila de teléfonos públicos, como si estuviera cazando pokemones antes de que existieran.
Un comentario de la comunidad lo resumió perfecto: “Si de verdad fuera agente de viajes, él mismo podría hacer la reserva con descuento, sin discutir.” Otro usuario, con humor digno de stand-up chilango, propuso: “¿Quieres cancelar la habitación de $100 y re-reservarla con el 15% de descuento? Perfecto, pero ahora el precio base es $200, así que te toca pagar $170. ¿Efectivo o tarjeta?”
Y es que en Latinoamérica, todos conocemos a ese cliente que cree que regatear es deporte nacional, que el “con quién tengo que hablar para que me hagan caso” y el “en otro lado sí me dan descuento” son frases mágicas. Pero la paciencia tiene límites, y la creatividad del personal hotelero, también.
Gerentes sin carácter, empleados con santo y seña… y el último viaje de Broddy
Lo más surrealista de la historia fue la reacción del gerente general. Mientras el staff pedía a gritos que banearan a Broddy de por vida, el jefe sugería darle una habitación gratis... ¡como si fuera premio de lotería! Uno de los comentaristas lo dijo sin filtro: “¿Por qué premiar a un estafador? Mejor pregúntele al gerente si prefiere un buen empleado o un vividor que solo viene a ver qué saca.”
En una de esas visitas, Broddy incluso pidió que lo llevaran (gratis, claro) a un hotel de la competencia, porque supuestamente no tenía carro. El recepcionista, resignado, tuvo que usar su propio auto para llevarlo. Nadie dijo palabra durante el trayecto, y el protagonista confesó después que se arrepintió de no avisar al personal del otro hotel: “¡Atentos, que ahí va el cliente más latoso del siglo!”
Para rematar, Broddy un día elogió la atención que recibió en Hong Kong, y dejó claro lo decepcionado que estaba con la “tacañería” del hotel local. Como si la comparación fuera justa… A veces, ni los memes alcanzan.
Reflexión: ¿todos conocemos a un Broddy?
Lo cierto es que, aunque esta historia ocurrió en los años 80, muchos lectores comentaron que enfrentan casos similares hoy en día. El cliente que quiere todo gratis, el gerente que prefiere evitar conflictos aunque eso signifique perder dignidad, y el trabajador que termina pensando en cambiar de carrera por culpa del estrés.
Como decimos en México, “no hay ley contra ser mala onda”, pero sí hay límites. Esta anécdota no solo nos hace reír, sino también pensar en cuántos Broddy andan sueltos por ahí, creyendo que el mundo les debe algo… y en cuántos empleados siguen aguantando, sacando fuerzas de la paciencia infinita que caracteriza a América Latina.
¿Tú qué hubieras hecho? ¿Te ha tocado lidiar con un personaje así? Cuéntanos tu historia, comparte este post con ese amigo que trabaja en atención al cliente y, sobre todo, no olvides: la próxima vez que escuches “soy agente de viajes”, mejor pide la credencial oficial… ¡y prepárate para los maratones de paciencia!
Publicación Original en Reddit: Guest says, “I’m a travel agent, give me a 15% discount.”