El huésped que intentó llamar a su propio número de confirmación (y otras historias para no dormir en recepción)
¿Alguna vez has atendido una llamada tan extraña que te hizo dudar de la humanidad? Pues prepárate, porque la historia de hoy viene directo desde los abismos más profundos de la recepción de un hotel canadiense, donde la tecnología y el sentido común se fueron de vacaciones. Si alguna vez pensaste que tu día empezó mal, espera a leer lo que le tocó vivir a este recepcionista a las seis de la mañana.
Cuando la tecnología y la paciencia no se llevan bien
Imagina que suena el teléfono del hotel antes de que salga el sol. Del otro lado, un señor medio dormido, medio perdido, que ni sabe en qué país está. Así le pasó al protagonista de nuestra historia, quien recibió la llamada de un huésped que, confundido por las maravillas (y los peligros) de la tecnología moderna, reservó una habitación en la ciudad equivocada y, para colmo, ¡en el país equivocado! Todo, según él, culpa de los sitios de reservas en línea como “fooking.com”, “rooking.com”, “looking.com”… (no, no es trabalenguas, así los pronunció el señor).
El pobre recepcionista intentó ayudarlo, pero como buen latino, uno no puede hacer milagros si la reserva viene de un tercero. Ya lo decía un usuario en los comentarios: “Lo más importante que he aprendido en estos foros es nunca usar intermediarios para reservar hoteles”. Y no es para menos, porque hasta el papá de otro comentó que le vaciaron la tarjeta por confiar en esas páginas.
El momento “facepalm”: llamando al número de confirmación
Pero aquí viene lo mejor. Después de explicarle mil veces que debía llamar al número de teléfono de la página para cancelar y darle el número de confirmación, el huésped cuelga… solo para llamar de nuevo y decir: “Ese número está desconectado”. ¿Por qué? Porque intentó llamar directamente al número de confirmación, como si eso fuera una línea telefónica.
En ese instante, cualquier latino habría soltado un “¡No puede ser, compadre!” o un buen “¡Ay, Dios mío, dame paciencia!” Y es que, como bromeó un comentarista: “Tenemos fuerte candidato al premio Dumbo del Año”.
El recepcionista, entre divertido y resignado, tuvo que explicarle otra vez que debía llamar al número correcto y DAR el número de confirmación, no marcarlo como si llamara a la lotería de la radio. Al final, casi una hora después, la cancelación se logró, y el recepcionista pudo contar la anécdota a su compañera de turno con la frase: “Creo que este señor ha comido demasiado paracetamol”.
Entre bromas, polémicas y consejos: lo que nos deja la anécdota
La comunidad no tardó en reaccionar. Algunos se preguntaron de dónde salió ese título tan raro, otros debatieron sobre los peligros de automedicarse y hasta hubo quien se ofendió por la broma del paracetamol. Pero, como en toda buena historia de recepción, lo que importa son las lecciones:
- No confíes ciegamente en las páginas intermediarias, porque al primer error, nadie te devuelve el dinero ni el sueño perdido.
- Lee bien antes de reservar (¡y asegúrate de estar reservando en el país correcto!).
- Si la tecnología te supera, pide ayuda antes de terminar llamando a un número de confirmación como si fuera el WhatsApp de la abuela.
- Y, sobre todo, tenle paciencia a los recepcionistas, que además de psicólogos, consejeros y resuelve-todo, tienen que lidiar con cada personaje que parece salido de una telenovela.
Como bien dijo otro usuario: “Este señor probablemente tenía problemas antes de que existiera la tecnología”. Y sí, hay días en los que uno siente que el sentido común es el menos común de los sentidos.
Un toque local: ¿Nos ha pasado en Latinoamérica?
Si eres de México, Colombia, Argentina o cualquier otro país latino, seguro te reirás recordando a ese tío que cree que el cajero automático le va a contestar el saludo, o a la abuelita que le pide a la tele que cambie de canal con la voz. Aquí también tenemos historias para llenar una telenovela entera de “historias de recepción”, con huéspedes que preguntan si el agua de la llave es potable mientras se sirven un vaso, o que piden “una habitación con vista al WiFi”.
Y es que, como dice el dicho, “de todo hay en la viña del Señor”, y en los hoteles, más.
Conclusión: Comparte tu anécdota y ríe para no llorar
Así que la próxima vez que te toque lidiar con la tecnología, respira hondo y recuerda: siempre puede haber alguien que intente llamar a su propio número de confirmación. Y si eres recepcionista, ¡ánimo! Cuéntanos tu historia más loca en los comentarios. ¿Quién sabe? ¡Tal vez la próxima anécdota viral sea la tuya!
¿Te ha pasado algo parecido? ¿Alguna vez has sido testigo (o protagonista) de un momento tan surrealista? ¡Déjanos tu historia abajo y sigamos riendo juntos de las cosas que solo pasan en las recepciones de hotel!
Publicación Original en Reddit: You have died from listening to medical advice from rFK Jr.