El huésped más inesperado: Cuando un “escort” mayor sorprendió a la recepción
¿Alguna vez has pensado que tu día en el trabajo sería de lo más tranquilo… y de pronto te topas con una historia digna de telenovela? Eso le pasó a una recepcionista en un hotel de Estados Unidos, que creyó atender a un señor simpático y terminó escuchando una confesión que dejó a todos boquiabiertos. Porque, en los hoteles, como decimos en Latinoamérica, “uno ve cada cosa que ni en la novela de las 9”.
El sur, la cortesía… y la sorpresa
La historia comienza como cualquier otra noche en la recepción de un hotel, casi lleno y con tarifas que harían sudar hasta al más aguerrido viajero. Entra un señor mayor, acento sureño, sonrisa amable y un saludo que cualquier abuelita aprobaría: “Hola, querida, ¿tendrás habitaciones para esta noche?”. La recepcionista le informa el precio, ambos se ríen con ese humor de “claro que es razonable” (cuando en realidad es un robo a mano armada, pero la ley de la oferta y demanda no perdona).
Se revisan los descuentos, que si es socio de AARP, que si aplica el de adulto mayor… y el señor, mientras hablaba por teléfono en altavoz, suelta: “Déjame pensarlo”. Hasta aquí, todo normal. Pero entonces, se acerca con toda confianza y dice: “Soy escort masculino, incluso a mi edad. Si me pagan, te pago. Déjame consultar con mi cliente y te aviso”. Agarra agua del dispensador y se va, dejando a la recepcionista tan perpleja como cuando tu tía descubre que el niño Dios sí lo compran en la tienda.
¿Era broma o hablaba en serio? El debate del internet
La anécdota, publicada en Reddit, rápidamente se llenó de comentarios de todo tipo. Como bien dijo un usuario, puede que el señor solo haya soltado esa frase para despistar y salir del apuro, “como calamar soltando tinta para huir”. Y sí, en Latinoamérica, todos tenemos ese tío bromista que suelta comentarios para romper el hielo… o para despistar si le preguntan cuánto gana.
Pero otros, con más experiencia en hotelería, señalan que hay de todo en este mundo y que, en algunos lugares, el trabajo sexual es legal y muy discreto. Por ejemplo, un usuario contó que en su hotel de lujo llegaban “visitantes” de lo más variados, y mientras no armaran alboroto, nadie decía nada. Así que, como dicen por acá, “cada quien con su cada cual”, mientras no moleste a los demás.
Y sí, la economía tampoco ayuda mucho: otro comentario se lamenta diciendo “caray, la cosa está tan dura que hasta los adultos mayores siguen en la chamba”. ¿Quién no ha escuchado historias de abuelitos que, por necesidad o gusto, siguen trabajando? Por lo menos aquí, lo común es verlos manejando taxis, vendiendo lotería o cuidando nietos… pero ¿escort? Eso ya es otro nivel de experiencia laboral.
El humor y el desconcierto: “Eso no me lo esperaba”
Lo mejor de esta historia es cómo mezcla lo absurdo con lo cotidiano. Como bien señala otra persona, “los viejitos solemos tener un humor medio raro”, y es cierto: en las reuniones familiares siempre hay alguno contando chistes de doble sentido, o diciendo cosas para ver la reacción de los demás. Quizás el señor solo quería ver hasta dónde aguantaba la recepcionista sin perder la compostura.
También hubo quienes pensaron que, más que una confesión, era un piropo disfrazado (de esos que te dicen en el mercado y no sabes si reírte o salir corriendo). Porque, seamos honestos, trabajar en atención al cliente en Latinoamérica es como estar en un reality show: nunca falta el que te coquetea, el que te cuenta su vida entera, o el que sale con algo tan descabellado que te quedas sin palabras.
Por supuesto, no faltó el que recordó con humor la icónica escena de “Fred Garvin, prostituto masculino” y quienes aseguraron que hay mercado para todo: “El mundo está lleno de gente que quiere experimentar de todo, hasta con los abuelitos”, bromeó uno. Aquí, como decimos, “hay gente pa’ todo”.
Reflexión final: Lo importante es el respeto (y las buenas historias)
Al final, más allá de la sorpresa, la mayoría coincidió: mientras el señor no faltara al respeto ni armara relajo, su vida privada no es tema del hotel. Como bien dijo un comentarista, “el trabajo sexual es trabajo”, y lo importante es que todos estén seguros y a gusto. La recepcionista, aunque quedó “en shock”, terminó riéndose del asunto y aceptó que, en este oficio, “nunca terminas de ver cosas nuevas”.
Así que la próxima vez que creas que tu día será rutinario, recuerda: el mundo está lleno de personajes y cada uno tiene una historia (o chiste) bajo la manga. ¿Te ha pasado algo similar en tu trabajo? ¿Cuál ha sido el cliente más insólito que te ha tocado? ¡Cuéntanos en los comentarios y sigamos riéndonos juntos, porque la vida siempre supera a la ficción!
Publicación Original en Reddit: Strange Interaction (Short post)